"Eres sólo mío"
Heridas del pasado, cuentas que ajustar, daños colaterales.
Todo eso es lo que pasa alrededor de Mr. Caos.
Nada es lo que parece.
*Minsung.
*Hanknow
*Mención de otros shipp.
*+18.
*Violencia.
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No podría decirte Por qué se sentía así Lo sentía todos los días Y no podía ayudarla Solo la vi cometer Los mismos errores otra vez
Nobody's Home — Avril Lavigne
Los secretos dejan huellas, por pequeñas que sean, y es el receptor quien elige ignorarlas. Félix era la prueba de esto; con una sonrisa radiante en sus labios, cuidaba con esmero cada prenda que Han dejó durante sus noches de pasión. ¿Lo amaba? Probablemente no; guardó la última prenda en la maleta, contento con su esfuerzo.
A solo una semana de estar al borde de culminar su relación, la noticia de mudarse juntos llenó de optimismo cada rincón del departamento. Han Jisung era el tipo de persona que atraía tanto a mujeres como a hombres, quienes suspiraban por tenerlo a su lado. Era como un billete de lotería. Su mirada se deslizó hacia la pantalla de su móvil, donde el chat con Han permanecía abierto, pero, hasta el momento, él no había respondido a sus mensajes anteriores.
—Las maletas están listas, nos vemos mañana, descansa.
Con la inseguridad latente se cuestionó un instante antes de enviarlo, lanzó el móvil al otro lado de su cama y se tumbó en ella. Su madre siempre le había dicho que las cosas malas sucedían por alguna razón. La vida junto a Jisung no parecía tan mala; enfrentaría el desprecio de su cuñado y, si se esforzaba lo suficiente, podría lograr disminuir la tensión entre ambos.
Aquella noche, sus sueños se convirtieron en un reflejo palpable de todos sus anhelos. Una imagen idílica de una familia feliz; a su lado, un hombre que se asemejaba a Jisung, sostenía a un pequeño bebé mientras lo alimentaba con un biberón. La escena alcanzó su plenitud cuando Minho apareció y lo abrazó con fuerza. Todo sentía tan real, al despertar, aún podía percibir el dulce aroma de Minho y la cálida sensación que le llenaba el pecho.
Jisung prometió traer de vuelta a Minho, confiaba en su palabra. Aquella mañana, al salir de la cama, se sentía lleno de energía, como si los ánimos estuvieran por las nubes. Se dispuso a seguir con su rutina matutina, y se ocupó de empaquetar lo que aún le quedaba por guardar.
Recibió una llamada de Jisung informándole que Changbin iría a recogerlo; a pesar de la desilusión, en el fondo entendía las circunstancias.
Jisung se encargó de supervisar cada aspecto relacionado con las dos mudanzas que se estaban llevando a cabo. Felix ocuparía su habitación, mientras que Minho se trasladaría a una cabaña ubicada a diez minutos de la casa principal, una edificación que había sido diseñada específicamente para él. Los subordinados de Jisung dejaron de lado sus máscaras y armas, optando por mantener un perfil bajo y pasar desapercibidos.
La soledad habitual se volvió amarga. Salió del despacho llevando consigo una carpeta; subir las escaleras nunca había sido tan pesado, las paredes parecían estirarse como si desearan que nunca llegara. Sin poder huir de su destino, abrió la puerta corrediza y vio a Minho observando la ventana. Se sentó al borde de la cama, y Mini se acercó a saludar a su segundo dueño subiéndose a sus piernas.