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Taehyung mantuvo la mirada fija en su padre, notando la seriedad en su expresión. No era común verlo tan solemne, y eso solo incrementaba su nerviosismo. Se acomodó en el asiento mientras esperaba que las palabras salieran.

— Lo que voy a decirte no es fácil para mí, ni para ti. — El rey pausó por un momento, respirando profundamente antes de continuar.— Pero como heredero al trono, necesitas saber la verdad… sobre nuestra familia y el peligro que acecha al reino. — Los ojos de Taehyung se abrieron ligeramente. Las palabras de su padre despertaron una mezcla de intriga y preocupación.

— ¿Qué peligro? — preguntó con cautela.

— Durante generaciones, nuestra familia ha sido el blanco de conspiraciones, traiciones y amenazas. — El tono del rey era grave, casi susurrante. — No es solo por nuestro poder, sino por algo mucho más antiguo: un secreto que ha pasado de rey a heredero.

Taehyung frunció el ceño, intentando procesar lo que escuchaba. — ¿Un secreto? ¿De qué estás hablando, padre?

El rey se inclinó hacia adelante, su voz bajando un poco más. – El pueblo cree que nuestro apellido simboliza poder y riqueza. Pero lo que realmente nos hace especiales… lo que realmente nos pone en peligro… Son nuestras reliquias.

— ¿Reliquias? — repitió Taehyung, claramente confundido. — Nunca he oído hablar de eso.

— No deberías haberlo hecho. Esa reliquia fue sellada hace siglos, y nuestra familia juró protegerla. Contiene un poder que podría destruir o salvar este reino, dependiendo de quién lo maneje. Y es por eso que nunca te hemos dejado salir del palacio, Taehyung. No queríamos exponerte a los ojos de aquellos que buscan ese poder. — Taehyung se hundió en su asiento, sintiendo el peso de la revelación caer sobre él.

— Entonces… ¿mi vida entera ha estado limitada por algo que ni siquiera sabía que existía?

— Sé que parece injusto. — El rey lo miró con genuino pesar. — Pero esto no es solo por tu seguridad, sino por la estabilidad del reino.

Hubo un silencio prolongado entre ellos, Taehyung finalmente alzó la mirada, con determinación en sus ojos. — Pero no puedes protegerme para siempre. Si soy el heredero, si realmente voy a gobernar, necesito conocer todos los aspectos de mi vida, incluso este secreto. No quiero vivir con miedo, padre.

El rey lo observó en silencio, impresionado por la firmeza en las palabras de su hijo. Pero antes de que pudiera responder, un guardia se apresuró hacia ellos, interrumpiendo la conversación.

— Su Majestad, perdón por la interrupción, pero ha llegado el consejero e insiste en hablar con usted de inmediato.

El rostro del rey se endureció, y asintió brevemente antes de levantarse. Miró a Taehyung una vez más, como si quisiera decir algo más, pero decidió marcharse sin añadir palabra. Taehyung se quedó solo en el jardín, perdido en sus pensamientos.

¿Una reliquia antigua? ¿Poder? ¿Un peligro que lo había mantenido encerrado toda su vida? Sus manos temblaban ligeramente, pero apretó los puños en un intento por calmarse.

— Estoy cansado de esto.

— ¿De qué estás hablando Ji-Seob?— pregunta el rey caminando nervioso de un lado a otro

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— ¿De qué estás hablando Ji-Seob?— pregunta el rey caminando nervioso de un lado a otro. — ¿Estás seguro de viste eso?

— Si señor.— le contesta el emisario.— Estoy seguro de que los vi.— se acerca hacia el.— Cuando venía de entregar la última carta al palacio vecino, los vi caminando en el bosque en dirección hacia aquí.— toma una pausa mientras mira al contrario tensarse.— ¿Qué es lo que harás?

— No lo se…

— Tendrás que conseguir mas guardias, para que protejan principalmente al Príncipe. —lo mira con cautela.— ¿Por qué no le pides ayuda a su alteza Hyo-ri?

— Mi hermana no tiene por qué meterse en estas cosas, ya sabes cómo se pone con estos temas. .—rueda los ojos fastidioso y Ji Seob rie negando.

— Trata de pensar en algo lo más pronto posible.

— Créeme que lo haré.

Si bien la princesa Hyo ri era una buena opción en ese momento se rehusaba a llamarla, era una persona muy insoportable y engreída, siempre tenía algo para criticar, es detestable.

— ¿Cómo vas con los preparativos para el cumpleaños del príncipe? .—pregunta el emisario atento a su respuesta.

— Bien, solo falta que el reino de los Park confirme su asistencia.

— ¿Cuándo volverá la reina?

— Me mandó una carta diciendo que llegaran mañana, y si nada se atrasa, a primera hora.

— ¿Hablaste con él? — el contrario afirma.

— Ya está creciendo…

— Siempre fue un chico curioso, hay que aceptar el hecho de que va a cumplir veintiún años. — sonríe al ver al otro asentir.

— Bien, es momento de hablar con ese idiota.

— ¿Con Jungkook?—el contrario asiente.— ¿Hasta cuando lo vas a dejar encerrado?

— El tiempo que sea necesario.

Jungkook por otro lado se encontraba acostado con los ojos cerrados.

Aburrido, está muy aburrido.

Sinceramente podia decir que extrañaba un poco aquellas visitas a escondidas de aquel chico, pero ahora… No viene nadie, ni una maldita mosca.

— ¡Agh! — Se queja agarrandose la cara con frustramiento. — ¡Odio esto!

— Te lo buscaste, ahora te aguantas.

Alza la cabeza al escuchar la voz del rey quien lo miraba con los brazos cruzados.

— Bueno, algo es algo…— murmura.— ¿Necesita algo majestad?— se sienta con las piernas cruzadas mirándolo con una sonrisa egocéntrica.

— Juro que lo voy a matar. —le susurra a Ji Seob. —Denle comida. —señaló a los guardias que lo acompañaban.

— Señor. —lo mira con admiración fingida. —Usted es tan amable, en serio muchísimas gracias. —el consejero al escuchar su cambio de tonalidad se cubrió la boca aguantando la risa. —Aunque me podría haber dado un poco más ¿no? Digo, ¿ustedes no tiene bastante ya?

— Si… Lo voy a matar.

ALTEZA | kooktaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora