Las llamas de la chimenea crepitaban con un ritmo lento, casi perezoso, lanzando destellos dorados sobre las paredes de mármol del gran salón. Los ecos de los últimos pasos desaparecieron tras la puerta cerrada, Taehyung se había retirado a su habitación después de una noche larga, y ahora el lugar estaba envuelto en una calma extraña.
Solo quedaban dos personas en el salón.
Yoongi seguía recostado en uno de los sillones de terciopelo, con una pierna cruzada sobre la otra, el cuerpo relajado como si el silencio le perteneciera. Tenía una copa a medio terminar en la mano y los ojos entrecerrados, fijos en el fuego como si le estuviera contando un secreto aburrido.
Jimin, en cambio, estaba de pie, a unos pasos de distancia, inseguro de si quedarse o buscar una excusa para irse. Se frotó las manos, más por nervios que por frío, y luego se acomodó el cabello con torpeza.
—¿Vas a quedarte ahí parado toda la noche o vas a sentarte de una vez? —dijo Yoongi sin mirarlo.
Jimin parpadeó, sorprendido.
—Ah, sí. Perdón.
Se acercó apresuradamente y se sentó en el borde del sofá más cercano, manteniendo la espalda recta y los hombros tensos. Estaba demasiado cerca del fuego, y sin embargo, sentía un escalofrío constante que no tenía nada que ver con la temperatura.
Yoongi lo observó de reojo, como quien evalúa a un animal curioso que acaba de sentarse a su lado.
—Te ves incómodo.
—No, estoy bien —objetó demasiado rápido.
—Claro —respondió Yoongi con una mueca burlona. —Esa postura de “mueble antiguo” lo deja clarísimo.
Jimin se rió sin gracia, bajando la mirada, aunque lo conociera desde hace bastante, aun no se acostumbraba a su humor.
Hubo un momento de silencio, Yoongi volvió a girar la cabeza hacia el fuego. Jimin se obligó a respirar despacio, pero su corazón no lo ayudaba, golpeaba con fuerza, como si quisiera salir corriendo sin él, estaba solo con la persona que le gustaba, no era la primera vez, pero sí la primera en que el silencio entre ellos era tan espeso.
Intentó pensar en algo que decir.
—Hoy el vino estaba... fuerte, ¿no? — miró hacia otro lado cerrando los ojos con fuerza arrepintiéndose de la pregunta estúpida que se le ocurrió hacerle.
Yoongi giró la copa en su mano, sin mucho interés. —Tenía gusto a uva aplastada por nobles pretenciosos, como todos los vinos de esta casa.
Jimin sonrió.
—¿No te gusta ninguno?
—Me gustan los que no intentan parecer mejores de lo que son.
—Entonces, definitivamente no soy un vino —soltó sin pensar y Yoongi lo miró.
Jimin se quedó paralizado al notar lo que acababa de decir, abrió la boca para corregirse, pero nada coherente salió.
—Digo, no es que yo sea... bueno, no intento ser mejor que nadie, pero tampoco... me compararía con... una bebida, eso fue raro, perdón.
Yoongi soltó una risa seca, breve, pero no cruel, Jimin se encogió de hombros avergonzado al escucharlo.
—A veces digo cosas sin pensar.
—Lo noté. Es entretenido.
Jimin lo miró de reojo.
—¿Entretenido de verdad o estás siendo irónico?
ESTÁS LEYENDO
ALTEZA | kooktae
FanfikceKim Taehyung, un joven príncipe cuyo destino ha sido moldeado por la opresiva sombra de sus propios padres, encerrado en el imponente palacio real desde su más tierna infancia. Privado de la oportunidad de explorar el mundo exterior que se extiende...
