El amanecer apuntaba apenas por el horizonte cuando el patio principal del castillo comenzó a llenarse de movimiento. Banderas de distintos reinos ondeaban en el aire frío, y los caballos, ya ensillados, bufaban con impaciencia mientras los guardias acomodaban las últimas provisiones para el viaje.
Taehyung observaba la escena desde las escalinatas, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. No le gustaba este tipo de despedidas. No cuando sabía que todo parecía estar desmoronándose más rápido de lo que podían sostenerlo.
A su lado, Jimin se acomodaba el cuello de su capa azul celeste, esa que lo identificaba como heredero del Reino de Busan, Yoongi, por el contrario, solo miraba todo con una calma engañosa: su capa negra y gris, símbolo del Reino de Daegú, se movía apenas con el viento.
Los padres de ambos ya estaban montados, conversando con diplomática prisa con el rey y la reina. Asuntos urgentes, tensiones, fronteras que debían reforzarse. Nadie lo decía explícitamente, pero todos lo sabían; la reunión había dejado al reino inquieto, y el símbolo del collar había encendido fuegos en territorios lejanos.
—No tienes que poner esa cara —dijo Yoongi, rompiendo el silencio con su tono seco habitual—. Pareces un cachorro abandonado bajo la lluvia.
Taehyung chasqueó la lengua, sin mirarlo.
—No pongo esa cara.
—Sí la pones —añadió Jimin, dándole un golpecito amistoso en el hombro—. Pero está bien… nosotros tampoco queremos irnos.
Taehyung bajó ligeramente la cabeza.
—Lo sé, pero… todo está empeorando… Y no me gusta que se vayan justo ahora.
Yoongi soltó un suspiro profundo, uno que rara vez dejaba ver.
—Nuestros reinos necesitan que volvamos, mis padres no pueden sostener la frontera solos si de verdad estos rebeldes se están moviendo como dicen. Y si ese símbolo… —miró hacia la entrada del castillo, donde los reyes conversaban con sus rostros tensos— …significa lo que temo, entonces tenemos que prepararnos.
Jimin asintió, con una expresión más seria de lo normal.
—Además, si algo pasa aquí, nos enteraremos, no te dejaremos solo, Tae, no en esto.
Taehyung los miró finalmente, había cansancio en sus ojos, pero también gratitud.
—No pensé que se irían tan rápido —murmuró.
—Yo tampoco —respondió Jimin—. Pero nuestros padres recibieron mensajeros apenas terminó la reunión, los rumores están corriendo rápido afuera.
Yoongi miró a Taehyung de forma más calculadora, como si intentara descifrarlo.
—Y tú tampoco puedes solo —dijo—. No con todo lo que estás cargando.
Taehyung abrió la boca para responder, pero Jimin lo interrumpió con un abrazo repentino que casi lo desequilibra.
—Prometo volver apenas pueda —dijo con voz suave junto a su oído—. Solo no hagas locuras mientras no estoy.
—No soy yo el que hace locuras —respondió Taehyung, devolviendo el abrazo.
—No, claro que no —se burló Yoongi desde atrás—. Solo baja a mazmorras ajenas en plena noche, actividad muy sana y sensata para un príncipe. —susurró.
Taehyung lo empujó suavemente, indignado.
—¡Solo fui a hablar!
—No tienes por qué justificarlo —respondió Yoongi con una sonrisa leve—. Solo… no dejes que tus sentimientos hablen más fuerte que tu cabeza…Y cuídate.
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ALTEZA | kooktae
FanfictionKim Taehyung, un joven príncipe cuyo destino ha sido moldeado por la opresiva sombra de sus propios padres, encerrado en el imponente palacio real desde su más tierna infancia. Privado de la oportunidad de explorar el mundo exterior que se extiende...
