El salón de reuniones estaba iluminado por una hilera de candelabros altos, cuyos destellos cálidos temblaban sobre las paredes de mármol, proyectando sombras que parecían moverse con vida propia. Los concejales, los grandes ministros, la familia real y los reyes vecinos conversaban entre sí en un murmullo constante, un mar de voces bajas, comentarios tensos y miradas cautelosas. Nadie había notado la presencia de Taehyung y su padre en la entrada… hasta que un guardia golpeó el asta de su lanza contra el suelo.
—¡Su majestad, el rey Jin Woo! ¡Su alteza, el príncipe heredero Kim Taehyung!
El estruendo cortó todas las conversaciones de inmediato, el silencio cayó como un manto y, acto seguido, todos se pusieron de pie para hacer una reverencia formal. Taehyung avanzó detrás de su padre, con el porte recto y una calma cuidadosamente construida.
Cuando ambos ocuparon sus asientos, los presentes se acomodaron nuevamente, aunque varias miradas perdidas denotaban sorpresa y desconcierto por la presencia del príncipe en una reunión tan delicada. Hyo-ri observaba seria, la reina mantenía una expresión controlada, y Ji Seob estudiaba cada reacción con astucia.
Jin Woo habló primero, sin titubear:
—Como ya habrán notado. —comenzó con voz firme.— Mi hijo participará de este encuentro. Es hora de que empiece a comprender lo que implica un futuro reinado, no aceptaré quejas ni discusiones respecto a esto. —Sus ojos recorrieron fugazmente a su hermana y luego a los ministros, dejando claro que conocía las opiniones no expresadas de cada uno.—Sin más que decir… comencemos.
Ji Seob fue quien solicitó la palabra.
—Majestad. —dijo, inclinándose ligeramente.— Hemos encontrado el collar perteneciente a la familia Jeon.
Colocó la joya sobre la mesa, con una delicadeza casi ritual. De inmediato, las miradas se agitaron; algunos ministros se inclinaron hacia adelante para verlo mejor, otros tensaron la mandíbula.
—¿Dónde lo encontraron? —preguntó Kim Sun con el ceño fruncido.
—En uno de los cadáveres —respondió Ji Seob—. Intentó entrar al jardín. Señor, hay que reforzar la seguridad.
El comentario pesó sobre la sala, las miradas se cruzaron, los labios apretados revelaban el miedo que nadie se atrevía a admitir.
—Refuerzos ya colocamos después del incidente de anoche —dijo el ministro Han, cruzándose de brazos—. No creo que aumentar aún más la vigilancia sea la solución si ni siquiera sabemos cómo ingresaron.
Hyo-ri lo atravesó con la mirada.
—¿Está insinuando que fallaron nuestros guardias?
—No lo insinúo —respondió él—. Lo afirmo.
Varios ministros reaccionaron indignados.
—Ministro Han, modere su tono —ordenó la reina sin necesidad de elevar la voz.
Taehyung observaba todo como quien analiza un juego de piezas delicadas. Podía sentir cómo las tensiones internas, siempre presentes pero silenciosas, se agitaban, amenazando con romperse.
—No se trata de buscar culpables —intervino Ji Seob—. Se trata de aceptar que alguien les dio información. Conocer el acceso al jardín no es algo al alcance de cualquiera.
Un murmullo inquieto recorrió a los presentes.
—¿Sugiere que hay un traidor? —preguntó un concejal, claramente nervioso.
—Es imposible —respondió otro ministro de inmediato—. Nadie dentro del castillo sería capaz de algo semejante.
—La historia demuestra lo contrario —dijo Hyo-ri, con un tono tan frío que varios apartaron la mirada.
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ALTEZA | kooktae
FanfictionKim Taehyung, un joven príncipe cuyo destino ha sido moldeado por la opresiva sombra de sus propios padres, encerrado en el imponente palacio real desde su más tierna infancia. Privado de la oportunidad de explorar el mundo exterior que se extiende...
