Cuando divisé la mirada atónita de Jimin, supe que estaba acabado.
El nudo en la garganta me subió tan rápido como la soga improvisada que acababa de usar.
Solté las sábanas y las empujé hacia un rincón, esperando que, por algún milagro, se volvieran invisibles.
Jimin seguía allí, inmóvil, con los ojos como platos.
— J-Jimin, yo…
— ¿Me puedes explicar... —interrumpió, cruzándose de brazos— por qué acabas de subir a tu habitación desde la ventana… Con pedazos de sábanas atadas?
Tragué saliva.
Bueno, al menos lo había visto todo, mentir no tenía sentido.
— Solo prométeme que no se lo contarás a nadie. —dije, rendido, mordiéndome el labio inferior.
— ¿Qué cosa exactamente no hay que contar?
Ambos volteamos hacia la puerta al escuchar una voz familiar.
— ¿Yoongi? —dijo Jimin, confundido. — ¿Qué haces aquí?
El recién llegado entró con las manos en los bolsillos y una media sonrisa.
— Estaba aburrido, escuché voces y, ya sabes, me encanta entrometerme. —Alzó una ceja al ver el caos en el suelo. — Aunque parece que llegué justo a tiempo para algo interesante, ¿Puedo preguntar por qué hay una soga hecha de sábanas en el piso?
Yo solo suspiré y me tiré de espaldas sobre la cama, tapándome la cara con una almohada.
— No digan nada. —murmuré con la voz apagada—. Ni una palabra hasta que termine.
Jimin y Yoongi se miraron, ambos intrigados.
— Fui a las celdas. —dije finalmente, sentándome con el rostro entre las manos.
— ¿¡A las celdas!? —exclamó Jimin tan fuerte que casi me hace saltar.
— ¡Shhh! —lo callé rápido, mirando hacia la puerta—. ¿Quieres que me encierren otra vez?
Yoongi, por su parte, se echó a reír.
— Así que lo de tu tía Hyo-ri era verdad. —comentó divertido—. El príncipe perfecto va a visitar prisioneros. Qué hermoso escándalo sería si alguien se entera.
— No voy seguido… —respondí en voz baja—. Solo cuando lo necesito.
— ¿Y qué necesidad puede tener un príncipe de visitar a un delincuente? —preguntó Jimin, frunciendo el ceño.
— No es un delincuente. —Alcé la mirada con algo de enojo—. No es tan mala persona como dicen.
— Está en una celda por una razón, Taehyung. —replicó Jimin con ese tono que usaba cuando intentaba hacerme entrar en razón.
Yoongi se cruzó de brazos, observándome con interés.
— ¿Y cómo sabes que “no es tan mala persona”? —preguntó con una sonrisa ladina—. ¿Te lo dijo él mientras le pasabas la sopa por las rejas?
Le lancé una almohada, pero él la esquivó riendo.
— ¡No es gracioso! —protesté, aunque mi voz sonó más como la de un niño regañado que la de un príncipe.
— Un poco sí lo es. —rió Yoongi.
Jimin suspiró, sentándose frente a mí. Su expresión era distinta: menos dura, más preocupada.
— Tae… ¿y si alguien te hubiera visto? ¿Si los guardias te siguen? ¿Si el rey se entera? —su voz bajó apenas un poco, pero sonaba a genuino miedo.
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ALTEZA | kooktae
FanfictionKim Taehyung, un joven príncipe cuyo destino ha sido moldeado por la opresiva sombra de sus propios padres, encerrado en el imponente palacio real desde su más tierna infancia. Privado de la oportunidad de explorar el mundo exterior que se extiende...
