El jardín real era un refugio.
El aire estaba cargado con el aroma de las peonías recién florecidas y el sonido tenue de las fuentes que caían en ritmo con la brisa.
Taehyung solía ir allí cuando necesitaba pensar, o simplemente no pensar en nada.
Ese mediodía, el sol bañaba los árboles con un dorado sereno. Jimin estaba sentado sobre el césped, con una fruta en la mano, mientras Yoongi observaba perezosamente el cielo.
— ¿No te cansas de mirar las nubes? —preguntó Jimin con una sonrisa.
—No. —respondió Yoongi, sin moverse—. Las nubes no hablan, no dan órdenes y no se creen mejores que nadie... Son perfectas.
Taehyung rió suavemente desde el banco de piedra donde hojeaba un libro.
—Deberías ser poeta, Yoongi.
—Ya lo soy —dijo el mayor, con tono seco—. Solo que nadie me paga por eso.
Jimin rodó los ojos y lanzó una uva en su dirección. Yoongi la atrapó al vuelo, con una sonrisa satisfecha.
—Punto para mí.
Era uno de esos raros momentos en los que Taehyung se sentía… normal.
Sin coronas, sin protocolo, sin la mirada constante del reino sobre sus hombros. Solo él, sus amigos, y la ilusión de que su vida podía ser sencilla.
Pero la ilusión duró poco.
—Vaya, qué cuadro tan humilde. —La voz resonó desde el camino de piedra.
Los tres se giraron al mismo tiempo.
Los hijos de la princesa Hyo-ri se acercaban con el porte arrogante que los caracterizaba: Haneul, el mayor, con su sonrisa de superioridad, y Seok-min, su sombra inseparable.
Ambos vestían de manera impecable, con tonos azul oscuro y dorado, símbolos de la rama secundaria de la familia real.
—Miren qué sorpresa —dijo Haneul, deteniéndose frente al grupo—. El príncipe heredero, sentado en el suelo entre estupidos soñadores.
Taehyung cerró el libro con calma.
—Ten más respetos hacia tus superiores Haneul, no tienes derecho a tratarlos así, ellos son príncipes y ustedes, en cambio, no tienen ningún titulo. Aparte, no sabía que mirar el cielo era un crimen de sangre azul.
—No lo es. —sonrió el primo ignorando lo anterior dicho por el príncipe.— Pero da una imagen bastante… débil. Y ya sabes lo que dicen: los reyes no pueden darse el lujo de parecer débiles.
Yoongi entreabrió un ojo.
—¿Y los tontos sí? Porque tú pareces muy cómodo.
Jimin contuvo una risa. Taehyung, por su parte, mantuvo la compostura.
—No vine aquí para discutir.
—Oh, pero siempre terminas haciéndolo, ¿no? —replicó Seok-min con falsa dulzura—. Es tan fácil sacarte de tus casillas.
—Quizá porque hay cosas que uno se cansa de escuchar. —respondió Taehyung, levantándose lentamente.
El sol reflejó el brillo dorado de su broche real, su postura era erguida, imponente, pero los primos no se inmutaron.
—No lo tomes a mal, Taehyung —continuó Haneul—. Es solo que algunos de nosotros creemos que el trono requiere más que… sensibilidad.
Esa palabra se clavó como una aguja.
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ALTEZA | kooktae
FanfictionKim Taehyung, un joven príncipe cuyo destino ha sido moldeado por la opresiva sombra de sus propios padres, encerrado en el imponente palacio real desde su más tierna infancia. Privado de la oportunidad de explorar el mundo exterior que se extiende...
