Tras haber pasado tanto tiempo con Matheo, decidí que era hora de volver al interior del castillo, así que nos pusimos en pie y, muertos de frío, dejamos atrás el Lago Negro para entrar en las paredes del colegio de magia.
Ahí nos encontramos con los gemelos y el trío de oro, con los que nos pusimos a hablar. Los gemelos y Matheo se llevaban muy bien y, aunque yo sabía que el trío de oro no le encantaba, él se comportaba bien con ellos porque sabía que eran muy importantes para mí.
- Peeves ha vuelto a liarla. Le ha gastado una broma a Filch y lo ha dejado colgando boca abajo de color lila... - Dijo Fred, con sus manos metidas en los bolsillos de una sudadera de color azul marino, que resaltaba el color de su pelo.
- ... Y con dientes de conejo. - Acabó George, partiéndose de risa. Él llevaba un jersey más fino, que parecía muy suave, de color rojo vino.
Hermione negaba con la cabeza mientras fruncía el ceño; parecía que trataba de imaginarse la escena. Harry abrió la boca con sorpresa, mientras que Ron se reía a carcajadas. Matheo los miró a ellos y después a los gemelos, tratando de ver si las palabras eran ciertas, con los brazos cruzados y una ligera sonrisa.
- ¿En serio? - Pregunté yo, también con una sonrisa plasmada en mi rostro.
- Lo juramos. Deberíamos pedirle una colaboración.
- Madre mía, miedo me dais. - Susurró Matheo, divertido. - Yo debería irme ya. Tengo cosas que hacer. Adiós, chicos.
Se acercó a mí y me dio una bolsita de tela. Lo miré con confusión y él me dedicó una mirada que, por una vez, no supe interpretar. Fruncí el ceño, pero no me dio ninguna explicación, así que simplemente guardé la bolsita en uno de los bolsillos de mi chaqueta y lo miré. Ya averiguaría más tarde lo que había dentro.
- Luego nos vemos, Isa. - Se despidió, guiñándome un ojo.
- Adiós, Matt.
¿A qué viene tanto misterio?
Lo vi marcharse mientras la conversación continuaba y derivaba en temas muy distintos al inicial. Poco a poco, nos fuimos desplazando, yendo hacia nuestras respectivas salas comunes. Como la suya estaba en la torre de Gryffindor y la mía en las mazmorras, nos despedimos poco después.
- Her, ¿mañana irás a la biblioteca? Tengo algo que estudiar y me vendría bien tu ayuda. - Le comenté a la castaña. Se trataba de la solución que se nos había ocurrido a Matheo y a mí. Se trataba de Buckbeak
- Sí, claro. Nos vemos ahí. ¿Sobre las nueve?
- Perfecto. Chicos, venid vosotros también, si queréis. Cuatro cerebros valen más que dos. - Sonreí, contenta porque Her pudiese venir.
- De acuerdo. - Asintió Ron, animado.
- Ahí estaremos, Isa.
...
Llegué a la sala común y ahí encontré a Theodore. Estaba solo, con un libro en la mano, cerca de la chimenea. Me alegré mucho de verlo, porque no había estado con él en todo el día y era algo que me encantaba hacer.
Me acerqué animada y me senté junto al italiano. Levantó la mirada de su libro con las cejas alzadas y cerró el libro al verme, posándolo en el suelo con cuidado.
- Ciao, Theo. Non ti ho visto tutto il giorno. Com'è andata la giornata? *
Me fijé en que no parecía muy contento de verme. De hecho, me dio la sensación de que no quería que yo estuviese ahí.
Tengo que dejar de ponerme siempre en la peor situación posible.
- Ciao, bella. È andata bene. *- Me contestó, tranquilo y con una sonrisa que no parecía muy sincera.
- Theo, ¿estás bien? ¿Ha pasado algo?
- Sí, estoy bien. No ha pasado nada, solo estoy cansado. Mi dispiace, Isabella. * - Respondió, restándole importancia a la pregunta.
Decidí que era mejor no seguir insistiendo, así que simplemente apoyé mi cabeza en su pecho y él puso su brazo sobre mí, acariciándome la espalda con suavidad.
Pasaron unos cuantos segundos antes de que volviera a hablar.
- Estoy leyendo un poco sobre una poción que explicó Snape antes de ayer en clase.
- ¿Puedes leerlo en voz alta, Theo? - Le pedí. - No me vendría mal un repaso.
- Certo. *
Abrió de nuevo el libro y recitó las palabras escritas en él.
- El doxycida es una solución maloliente de color negro que se usa para rociar doxys. Las paraliza por un período de tiempo, lo que permite al usuario quitarse las doxys de forma segura sin temor a ser mordido...
No tardé en cerrar los ojos y quedarme dormida, sintiéndome extraña y algo triste por la conversación.
...
¡Hola!
Ya han pasado las 20000 visualizaciones de la historia. No me lo puedo creer, de verdad. Mil gracias a todos los que estáis leyendo, es increíble ver que lo que escribo puede llegar a tantísimas personas.
Siento estar actualizando poco. Debo priorizar los estudios para poder entrar en la carrera que quiero, pero intentaré escribir más a menudo.
Gracias otra vez,
Sara
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Rosier - Theodore Nott
Fiksi PenggemarEn el expreso de Hogwarts, a Isabella la corroían los nervios. Llegar nueva de Beauxbatons para empezar su tercer curso iba a llamar la atención, pero era una chica lista y tendría a su hermana con ella, además de a cierto italiano. ¡Disfruta la le...
