- ¡Theodore! - Grité otra vez, aporreando su puerta con la mano derecha, desesperada por verlo. Tenía que contárselo todo. Tenía que hablarle de cuando me encontré a Cedric en el bosque prohibido, tenía que explicarle por qué no se lo había dicho y tenía que decirle que no podía parar de pensar en él y en sus preciosos ojos verdes.
Por fin, abrió la puerta el chico que buscaba.
Tenía el pelo mojado, como si acabara de salir de la ducha. Se estaba terminando de poner bien la camiseta azul marino que había escogido, por lo que se le vio el abdomen unos segundos, y llevaba puestos unos pantalones blancos algo anchos.
- Hola, Isabella. ¿Perché sei così di fretta?
- Ho bisogno di parlarti, Theo. È urgente.
- Puoi entrare, bella.
Se hizo a un lado y yo entré en la habitación, dejándolo atrás. Escuché el sonido de la puerta cerrándose y me sentí algo nerviosa. Era la primera vez que estábamos él y yo ahí, los dos solos, y lo que tenía que decirle no le haría gracia, por lo que me permití observar un poco su cuarto.
La habitación estaba bastante más ordenada de lo que me imaginaba. Había algo de ropa descolocada, pero las camas estaban hechas (dos de las tres que había estaban hechas a la perfección). Había libros del colegio desperdigados por toda la estancia y otros que eran de lectura propios de los chicos, muchos de Oscar Wilde y de William Shakespeare. El tocadiscos de Matheo estaba sobre una cómoda. Me acerqué para verlo bien.
Había muchos vinilos en una caja, cerca del tocadiscos: Alphaville, Tears for Fears, The Police... aunque en ese momento estaba sonando "Back to the Old House", de The Smiths.
- ¿Dónde están Matheo y Draco? - Le pregunté a Theodore, pasando mi mirada del disco a él. Estaba precioso vestido de azul marino y blanco.
- Se han ido a ver si consiguen algo de información sobre cómo han ido las pruebas. - Me contestó, sonriendo ligeramente. - No le van a sacar nada de información a Marcus Flint. Es imposible.
Sonreí ante su respuesta y él se sentó en la que supuse que era su cama, indicándome a mí también que podía sentarme donde quisiera. Me senté en la misma cama que él, quedando uno frente a otro, con las piernas cruzadas. Me quedé un tiempo organizando mis ideas, pensando en cómo se lo iba a explicar.
- ¿De qué querías hablar?
- No te he contado una cosa y debería haberlo hecho. - Le confesé, rápidamente.
Se quedó unos segundos mirándome, intentando deducir si iba en serio o no, pero, al ver mi cara, se dio cuenta de que no era ninguna broma. No dijo nada más, por lo que continué hablando, sintiéndome más culpable por cada segundo que pasaba.
- Esta mañana, después de las pruebas, os dije que me iba. Eso es verdad, me fui, pero decidí volver al castillo por el Bosque Prohibido. - Empecé, hablando a un ritmo rápido, porque me estaba empezando a poner aún más nerviosa.
- Tranquila, bella. Respira. - Me pidió Theodore, posando su mano en mi pierna.
Cogí aire y continué con mi historia.
- Escuché un grito. Me asusté mucho y me di la vuelta con la varita ya preparada para defenderme, pero resulta que era un chico de Hufflepuff. Se llama Cedric; Cedric Diggory. Hablamos un rato y al final terminamos yendo al castillo juntos. Como había empezado a llover y yo estaba helada, me dejó su sudadera.
Hice una pequeña pausa y seguí explicándole todo a la velocidad de un rayo.
- No me di cuenta de que la gente nos estaba mirando mucho, porque yo no le estaba dando mucha importancia a la situación. Luego fue cuando os vi; cuando llegué tarde y no os comenté nada a ninguno. - Añadí, decidiendo no meter a Matheo de por medio. - No os lo dije porque no creí que fuese buena idea explicaros que estaba en el Bosque Prohibido, con Cedric. El no deciros nada ha sido la peor idea que he tenido en mis casi 15 años de vida. Primero porque, ocultándolo, parece de verdad que los rumores son ciertos y que me gusta él y, segundo, porque eso es completamente mentira. Sai perché? Porque me tienes hechizada, Theo. Y no te lo he dicho antes con estas palabras porque me daba mucho miedo. Y...
- Isabella. - Me cortó Theodore, lanzándome una mirada indescifrable. - Tú también me tienes hechizado, desde el momento que me choqué contigo en el tren. Y me aterra. Mi terrorizza essere così consapevole dell'effetto che hai su di me. Ma l'amore è così, vero?
Me quedé sin respiración, como si el mundo se hubiera pausado. Mi corazón se saltó un latido, mientras notaba que, inconscientemente, nos habíamos acercado el uno al otro. Como si fuésemos imanes.
- Vero.
Y ahí lo besé, con la misma intensidad que la primera vez.
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Rosier - Theodore Nott
Fiksi PenggemarEn el expreso de Hogwarts, a Isabella la corroían los nervios. Llegar nueva de Beauxbatons para empezar su tercer curso iba a llamar la atención, pero era una chica lista y tendría a su hermana con ella, además de a cierto italiano. Espero que disf...
