¿Cómo podía saber Colin Bridgerton si odiaba u amaba a alguien? ¿Cuánto podía llegar a odiar y cuánto podía amar? Aquella noche, mientras todo el mundo mantenía los ojos abiertos anonadados por la gran revelación dé Whistledown como Penelope, Colin no paraba de pensar en sus sentimientos por ella.
Estaba convencido de dos cosas.
La primera: la amaba con cada fibra de su ser, sentía que la había amado desde el instante en que se vieron por primera vez, su amor había iniciado desde aquel momento y había crecido poco a poco.
La segunda: no la odiaba, tenía rencor por Whistledown, pero le parecían sentimientos diferentes, después de todo, había sido por sus escritos que él había sufrido tanto, su dolor aún permanecía en él y probablemente jamás desaparecería.
Deseaba con toda su alma guardar ese rencor en lo más profundo de su ser, deseaba hacerlo de lado e ir a buscarla, prometerle la vida entera y darle el perdón que ella había rogado. Sonaba sencillo ¿pero podía realmente hacerlo? ¿Podría luchar contra su rencor? ¿Y si algún día este salía a flote? Sin aviso y sin piedad arruinaba la vida que deseaba formar con Pen, ella no se lo perdonaría, si ella no quiere estar con él es justamente por eso, no quiere estar con alguien que guarda rencor por ella, ni en lo más mínimo. A demás el tampoco se lo perdonaría.
Se conocía tan bien como para saber que constantemente tendría que temer que una acción o palabra imprudente expulsaran ese rencor. Él miedo constante no era una vida que el mereciera y sin duda no deseaba atraer a Pen a algo así.
Colin estuvo demasiado inmerso en sus pensamientos como parada darse cuenta del amanecer, ni cuantas horas habían pasado desde entonces, él sol se encontraba en su punto más alto y él ni siquiera llegaba a ser consciente del dolor de su estómago, él dolor de su corazón acaparaba toda su atención como para sentir hambre o frío. Podría estarse incendiando con todo y el edificio y él simplemente no se daría cuenta.
Ya era demasiado tarde cuando llegó a la conclusión de que él solo no podría determinar una buena solución, necesitaba que alguien más le abriera los ojos, fuera estar con Penelope o alejarse de ella, alguien más sabio que él debía guiarlo.
Sus hermanos no eran opción, ni siquiera Anthony, no para este caso, aunque habría tenido menos vergüenza de acudir a él, la única persona que creyó que sería completamente de ayuda, era su madre.
Se levantó rápidamente y salió rápidamente, ni siquiera tenía ganas de correr, tomó un carruaje para llegar hasta la casa de su madre, cuando llegó hasta la puerta el mayordomo lo miró mal, tenía un aspecto desaliñado y aún conservaba el traje del baile anterior.
- Su madre lo espera en la terraza. -Colin lo miró confundido mientras le señalaba hacia donde ir.
Ni siquiera quiso preguntar, camino hasta allá, desde unos metros atrás sintió llego a él el olor de las galletas de mantequilla, su estómago debió hacer tal ruido que su madre se percató inmediatamente de su presencia.
- Colin, querido, te estaba esperando
- Eso dicen...
- Pedí que prepararan comida para ti -lo tomó del rostro y le sonrió- debo suponer que no haz probado ni un bocado... aunque me alegra saber que no tienes aliento a alcohol, ven toma asiento, come algo
No pudo resistirse, ahora que estaba menos inmerso en su pensamientos sentía tanta hambre que podría devorar un pastel entero en tan solo 3 segundos.
Tomó al menos 5 galletas, seguido de un poco de pastel e incluso un gran puño de frutos secos, seguido de un gran trago de té. Cuando estuvo medianamente satisfecho miró hacia el jardín, completamente pacífico, algo raro en la casa Bridgerton
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Tarde
FanfictionLa vida de Colin Bridgerton se había visto afectada cruelmente desde que dejó Londres junto a la señorita Marina Thompson para hacerla su esposa, solo para que al volver se enterara de una verdad había salido a la luz muy poco después de que se hubi...
