43

930 75 6
                                        

Al salir de la casa Bridgerton, Penelope vio como un lacayo de la reina le entregaba a su chofer una nota, su corazón se paró y cuando el lacayo se alejó ella se acercó para recibir la carta, tocó delicadamente el sello real y subió al carruaje antes de abrirla. Con el carruaje ya en marcha se dispuso a abrir la nota.

"...He de admitir que no puedo conceder sesiones privadas este día, pues debo prepararme para su Baile, Lady Debling... o debería decir ¿Lady Whistledown?..."

Su corazón latió intensamente, ella solo había pedido una sesión con la reina, quería explicarle cara a cara lo que había pasada, no deseaba realmente que ella se encontrara en el baile.

Ir de regreso a su residencia fue un desastre, las calles de Londres estaban más movidas de lo normal, el panfleto de Whistledown había llegado.

Al llegar a su casa sintió que le faltaba el aire, sintió que el trayecto había sido eterno, estaba aturdida y casi cae al bajar del carruaje al subir las escalinatas. La reina sabía quién era, lo había descubierto y vendría al baile ¿a qué? ¿Por qué no había mandado a llamar inmediatamente? ¿Porque no había sido llevada como una criminal ante su majestad?

- Mi Lady -su ama de llaves la asustó- ¿se encuentra bien? -ni siquiera pudo asentir para mentir

- ¿Y mi esposo?

- Sigue en su habitación, no ha despertado -finalmente logró asentir y se dirigió hacia el segundo nivel.

- Tengo que hablar con él, que nadie nos moleste, cualquier inconveniente con el baile puede arreglarlo usted sin problema

- Por supuesto, mi lady -Penelope desapareció por las escaleras dejando su ama de llaves a a cargo de cualquier inconveniente, incluso si el inconveniente entraba corriendo sin siquiera tocar la puerta.

- Alfred -Pen quiso ser delicada, él sería aún muy dormido, pero no lo logró, sus nervios la manejaban y sus movimientos resultaron bruscos.

- ¿Qué pasó? -despertó asustado y se levantó de golpe.

- Lo lamento... no quería asustarte -le dio unos segundos para que se terminara de despertar y a tranquilizara- envié la carta a la reina pidiendo una audiencia

- ¿Te la negó? -ella asintió

- La negó -le entregó la nota

- Dios santo ¿Te descubrió?

- Así parece... vendrá esta noche... vendrá al baile... esto no es como lo planee, deseaba hablar con ella, suplicar su perdón, que me permitiera revelarme y me dejara alejarme de la sociedad... por un tiempo, al menos, rogaría tanto que mis rodillas terminarían sangrando de ser necesario

- Tranquila... -Estaba comenzando a híper ventilarse, su pecho subía y bajaba con tanta rapidez que dolía

- No puedo... no lo entiendo ¿es eso algo bueno o algo malo?

- Quiero creer que es bueno, si fuera malo ya habría mandado por ti... -

- No lo sé... la reina es tan inteligente que puede llegar a ser cruel si se lo propone ¿y si viene al baile para desenmascararme y aventarme a toda la sociedad? Su venganza por avergonzarla sería no dejarme huir.... -Él no dijo nada, sabía que era algo que sin duda haría la reina.

- No sé qué pasará Pen, pero tienes mi apoyo y... y estoy seguro que hay más gente que te lo proporciona... -a Penelope no se le ocurrió nadie, estaba perdida...

Alfred pidió que le trajeran un poco de té para que se tranquilizara, lo cual funcionó, quizá habían puesto algo más en el te, pues ella se quedó dormida en tan solo unos instantes.

Tarde Donde viven las historias. Descúbrelo ahora