—¿sabes donde organiza todo?
—si, ahi— apunto a un archivero que estaba en la esquina de la oficina –las llaves están en el primer cajón.
—yo me encargo Luisa– dije regalandole una sincera sonrisa.
—¿estas triste?— dijo de pronto –no quiero ser inoportuna, pero sea lo que sea, tu eres una mujer valiente y lo afrontaras.
—gracias…
Luisa salió de la oficina y cerró la puerta, camine hacia el escritorio y me senté en el, di un gran suspiro. Abrí las carpetas y las empecé a separar, cuando ya estaban separadas las empecé a meter al archivero. Estaba tan concentrada en mi trabajo que no escuche cuando abrieron la puerta, una voz conocida hizo que me sobresaltara.
—Hola— dijo con tono dulce.
Voltee a ver a Tay con los ojos llorosos, casi dos días buscandolo y al verlo el enfado se fue inmediatamente, deje lo que tenía en las manos sobre el escritorio y corrí hacia él, lo abrace lo mas fuerte que pude y todo el miedo y dolor que sentía había desaparecido, ahora solo quería estar entre sus brazos y absorber su aroma.
—te extrañe tanto…
—lo siento…
—esta bien, ahora estamos juntos.
—no Mila, no podemos estar juntos– su voz estaba apagada.
—¿De qué hablas? Nosotros nos amamos— me separe de él.
—mi familia… ellos… yo… no puedo hacerles esto.
—¿y nosotros? ¿Dónde queda nuestro amor? ¿Dónde quedo yo?
—Mila…
—no te dejare hacerme esto, tu me amas, debemos estar juntos, debemos pelear por lo que sentimos– su tono apagado comenzaba a molestarme.
—no se que hacer— bajo la mirada.
—solo, contestame algo— dije con el corazón en la mano —¿ya no me amas?— comencé a rezar en silencio para que su respuesta no fuera un “No”
—demasiado, te amo tanto que soy capaz de…
—¿de que? ¿De luchar? Yo tambien voy a pelear por ti, pero debes estar dispuesto a todo… ¿lo estas?— lo mire decidida —porque si no lo estás… yo….
—tengo miedo.
—lo se… igual yo…
Taylor me volvio a abrazar, beso mi cabeza y acarició mi espalda. Me sentía segura en los brazos de Taylor y ahora que estaba aquí conmigo no pensaba dejarlo ir.
Más tarde volvimos a casa, Taylor aún seguía angustiado, pero yo trataría de hacer que se relajara un poco. Nos sentamos en la sala y comenzamos a platicar.
—¿tienes hambre?
—no— suspiro —perdón por no aparecer, tenía que pensar en todo lo que había pasado, Me fui a la casa de mi abuelo.
—¿y que pensaste?
—amo a mi familia, son lo más importante para mi, por un momento pensé en hacer lo que ellos quieran y así no lastimarlos, pero al verte en la fundación— suspiro –tu eres mi vida entera— me tomo del rostro —peleare con todas mis fuerzas… te lo prometo.
—lo sé -le di un beso corto- lo se…
—¿Como les fue en la junta?— me tomo de la cintura y me sentó encima de él.
—bien— suspire —Rafael y yo nos acoplamos muy bien y…
—¿perdón?— su mirada era desafiante —tú y el ¿que?— alzó un ceja.
ESTÁS LEYENDO
Nos Pertenecemos
عاطفيةdos familias separadas por el odio fundado por los abuelos de la familia harán hasta lo imposible para impedir que dos de sus integrantes se amen con libertad, podra el odio hacia un apellido evitar que Milla y Taylor se amen? 03/10/2024
