Que tipa tan molesta, pensé, estaba apunto de abrir la boca para decirle que no tenía y a ver si se atrevía a sacarme, pero antes de reaccionar Taylor sacó su cartera y le mostró una tarjeta.
—claro, tambien eres socio— dije sarcástica —no se porque me sorprende.
—me hice cuando— bajó la mirada, se puso serio —ella amaba comprar aquí…
Había olvidado que Taylor tuvo una relación antes de mí, me sentí culpable por mi manera de expresarme y de pronto me di cuenta de algo.
—lo siento cielo, si es duro para ti estar aquí deberíamos irnos, debe de haber más tiendas exclusivas por aquí.
—no te preocupes, antes lo era, pero tu ya has aliviado ese dolor— me dio un pequeño beso en labios —ven…
La chica elegante nos mostró el camino hacia una sala inmaculada, nos pidió que nos sentamos y después se retiró. Otra chica, que no se de donde salió, se acercó a nosotros con una charola que contenía una botella de vino, dos copas y unos entremés, nos sirvió un poco, dejo el vino sobre una mesa de madera que estaba delante de nosotros y después se marchó. Tome una copa de vino y di un pequeño trago, estaba delicioso, era demasiado fino.
—nos van a traer un catálogo con los modelos disponibles de la diseñadora, cuando te decidas por uno te llevarán para que te lo midas pero antes ella debe darte su aprobación— tomo un poco de vino.
—¿la diseñadora?
—sí, pero no te preocupes, le agradaras— sonrió —solo no seas sarcástica y no discutas con ella.
—¿Que? ¡Yo no soy sarcástica! Y no discuto— recalque estas últimas palabras —solo doy mi opinión, que es diferente.
—sí claro…
Una tercera empleada llegó y le entregó el catálogo a Taylor, este me lo dio y yo lo abrí, me quedé sorprendida al ver aquellos vestidos, eran solo 6, pero estaban para morirse y los precios ¡Whao! Un crimen para la economía del país.
—imaginate que nosotros hiciéramos la publicidad de este negocio— dije sin despegar la mirada del libro –solo lo que cuesta un vestido nos daría para mantener la empresa a flote un mes.
—Milla— susurro Taylor.
—Eso sería imposible chica, mi esposo es el que se encarga de la publicidad y es muy bueno.
Levante la mirada y me sorprendió ver a una mujer delgada, rubia, ojos azules y muy joven parada frente a nosotras.
—amor— Taylor se puso de pie y me dio la mano para que hiciera lo mismo —ella es Elizabeth, la diseñadora.
—solo dime Ely— sonrió.
—un placer Ely— le extendí la mano y ella la aceptó –Soy Mila Wade.
—un gusto conocerte, ¿Te gustan los vestidos?— dijo señalando el catálogo en mis manos.
—son muy hermosos, pero…
Taylor se quedó sorprendido ante mi respuesta, se acercó un poco a mi y me susurro al oído “¿Que haces?”
—¿pero?— Elizabeth parecía muy interesada en lo que yo quería decir.
—es que no son mi estilo, quiero algo que se vea bien, pero que refleje mi personalidad y estos vestidos no lo hacen.
Ely se quedo pensativa un momento, Taylor me miraba aun con malos ojos, si esta delgada mujer nos corría de su negocio creo que seria algo que Taylor no me perdonaría y menos porque su mamá era clienta. Que idiota soy (me di una cachetada mental) si Elisabeth nos corre abre dejado mal vista a la mamá de Taylor y aun ni siquiera la conozco, ¿porque nunca puedo quedarme callada?.
Elisabeth repentinamente me tomó de la mano y me pidió que la siguiera, casi lo hice a rastras y Taylor también nos siguió. Llegamos a una glamurosa oficina y entramos en ella. La delgada mujer se sentó en un enorme escritorio y nos pidió que nos sentaramos frente a ella. Estaba segura que nos echaría de ahí de inmediato, lo único que agradecía es que lo iba a hacer en privado.
La mujer abrió un cajon y saco una delgada carpeta de el y me la extendió para que la tomara.
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Claudia Franco
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Nos Pertenecemos
Romancedos familias separadas por el odio fundado por los abuelos de la familia harán hasta lo imposible para impedir que dos de sus integrantes se amen con libertad, podra el odio hacia un apellido evitar que Milla y Taylor se amen? 03/10/2024
