Capitulo 47

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UNA SEMANA DESPUÉS


Entre a mi oficina y di un gran suspiro, los últimos días no había dormido bien, creo que llame a Taylor como 10,000 veces, no quería perderlo, pero tampoco sabia que hacer. Me senté en mi escritorio, todo estaba tranquilo, tenía la esperanza de que Taylor viniera a la oficina. Había mucho trabajo así que decidí concentrarme en ello, Alfredo estaba terminando de instalar la maquinaria y yo tenía que ponerme a buscar clientes.

A mediodía ya había perdido las esperanzas de que Taylor viniera a “The Park”. Tenía que solucionar esto ¿pero como? De pronto recordé que Nick me había dejado su teléfono. Cuando llegara a casa le hablaría para que me dijera que paso ese dia en el antro. Samantha entró a la oficina.

—Hola… ¿Has comido?— dijo en tono preocupado.

—no tengo hambre…— dije desde mi escritorio.

—tienes que comer algo, ven yo te hago compañía— se sentó frente a mi –ordenemos algo.

—no te preocupes, llegando a casa como algo ¿sabes dónde está Alfredo?

—está entrevistando a unos chicos para que ayuden a operar las máquinas, la recepcion ya quedo lista solo falta que vengan a conectar las líneas telefónicas.

—tengo que buscar clientes— baje la cabeza al recordar que Taylor y yo haríamos esto juntos —¡Dios! ¿Por qué me paso esto a mi?

—tranquila— se acerco y me abrazo –estoy segura de que esto se solucionara, yo no creo que hayas engañado a Taylor, al menos no es tus cinco sentidos.

—¿Qué quieres decir?

—creo que, tomaste de mas y eso te llevó a terminar con ese chico— se separo de mi —tu lo amas y él te ama a ti, esto se arreglara.

Rogaba porque Samanta tuviera razón, extrañaba tanto a Taylor que mi corazón se sentía muerto, sentía que mi vida se había acabado. Más tarde me fui a casa, busqué el teléfono de Nick y marque, al segundo tono contestó.

—¿Diga?— su voz era despreocupada.

—yo… hee… soy Mila.

—Hola nena ¿Como estas?— su voz cambio a suave, como si me tuviera lástima.

—¿podemos vernos?— dije sin más.

—yo nena, tengo trabajo ¿que necesitas?

—necesito que me digas ¿que paso en el antro?— no pude controlar el llanto —yo sería incapaz de engañar a Taylor… lo amo.

—nena, tu me agradas, se ve que eres una buena chica, pero no puedo ayudarte— colgó la llamada.

Me quede con la palabra en la boca, ¿Soy una buena chica? ¿En serio? Y ¿como que no puede ayudarme? Solo queria que me dijera lo que pasó. Tire mi celular al sillón y me fui a mi habitación, me metí en la cama hecha un mar de lágrimas, el cansancio me venció y me quede profundamente dormida.

A la mañana siguiente un impulso me hizo ir a las Dos Torres, quería ver a Taylor y estaba segura de que lo encontraría ahí, entre a recepción y preguntó por él pero la chica (que era nueva) no me supo dar informacion asi que sin más me colé a la oficina de Rafael. Toque la puerta y escuche la voz de Rafael que me decía “pase”

—Hola ¿como estas?— dije al entrar.

—Mila, ¿Que haces aqui?— dijo poniéndose de pie.

—Quiero ver a Taylor ¿Sabes dónde puedo encontrarlo? ¿Esta en las Torres?

—¿Taylor?—su tono era de sorpresa –Mila, el no ha vuelto desde que su mamá le quitó el cargo, su hermano mayor es ahora el jefe.

—¿Que? ¿No regreso?

—no, él no ha vuelto para aca, pense que estaba contigo.

—Así era… pero...— me daba tanta vergüenza contar lo que había pasado —tengo que irme…

—¿te encuentras bien?— dijo al ver mi cara angustiada

—si es solo, me duele un poco la cabeza.

Me despedí de Rafael y me fui de las dos torres, decidí ir a la casa de Taylor pero para mi mala suerte tampoco estaba ahí. ¿Donde se habrá metido Taylor? De pronto recordé que la última vez se había ido a la casa del bosque, subí a mi coche y salí rumbo a la casa del abuelo de Taylor. Una hora después por fin llegue a la casa, el auto de Taylor estaba afuera, me baje del coche muy nerviosa y camine hacia el portón teclee el número y este se abrió, subí de nuevo al coche y llegue hasta el hermoso porche, aún conservaba las llaves que me había dado Taylor pero decidí mejor tocar.

Con cada golpe que le daba a la puerta me ponía más nerviosa, después de algunos segundos (que a mi me parecieron años) Taylor abrió la puerta. Su mirada era triste y su rostro no reflejaba ninguna expresión.

—¿Podemos hablar?— dije con voz muy baja.

—¿Qué quieres?— el sostenía la puerta y no tenía intenciones de dejarme pasar.

—te amo…

—si claro y por eso me engañaste con un tipejo que conociste en un antro.

—las cosas no fueron asi, estaba muy ebria, se que no es excusa, Taylor por el amor de dios creeme, no se que paso aquella noche en el antro… te juro por mi vida que jamas te engañaria.

—¿Sabes como me sentí al ver a ese hombre salir de tu habitación desnudo? Todo mi mundo se derrumbo.

—lo se, porque mi mundo también esta derrumbando desde que me dejaste— tome valor y me acerqué a él y lo abrace –Taylor escúchame– él no se resistía —no tengo vida si no estas conmigo.

Taylor se quedó inmóvil, aproveche para absorber su aroma y pude sentir como él se ponía rígido.

—no hagas eso…— me tomo de los brazos y me alejo de él —no lo hagas…

—por favor— tome sus mejillas —por favor.

Taylor me miraba confundido, la batalla que peleaba su mente entre odiarme y amarme lo tenía muy desorientado. Cerró los ojos, se veía demasiado cansado, cuando los abrió se acercó a mí y me beso, era un beso cargado de nostalgia. Quería que ese beso también estuviera cargado de esperanza… pero el beso terminó tan rápido como empezó.

—no puedo— se alejo de mi —es mejor que te vayas…

—Nooo, Tay… Noo… por favor.

—me rompiste el corazón, no creo que pueda volver a confiar en ti…

—debes dejar que te explique— me estaba empezando a molestar la actitud de Taylor —¿no me vas a dar al menos el beneficio de la duda?, creo que lo merezco.

—no, lo siento, lo merecieras si yo no te hubiera visto con mis propios ojos.

—cuando te demuestre que estas equivocado quedarás como un idiota, porque así es como te estás comportando…

—vete y no vuelvas a buscarme, Si lo haces me veré obligado a dejar el país… Dejame en paz de una maldita vez.

—yo te demostraré que estás en un error.

T: ¡¡LARGATE!!

El grito de Taylor me asusto y di un pequeño brico, limpie mi cara que ya estaba mojada por las lágrimas, salí de la casa y me subí a mi coche, lo encendí y me fui de ahí. En la carretera se me dificultaba mucho la vista por causa de las lágrimas que aun rodaban por mis mejillas sin poder detenerlas, varios coches me sonaban su claxon al pasar a un lado de mi. Como si el clima quisiera ponerse de mi mismo humor comenzó a llover, la calle rápidamente se humedecio y se me nublaba más la visión, no estaba concentrada en manejar, de pronto sin darme cuenta choque con otro auto, como iba a exceso de velocidad mi auto dio varias vueltas hasta estrellarse con un árbol, mi cabeza golpeó el volante antes de que mi cuerpo saliera disparado del auto porque no traía el cinturón de seguridad y rápidamente caí en el pavimento mojado.


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Claudia Franco 🫶🏼

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