Gwendoline Queen se muda a Gotham desde Star City. Está harta de vivir bajo la protección de su hermano mayor, Oliver Queen.
Trabaja como camarera y estudia medicina para cumplir su sueño de ayudar a los más necesitados.
Su vida da un drástico gir...
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GWEN DESPERTÓ envuelta en unos fornidos brazos que desprendían calor. Recordó con una sonrisa la anterior noche y como se había entregado totalmente a Damián, quien dormía tranquilamente a su lado. Ella lo miraba dormir, hasta que abrió los ojos y Gwen soltó una pequeña risa.
— Es tétrico que me espíes mientras duermo, ¿sabes? — Habló volviendo a cerrar los ojos mientras sonreía.
— Disfruto verte así de tranquilo, pareces bueno así. — Contestó mientras se levantaba de la cama.
— ¿No lo soy? — Dijo con la voz ronca mientras se levantaba de la cama y se ponía una camiseta negra. Gwen lo miraba disfrutando las vistas hacia sus abdominales, se fijó en cada una de sus cicatrices y no pudo evitar preguntarse cuál era la historia de ellas.
— Sabes que no. — Contestó ella con una sonrisa mientras se vestía. — ¿Cuando volvemos a Gotham?
— ¿No estás bien aquí rubia? — Dijo el azabache mientras se acercaba a ella, arrodillándose para ponerse a su altura ya que Gwen todavía seguía sentada en la cama.
— Me trae muchos recuerdos este sitio, no sé cómo explicarlo, pero duele a la misma vez que me da felicidad. — Habló mientras acariciaba el rostro de su novio.
— Disfruta el presente, habibi, no vale la pena seguir viviendo en el pasado. — La reconfortó el héroe. — ¿Qué le pasó a Thea? — Gwen sintió como su piel se erizaba.
— Me sorprende que no lo sepas, Bruce intentó ayudar a mi hermano en eso. — Dijo ella suspirando. — Bueno, fue hace unos años, Oliver luchaba contra alguien peligroso. — Explicó. — Él nos pidió que nos escondiéramos, yo lo hice por miedo, pero ella siempre decía que estaba harta de todo eso y que iba a vivir como alguien normal. — Damián la escuchaba atentamente con el ceño fruncido, cuando vio que su novia se sentía débil y se le acristalaban los ojos, le tomó la mano con suavidad y acarició esta con sus dedos. — Oliver vino horas después para decirme que Thea no estaba, que se la habían llevado. La buscamos por tierra y mar, pero jamás la encontramos.
— ¿Qué fue de ese hombre? Con el que Oliver luchaba. — Preguntó segundos después de que la rubia acabase de explicar.
— Desapareció con ella sin dejar ningún rastro. Oliver estuvo muy hundido cuando sucedió eso, sentía que había sido su culpa, a pesar de que mi hermana desobedeció sus advertencias.
— No fue su culpa, y tampoco la tuya. — Habló mientras limpiaba una lágrima del rostro de la joven.
— Ahora lo sé, pero no sabes cuánto la extraño Damián. — Dijo suspirando mientras apoyaba la cabeza en el hombro del chico.
— Jamás pierdas la esperanza, cariño.
Pasarían el resto del día en Star City para descansar, pero al día siguiente volverían a Gotham para continuar con sus responsabilidades. Damián, Roy, Jason y Oliver habían quedado para salir de fiesta al Verdant. Mientras que Felicity y Gwen iban a hacer una noche de películas y cena en casa de los Queen. Los chicos ya se habían ido y Felicity y Gwen se encontraban viendo una película romántica mientras comían palomitas y pizza.
— Estas películas son muy predecibles. — Dijo la mayor. — La chica necesita que la salven, se enamoran y derrotan al malo.
— Tienes razón, pero siempre acabamos viendo las mismas porque nos encantan. — Contestó la chica Queen.
— Deberían hacer una película donde la chica salva al chico, ¿no crees? — Habló con la boca llena de palomitas. Gwen rió, y iba a contestar cuando escuchó un ruido que le pareció extraño.
— ¿Habrán vuelto ya los chicos? — Dijo la heroína poniéndose de pie.
— Imposible, Oliver me acaba de enviar un vídeo tomándose unos chupitos de tequila. — Añadió Felicity, quien se estaba asustando. — Será un vecino.
— ¿A las dos de la mañana? — Dijo Gwen mientras se acercaba al armario que tenía un doble fondo lleno de armas. De este sacó una glock. Esta vez escuchó pisadas acercándose, subiendo la escalera. Se acercó a Felicity y le agarró la mano. Fueron en silencio hasta la habitación de Gwen. — No te muevas de aquí, por lo que más quieras.
Felicity asintió varias veces y se metió debajo de la cama de Gwen. Esta se fue saliendo de la habitación en busca de quien está provocando los ruidos. Se escondió pegada a la pared y se asomó en la esquina del pasillo, viendo a un hombre con la cara tapada entrar a cada una de las habitaciones en busca de alguien. La rubia intentó descifrar quién se hallaba tras esa máscara que cubría todo su rostro, pero fue en vano. Sabía que para este momento los chicos estarían llegando, aunque no en las condiciones perfectas como para luchar, así que serían un estorbo.
Escuchó como el sujeto se acercaba, así que se escondió y cuando lo vio frente a ella se lanzó por su espalda para atacarle. Ambos se pegaban entre ellos, él esquivaba muy bien los golpes y ella hacía lo mismo. Maldijo cuando sintió un fuerte golpe en estómago que la hizo retroceder y ante su despiste recibió otro puñetazo en la cara. Llena de rabia lanzó un puñetazo certero hasta su labio, el hombre soltó un gruñido. Gwen trepó hasta sus hombros y apretó con sus muslos para intentar dejarlo inconsciente. El enmascarado retrocedió haciendo que la chica se chocase con la pared, dándose un fuerte golpe en la cabeza. La rubia cayó al suelo y sintió como su vista se nublaba. Recibió unas cuantas patadas en el estómago y lo último que vio fue al hombre agacharse para cogerle el cuello y acercar el oído de la joven hacia sus labios y susurrar.
— Dile a Oliver que se prepare para lo que se le viene encima. — Dijo para después lanzar a Gwen con rabia.