Gwendoline Queen se muda a Gotham desde Star City. Está harta de vivir bajo la protección de su hermano mayor, Oliver Queen.
Trabaja como camarera y estudia medicina para cumplir su sueño de ayudar a los más necesitados.
Su vida da un drástico gir...
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HABÍAN SIDO DOS LARGOS DÍAS de trabajo para Gwen Queen. Había tenido turnos de noche por lo que no había podido descansar del todo bien. Además, casi no había intercambiado palabras con Damián. No entendía que le sucedía o si es que había hecho algo que le hubiese enfadado.
Cuando se cruzaban por la mansión, él rápidamente buscaba evitarla de cualquier forma. No quería patrullar con ella, ni entrenar con ella, y si Gwen iba a verlo a su habitación se hacía el dormido. Ella se había dado cuenta de eso y estaba muy triste por el cambio tan repentino de actitud de su novio hacia ella. Se encontraba hablando con Thea por teléfono cuando Jason tocó la puerta de su habitación para hablar con ella. Levantó la cabeza del aparato eléctrico y lo dejó en la cama para caminar hacia él con una sonrisa fingida.
— ¿Cómo estás rubia? No has bajado a cenar, y Alfred ha hecho tu plato favorito solo para ti.
— No tenía hambre. — Dijo la chica encogiéndose de hombros.
— ¿Me vas a contar que os pasa ahora al demonio y a ti? — Preguntó mientras pasaba a sentarse en la cama dejando a Gwen en la puerta, mirándolo cruzada de brazos. Se acercó para sentarse con él.
— Ni siquiera yo lo sé, simplemente me hace el vacío y me evita cada vez que me ve. — Dijo ella explicando la situación que tanto la estaba preocupando. Entonces recordó la conversación que habían tenido sobre la madre de Damián, y pensó que quizá se estaba alejando de ella de verdad.
— ¿Cuánto tiempo vas a seguir aguantando que te trate bien solo cuando él está bien? — Jason sonrió intentando hacerla sentir mejor.
— Hace unos días conocí a la madre de Damián, y no fue como me había imaginado que sería conocer a mi suegra. — Confesó la rubia, causando que Jason quedara boquiabierto.
— Gwen, Talía Al Ghul es la líder de la liga de asesinos. — Afirmó. — ¿Qué fue lo que pasó?
— Me acorraló cuando salí de trabajar y me amenazó con que si no me separaba de Damián iniciaría una guerra. — Explicó. — Se lo conté a Damián y desde entonces está así conmigo, aunque me prometió no ceder ante las órdenes de su madre.
— Damián fue educado para eso, no tuvo una infancia como la nuestra. — Añadió. — Por eso es como es cuando pelea.
— Damián me dijo que no quería ejercer como líder, me dijo que iba a luchar por estar conmigo.
— Quizá no quiere hacerte daño, Gwen, y sería la decisión más correcta. — Pensó en voz alta.
— ¡No puede ser así! — Exclamó nerviosa. — No podemos dejarla ganar tan fácilmente.
— Gwen, nunca has luchado contra algo tan peligroso como esto. — Intentó que entrase en razón.
— No me importa, sacrificaré mi vida si hace falta. — Dijo frunciendo el ceño y apretando los dientes. Sus mejillas y nariz estaban rojas, las lágrimas de impotencia amenazaban con salir y ella luchaba para reprimirlas, pero de solo pensar en perder a su amor, no podía evitar sentir miedo y vacío.