Chapter 38

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LA GALA DE SU HERMANO para la alcaldía de Gotham de este año era cuanto más inoportuna

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LA GALA DE SU HERMANO para la alcaldía de Gotham de este año era cuanto más inoportuna. Como era de esperar había invitado a todos los Wayne sin excepción así que se habían desplazado a Star City por un día para poder asistir. Lo que más le inquietaba a Gwen era el hecho de que tendría que mostrarse molesta con Damián y distante, a pesar de que solo tenía ganas de estar con él y de besarlo.

Damián sabía cómo funcionaban las cosas con Talía, tenía ojos y oídos en todos lados y se enteraba de todo, así que debían ir un paso por delante. Esa noche, pelearían falsamente en público para que se hablase de ello y llegase a los oídos de Talía, si no era que había espías en la gala, que también era lo más probable.

En el lugar, que era la discoteca de Thea, había mucha gente importante en Star City, como empresarios o políticos.
Bruce Wayne hablaba con Oliver sobre temas que según ellos eran privados y no de niños, aunque con todo lo que habían vivido hasta ahora, habían tenido que crecer rápido y dejar de ser los críos que era cuando todavía no estaban envueltos en el mundo de los justicieros.

Thea y Gwen hablaban sobre las cosas que le habían pasado a Thea desde que la menor se había marchado a Gotham. Había vuelto con Roy y se alegraba mucho por ella, pues se notaba que su hermano seguía perdidamente enamorada de él. 

A lo lejos divisó el cabello azabache de Damián, sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo y por un momento dejó de prestarle atención a Thea. Le dijo que sintió la disculpaba para ir a por bebida, cuando esta accedió fue hasta la mesa del vino pasando por al lado de Damián.

— Damián ya basta, estoy cansada de tus constantes cambios de actitud. — Dijo cuando sintió su presencia a su lado. — Siempre tienes que decidir por mí.

— ¿De verdad estás diciendo eso después de todo lo que he hecho por ti, Gwen? — Respondió él con frustración tratando de mantener la calma, pero elevando el tono.

— ¡Sí, Damián! Porque tú siempre haces lo que quieres sin que te importe que es lo que pienso yo. Nosotros podemos vencer a Talía y salir de esto juntos. — Dijo ella girándose para estar cara a cara.

— ¡No te estás dando cuenta de nada Gwen! Hago esto porque te quiero, porque no quiero que te pase nada, estoy protegiéndote.

— Ya basta de protegerme, no soy una niña Damián, se lo que hago y lo que está en juego. No necesito que decidas por mí todo el tiempo.

Damián avanzó hacia ella, con la voz más grave, mostrando que estaba desesperado pero tratando de mantener el control.

— Esto se ha acabado, Gwen, ella ha ganado y debemos aceptarlo. — Dijo Damián con un tono serio.

— No puedo creer que estés cediendo ante ella, quizá simplemente nunca me amaste tanto como me juraste hacerlo. — Gwen dio un empujón al chico y salió corriendo de la discoteca, siendo perseguida por Jason y dejando a Damián allí solo, siendo observado por mucha gente que había escuchado toda su conversación.

Después de eso a Gwen le costó horrores convencer a Jason de que se encontraba bien y dejando que podía volver a la fiesta, ella se fue a su casa de allí ya que pasarían la noche en Star City y por la mañana volverían a Gotham.
Cuando abrió la puerta se encontró con que todavía no había nadie, era normal, todos estaban en la gala. Subió las escaleras hasta su habitación y cuando encendió la luz, Damián la miraba sentado en la cama con una sonrisa. Gwen corrió hasta él y se lanzó encima para abrazarlo, él la atrapó entre sus brazos.

— Odio que discutamos, incluso cuando fingimos hacerlo. — Dijo la chica mientras besaba la cara de su novio.

— Yo también lo odio, pero tenemos que hacer que esto funcione habibi. — Añadió el árabe.

— Funcionará, Damián. — Respondió Gwen con una sonrisa.

Aquella noche Gwen y Damián la pasaron en vela, hicieron el amor hasta el amanecer, entre risas, caricias y besos.
La decisión que habían tomado era arriesgada y peligrosa, pero, ¿qué era la vida sin riesgos?
A la mañana siguiente partieron hacia Gotham. Gwen pasó todo el trayecto durmiendo apoyada en el hombro de Jason, mientras este fulminaba con la mirada a Damián, que estaba en el asiento delantero junto a su padre. Pensaron que para hacerlo más creíble lo mejor era hacer creer a todos que no seguían juntos.

Una vez llegaron y bajaron todas las mochilas del coche, cada uno de los jóvenes se dispersó hasta sus habitaciones. Menos Damián, quien pasó toda la tarde y noche en la batcueva ideando un plan para que todo saliera bien. No sabía cómo deshacerse de Talía para que no se lo llevase, era algo que todavía tenía que resolver.
Mientras tanto Gwen dormía plácidamente pensando que todo había acabado y teniendo fe de que Damián encontraría otra alternativa y que todo saldría como lo habían planeado. Ingenua.

Exile - Damian Wayne.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora