(POV Serena)
40. Granada
Mina acaba de soltar una de sus típicos chistoretes espontáneos, y todos estallamos en risas, de esas que te hacen doblarte y perder la compostura. Son risas liberadoras que compartes sólo con gente que te quiere. Quién diría que todos nos llevaríamos tan bien, y hasta compartiríamos una bonita cena.
Trato de disfrutar, de veras, aunque a veces me cuesta disimular mis elucubraciones oscuras culpando a quien está a mi lado. Mis pensamientos a veces se disocian, y pierdo el rumbo de la conversación.
Hace días fue el cumpleaños de Yaten, y hoy, sábado, Minako nos ha invitado a cenar a su departamento. Nos tranquilizó saber que el menú estaría a cargo de un popular restaurante coreano. Así evitamos que el festejado tenga que cocinar, o que todos caigamos mortalmente enfermos, en su defecto.
Como dije, lo estoy disfrutando, pero es complicado. Sobre todo, cuando Seiya me sonríe, me pica un ojo o pone su mano en mi muslo. Mi corazón duda y algo duele. Debería disfrutar de cada momento, cada detalle que me brinda, y aún más por respeto a los anfitriones, pero me cuesta. En el fondo, una voz mezquina en mi cabeza me susurra que nada de esto perdurará. Incluso a veces me grita lo estúpida que soy, y que ya es hora de que me quite la venda de los ojos.
¿Lo soy? No sé qué es peor: rehusarme a creerlo, o empezar a creerlo.
—Todo estuvo buenísimo —dice Seiya palpándose la barriga (que no tiene), usual gesto de satisfacción de quien acaba de devorar una buena comilona.
—¿Alguien quiere café? —ofrece mi amiga a todos, mirándonos. Sólo Yaten acepta. Yo niego con la cabeza en silencio, y pongo los ojos en un bonito cuadro colorido que tengo en la pared contigua.
—Me insultas —oigo que replica Seiya con humor.
—¿Más vino, entonces?
—Ya nos vamos entendiendo, cuñada...
Minako ríe y se levanta. Tiene que agitar su mano en el aire para captar mi atención.
—¿Me ayudas, Sere? Tal vez necesite una mano.
—Sí, sí —reacciono torpemente, y me pongo de pie.
—Iré yo —intercepta Yaten de pronto, haciendo amague. Mina lo apacigua poniéndole una mano en el hombro para que se aplaste a la silla.
—No es necesario. Serena lo hará.
—Pero... —insiste, y ya tiene en la mano el destapa corchos.
—Realmente no deberías atender a nadie en tu cumpleaños —le corto yo, haciéndome la regañona.
Él parpadea un par de veces sus penetrantes ojos verdes, antes de soltar:
—Realmente no quiero tus manos sobre mi cristalería italiana.
Seiya suelta una risotada. Yo abro la boca con reproche.
—¡Oye! No soy tan patosa como crees.
—Yaten... —le advierte Minako, y le habla como si estuviera negociando con un terrorista que está armado —. Suelta el destapa corchos. Suelta el control... eso es, trae acá. Quédense ahí. Ya volvemos. Convivan y sean normales, por favor.
Él cede de mala gana, a la par que le echa una mirada a Seiya que indica algo como "¿Qué diablos?". Mi novio simplemente se encoge de hombros, riendo. Seiya le menciona un partido que viene el fin de semana y enseguida empiezan a hablar apasionadamente de las semifinales de la NBA.
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ROOMIES
FanfictionLo peor que podría pasarle a Serena Tsukino además de tener mala suerte en el amor, perder a su única amiga y estar en la bancarrota absoluta es tener que compartir piso con Seiya Kou, a quien detesta profundamente... o eso creía ella.(Universo Alte...
