XLI

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Sentía cierta comodidad al sentir el agua caliente recorrer mi piel con suavidad sin llegar a quemar o molestarme, el vapor que inundaba mi nariz me hacía cerrar los ojos en un intento de dejarme llevar por completo por la sensación de tranquilidad que parecía sentir en aquel momento, dándome la libertad de tocar con las yemas de mis dedos la cicatriz nueva que había aparecido en mi nuca debido a la Llama. No fue hasta que abrí los ojos y me topé con el agua turbia que caía en el suelo a causa de toda la sangre que había adquirido desde el principio del día que solté un suspiro de cansancio y tristeza ante la abrupta manera de adquirir el recuerdo.

Todo lo que hiciera o dijera a cada momento para distraerme me traería de regreso a la confusa realidad a la que me enfrentaba constantemente.

Una vez que salí de la ducha para adentrarme de lleno a la habitación me topé a Jasper sentado al borde de mi cama sin dejar de divagar con su mirada por todo las paredes que lo rodeaban, estudiando con detenimiento cada viga de metal y madera, cada ladrillo, cada vela que constituían una parte de la inmensa torre de Polis.

—¿Esta es tu habitación? —preguntó sin dejar de mirar a sus alrededores en ningún momento.

Sonreí levemente de lado, ladeando la cabeza sin ser capaz de mover los ojos de su figura tan sorprendida por todo lo que le rodeaba.

—Sí —le respondí con calma, pasando mis dedos por todo lo que me encontraba como una manera de que mis memorias cobraran vida—, solía compartirla con Chantria. Demasiadas conversaciones tuvieron lugar aquí.

La extrañaba. A muerte. Supe que seríamos inseparables desde el momento en el que yo entré con furia al Salón del Trono para mostrarle a Lexa que era natblida y ella no me fulminó con una mirada indignada como todos los presentes lo hicieron y me correspondió la sonrisa que yo estaba demasiada aterrada para dirigirle en un principio.

No pasó demasiado tiempo para que Lexa y todos en Polis se dieran cuenta del potencial que tendríamos juntas y nadie estaba dispuesto a interponerse entre nosotras.

Volví al presente, aquel que compartía con Jasper y su honestidad combinada con la sorpresa.

—Es una cama bastante... amplia, por si me lo preguntas.

Miré a mi alrededor: del mismo modo en el que era una cama considerablemente grande también lo era el cuarto en el que nos encontrábamos. La cama contigua, perteneciente a Chantria, estaba vacía y ambos sabíamos que permanecería así para siempre, no parecía haber ruido a las afueras del lugar y lo único que lograba escuchar eran nuestras voces y las ráfagas de aire que movían levemente las cadenas metálicas que golpeaban con parsimonia las ventanas.

Minutos antes no podía esperar a desaparecer hasta el día siguiente y dejar que la mayoría de las cosas que ocurrían en mi vida tomaran un orden con el infame paso del tiempo; pero, al darme cuenta de que no volveríamos a tener un momento a solas dentro de un buen rato, me pareció que era adecuado hablar con él sobre cierto tema que había estado rondando en mi cabeza desde hace un tiempo.

—¿Puedo... hablar contigo acerca de algo en esta cama considerablemente grande? —inquirí titubeando, sin estar del todo segura de querer preguntarlo y alterar la tranquilidad que pensábamos aprovechar.

Jasper no se notó molesto, cansado o aburrido al respecto; en su lugar, sus dedos se aferraron a la tela de las sábanas con fervor teniendo una idea sobre las direcciones que la plática podría tomar.

—De acuerdo —dijo, visiblemente nervioso.

Fruncí los labios y lo miré, sin saber exactamente cómo abordar el tema por el que había estado esperado tanto tiempo pero que ahora parecía estar tan vivo en la conversación que sería imposible volver a darle la espalda.

MY BLOOD | jasper jordanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora