Jasper no había hecho nada en estos cuatro días que pudiera estar quebrantando le promesa que había sellado conmigo, muy al contrario, en el tiempo que había transcurrido se dedicaba a pasar más tiempo conmigo del que podría imaginar. Conversábamos de cosas que creíamos eran importantes, aunque la mayoría de nuestras platicas no eran más que chistes de su parte y risas por mi lado.
Se despertaba antes de que saliera el sol sólo para hacerme guardia mientras yo trataba de recuperar todas aquellas noches que pasé en vela y sí, en mí aparecía un sentimiento de culpa cada vez que abría los ojos por las mañanas y me lo encontraba a un lado mío dormitado. Por más que le repetía que no tenía necesidad de arriesgar sus horas de sueño además de sus raciones de comida, él no hacía caso a lo que le decía. Habían sido tan solo unos pocos días, pero creía que nunca sabría con certeza todo lo que él estaba sacrificando por mí.
No cabía en mis planes quedarme permanentemente a las afueras del campamento bajo la guardia de Jasper. Aún tenía muchas cosas que arreglar en Polis a pesar de que todavía no quisiera hacerles frente. Entre tanta preocupación por la situación no pude evitar curvar una sonrisa al visualizar a Chantria dándome un sermón del tamaño del mundo. Usualmente estos me sacarían de quicio aunque, después de unos cuantos días sin recibir uno de ellos, ahora pensaba que no podrían ser tan malos.
Aquella mañana en particular esperaba toparme con la figura de Jasper recargada sobre el árbol más próximo aunque, en su lugar, me encontré con uno de los suyos apuntando con un arma de fuego directamente hacia mí. Respiraba con velocidad y no era complicado ver la expresión de terror en su rostro. Sus brazos temblaban y su mandíbula estaba tan tensa que me daba la sensación que, tarde o temprano, se quebraría por completo.
Me levanté del suelo con mucho cuidado, cualquier movimiento rápido de mi parte lo haría descargar toda el arma contra mí.
Tragué saliva, pensando delicadamente en qué hacer o qué decir para que ninguno de los dos saliera lastimado.
—¿Hola?
Pareciera que estaba esperando a que hablara para saber que no se estaba tratando de un sueño porque, una vez que hablé, las balas comenzaron a salir con velocidad del cañón del arma que cargaba.
Corrí a ocultarme por detrás de los árboles a pesar de que aquel no hubiese sido mi primer instinto. Si de alguien más se tratase hubiera tomado el primer ataque sin dudarlo y ya no tendría que preocuparme por seguir con la pelea. Pero me contuve demasiado para hacerlo. Jasper confiaba en mí y me lo había estado diciendo todo éste tiempo, no me lo perdonaría si terminara con toda aquella confianza de una manera tan cruel como la que imaginaba.
Aunque, a decir verdad, el chico que disparaba y estaba decidido a terminar con todo lo que alguna vez fui no ponía demasiado de su parte.
No tenía tener control sobre las balas que salían del arma, o así lo sentía yo puesto que estas no dejaban de sonar y su impacto contra la madera de los árboles hacía soltar astillas que volaban por todos lados, con algunas de ellas chocando contra mi piel. Inhalé hondo. Tenía que haber una manera de calmar las aguas, aunque sabía que, cada segundo que pasaba con él sacando las balas, se volvía más riesgoso para Jasper y para mí. No faltaría demasiado tiempo para que los demás escucharan los disparos y creyeran que algo no iba como debía. Como si el sonido de las balas no fuera suficiente para alertar a su gente, estaba segura de que lo que gritó después sí lo haría.
—¡Terrestre!
Si hubiera estado comiendo algo me hubiera atragantado. De haber estado bebiendo algo me hubiese ahogado.
¿Qué clase de nombre era ese?
Fuera el que fuese, realmente me molestó.
Eso era todo para él.
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MY BLOOD | jasper jordan
Fiksi Penggemar❝when everyone you thought you knew deserts your fight, i'll go with you❞ Emlyn y Jasper buscan ser el soporte del otro en un lugar tan aterrador como la Tierra aún cuando todo parece estar en su contra. ━𝐅ui víctima del lado rudo que tienes pero...
