XXXVIII

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Con los latidos de mi corazón haciendo presentes en cada parte de mi cuerpo, estaba genuinamente aterrada por que mis manos perdieran el control y Ena nos dejara caer de una manera tan abrupta sin que se me permitiera volver a ponerme de pie. Ni siquiera las manos de Jasper sosteniendo mi cintura con fervor lograban calmarme o erradicar todas las cosas malas que cruzaban por mi mente. Mis respiraciones no contaban con un ritmo concreto y las lágrimas que se agolpaban en mis ojos ni siquiera resbalaban por mis mejillas debido a que el aire se encargaba de hacer que fueran directo a mi cabello.

El sol comenzaba a ocultarse a medida que la Torre de Polis se hacía cada vez más grande hasta nuestros ojos y, cuando finalmente entramos de lleno a la capital sólo para toparnos con gestos tan tristes y el mundo entero conmocionado ante lo que acababa de pasar hace algunas horas, me daba cuenta de que algunas personas se sorprendían ante nuestra presencia y la velocidad con la que Ena se hacía paso entre toda la gente que ocupaba las calles. Una vez que caí en cuenta de que nuestro destino se alzaba frente a nuestras narices, observé a Chantria sentada en los pequeños escalones que daban paso a la entrada de la torre. Al escuchar el trotar de la yegua acercarse con fervor hacia donde ella se encontraba, alzó la mirada y, sin que tuvieran que pasar más de dos segundos, se levantó con velocidad y corrió hacia nosotros sin importarle los obstáculos que pudiera haber en su camino.

—Emlyn —soltó al momento en el que su mirada se posó en mí y, por el tono en el que llamó mi nombre, me dio la sensación de que estaba buscando gritarlo pero algo dentro de ella no se lo permitía.

Con una de mis palmas sobre las manos de Jasper que se encontraban abrazando mi cintura y con la otra sosteniendo la cuerda de Ena frené con cuidado de evitar nuestra caída. La yegua se detuvo sin necesidad de que hiciera algún otro movimiento. Con los latidos de mi corazón entorpeciendo mis movimientos bajé de un salto y sostuve a Jasper para que hiciera lo mismo; cuando los dos nos encontramos con los pies firmemente puestos en el suelo, él me dirigió una mirada que me incitaba a llegar hacia mi mejor amiga.

Sin realmente pensarlo, me di la media vuelta para percatarme de la manera en la que ambas corrimos hacia la otra hasta que nuestros cuerpos chocaron y nos hundimos en un abrazo. De inmediato Chantria comenzó a llorar, sintiendo cómo sus brazos buscaban acercarme más a ella sin que estos tuvieran la fuerza para hacerlo.

—¿Qué fue lo que ocurrió? —le pregunté con suavidad mientras sentía el nudo de mi garganta acrecentarse con cada momento que pasaba, quería darle el espacio necesario para que dejara salir todo lo que había estado reteniendo y sentía que la detendría el que me viera en su misma posición.

Ella respondió de inmediato, agradecida por que alguien le preguntara y se desahogara por completo.

—Nadie lo sabe —aclaró con los sollozos entrometiéndose en sus palabras—, Titus sólo dio el anuncio y Clarke... Clarke salió de su habitación repleta de sangre y...

No pudo decir más. Toda la presión del momento le estaba jugando una mala pasada y trataba de no colapsar presionando su cráneo con sus palmas con tanta fuerza que tuve que interferir para que dejara de hacerse daño; además, sus ojos se encontraban tan rojos que daban la impresión que explotarían y saldrían de sus cuencas en el momento menos esperado.

—Necesitas descansar —le dije al fin, permitiendo por completo que mis pensamientos se trasladaran a mis palabras—, necesitas subir a la habitación, descansar y prepararte para el día de mañana.

Además de encontrarse rojos por toda la tensión del momento, sus ojos transmitían tristeza y frustración de forma que jamás podría pasar desapercibida. Sentí el romperse de mi corazón al tiempo en el que una lágrima rodó por mi mejilla sin que pudiera evitarla.

MY BLOOD | jasper jordanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora