XLIII

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—¿Estás diciéndome que Lincoln se sacrificó para no poner en más riesgo a todos los Terrestres que se encuentran encerrados y que, además, la mitad de las personas en Arkadia están siendo manipuladas por una inteligencia artificial?

Tras el cuestionamiento tan largo y conciso que dejé escapar ante lo que había escuchado por parte de Kane, él mismo juntó sus labios en una línea tan fina cuya única finalidad era darme la razón aún en el ambiente tan hostil en el que nos encontrábamos. Se cruzó de brazos, bajando la mirada ante el desastre que se desencadenaba sabiendo que no tendría intenciones de detenerse en ningún momento próximo por su propia cuenta.

—Es una manera congruente de resumirlo.

Encontrándonos entre las enormes barreras de roca que conformaban la cueva en la que creímos que sería buena idea ocultarnos dejé escapar gran parte de la exasperación que estaba sintiendo desde que la responsabilidad de liderar a toda una sociedad había recaído en mis hombros, desde que vi a Chantria morir, desde que supe que Lexa había muerto, desde que gran parte de Arkadia se había puesto en nuestra contra, desde el Monte Weather, desde la inesperada llegada de inesperados visitantes...

Era un listado interminable de tragedias y circunstancias que había vivido y, pese a todo pronóstico, no había logrado sobrellevar del todo.

No encontraría mejor momento para desahogarme que aquel.

—¡Carajo! —grité, alzando mis brazos para que cualquier señal de cualquier índole se encargara de aligerar todo el estrés que en mí llevaba.

Sin dejar de dar vueltas por la cueva, aquel inesperado grupo con el que me había topado tras atestiguar la tragedia que provocó la muerte de Lincoln parecía haberse resignado a que estaríamos ahí dentro hasta el anochecer, por decir lo menos. Con Bellamy encadenado y el rostro repleto de sangre debido a los constantes ataques de Octavia, todos creímos que una manera adecuada de pasar el tiempo sería armando una fogata.

El fuego se hizo presente, al igual que la aparición de todos quienes nos encontrábamos entre las anchas paredes de roca. Podía sentir la incomodidad que se propagaba en las miradas de todos los presentes sin que la mía fuera la excepción, pero quería creer que era sólo cuestión de tiempo para que estuviéramos conformes con la idea de que era el mejor lugar para todos nosotros, al menos en aquel momento.

Las ideas que se convertían en posibles planes no tardaron demasiado en llegar, con Sinclair siendo el encargado de dar pie a la lluvia de ideas que se veía tan lejana.

—Armemos patrullas de dos hombres cada veinticuatro horas a partir de ahora.

Y Kane, en su tradicional papel de líder, no descartó la idea del todo.

—Lo haremos, pero aquí deberiamos estar a salvo.

—¿A salvo? —preguntó Bryan con un hilo de voz sin despegar la mirada de mi persona—. ¿Aquí, con la Terrestre?

Ni siquiera me dispuse a mirarlo aún sabiendo que sus ojos podrían formar un orificio en mi piel a causa de todo el enojo que en su ser cargaba. Solté un suspiro, sin anhelos de tomar una actitud defensiva. Estaba cansada; estaba cansada de la gran mayoría de las cosas que habían ocurrido a causa del desdén por parte de ciertos miembros de Skaikru y los trágicos resultados que habían traído consigo.

No tenía caso enfurecerme y, sin que me importara del todo que Bryan estuviera dispuesto a escucharme o no, decidí hablar con la verdad.

—Vine aquí con la disposición de hablar sobre la posibilidad de la paz a la que, milagrosamente, ninguno de los embajadores de ningún clan se opuso y esto... —hice una pausa, negando con la cabeza y soltando un suspiro tan pesado que no me sorprendería que fuera capaz de derribar la cueva en la que estábamos—, esto es un completo desastre.

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⏰ Última actualización: Jun 03 ⏰

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MY BLOOD | jasper jordanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora