Capitulo 41

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¡Finalmente he vuelto! Disculpen la tardanza, pero se los juro que valdrá la pena. ¡Síganme en redes sociales! ahí se estará subiendo contenido exclusivo sobre fechas de lanzamiento del Booktrailer y libro en físico 


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Nos leemos en los comentarios preciosas. 

~♰~

Azrael lanzó una mirada furtiva a su Alexa con pantalla, intentando mantenerse despierto. Sabía que el sueño lo acechaba, su cuerpo ya no podía más. ¿Qué estaba buscando? No lo sabía, pero el cansancio no disminuía que lo estuviera disfrutando. Eran casi las tres de la mañana y Ketzaly seguía encima de él, moviéndose desesperadamente, apoyándose en su pecho mientras sus caderas se balanceaban al ritmo de su deseo. Se miraban a los ojos, y Azrael se preguntaba cómo seguía en pie después de beberse tres botellas de vino tinto.

La habitación estaba iluminada con luces que cambiaban de rojo a azul y luego a morado, mientras el sonido envolvente de las bocinas 8D creaba una atmósfera hipnótica. Las manos de Azrael descansaban a los lados, incapaz de hacer otra cosa más que admirar a Ketzaly. Ya había terminado cuatro veces esa noche, y no entendía cómo su cuerpo aún respondía, como un guerrero incansable que cumplía con cada demanda de su amante. Cada vez que terminaban, Ketzaly apenas descansaba unos minutos antes de pedirle que continuara. Sin embargo, Azrael estaba seguro de que esa sería la última vez que podría seguir adelante.

Frunció el ceño al escuchar los gemidos de Ketzaly intensificarse. La tomó por las caderas y levantó su pelvis, embistiéndola con fuerza, mientras sus miradas permanecían fijas, capturando el momento exacto en que ambos alcanzaban el éxtasis. Cuando Ketzaly finalmente se dejó caer sobre su pecho, Azrael la acunó en sus brazos, acariciándole la espalda de arriba abajo, casi rogando que se quedara dormida. Una sexta ronda era impensable.

Se sintió aliviado al notar la pesadez en el cuerpo de Ketzaly, y con cuidado, la recostó en la cama. Estaba sudada, sucia de la pasión compartida, pero Azrael solo apartó los mechones castaños de su frente para admirar su belleza. Sabía que no podría dormir esa noche por lo emocionado que estaba. Qué absurdo, estar contemplando aquella obra maestra de Dios, mientras Bad Bunny sonaba de fondo.




Ketzaly despertó bostezando, parpadeó varias veces, reconociendo la habitación que compartía con Azrael. Se enderezó con un dolor en la espalda que le hizo sentir como si hubiera hecho horas de ejercicio. Poco a poco, los recuerdos de la noche anterior comenzaron a invadir su mente, y la vergüenza la golpeó de inmediato. Se sentía patética por haberle suplicado a Alexander que no la dejara, creyendo que había tocado fondo, pero siempre terminaba sorprendiéndose a sí misma.

Le dolía la cabeza, y no recordaba cómo había llegado a la cama. Supuso que, sumida en su tristeza, se las había ingeniado para encontrar el camino. Estiró la mano para tomar su móvil, sintiendo que cada parte de su cuerpo dolía, cuando notó que no tenía ni un solo mensaje de Azrael, salvo el último. "¿Dónde mierda está Azrael?", pensó. "¿Y si se fue con alguien más?". Estaba a punto de llamarlo cuando la puerta de la habitación se abrió, revelando a Azrael ya vestido y arreglado. Pero lo que llamó su atención fue su cuello, marcado con chupetones evidentes, como gritando que querían ser vistos. La sangre de Ketzaly hirvió al instante. Por supuesto que Azrael haría algo así. Estaba segura de que, si se habían encontrado durante la noche, Ketzaly debió haber mencionado a Alexander, y Azrael se había ido con alguien... ¿pero a ese extremo?

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