La vida de Ketzaly da un giro aterrador cuando es obligada a casarse con Azrael, su agresor, para evitar la deshonra de su familia católica. La imposición de sus padres marca el inicio de una relación turbulenta, donde el odio inicial lentamente se...
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Primero que todo y antes que nada una disculpa por la tardanza, pero me toco cambiarme de casa y las mudanzas siempre son un caos, en todo caso, ya estoy instalada y lista, vuelven las actualizaciones semanales.
¡Agradezco de antemano tu voto y comentario!
~♰~
Se miraban a los ojos. Era una de esas ocasiones en las que ya no sabías qué más decir o cómo continuar. Ketzaly estaba prácticamente acorralada contra la pared, sintiéndose nerviosa. ¿Qué significaba eso? ¿Necesitarla? Aunque era una palabra hermosa, su propio autosabotaje la hacía pensar lo peor en ese momento, explorando una amplia gama de posibilidades, tanto buenas como malas.
Azrael no pudo soportar más la tensión. La tomó por la barbilla y bajó para besarla. Inmediatamente se apartó, ladeando la cabeza, pero lejos de apartarse, la sujetó con más fuerza, besándola profundamente mientras Ketzaly luchaba por resistirse.
—Ya basta, Azrael —jadeó entre los sonidos de su lucha, apenas logrando separarse.
—¿Qué más da? Igual a todo te obligo, ¿no?
La tomó por la cintura y la levantó hasta quedar a su altura, presionándola contra la pared. Continuó besándola mientras Ketzaly, casi de forma automática, abrió las piernas. Aunque seguía intentando resistirse, poco a poco comenzó a ceder. Luchaba contra sus lágrimas, pero fue imposible contenerlas. Ojalá el llanto llegara a un punto en el que no pudieras llorar más; lamentablemente, no era así.
Se abrazó con fuerza a él, sollozando de manera entrecortada, aturdida y confundida, harta de no saber en qué momento decir "no"
Se separaron por un instante, y fue la primera vez que Ketzaly no tuvo que levantar la cabeza para mirarlo directamente a los ojos. No sabía qué más decirle, estaba a punto de reclamarle cuando el timbre que marcaba el receso sonó. Azrael la bajó rápidamente antes de que todos comenzaran a salir de las aulas y los vieran en esa posición.
Ketzaly se dio la vuelta, dejando caer el aviso al suelo. Caminó hacia su salón sin mirar atrás. Azrael se quedó observándola, fijando la mirada en el papel. Quería suponer que, al tirarlo, Ketzaly indicaba que no pensaba firmarlo. Muy dentro de él sintió alivio. No quería divorciarse, no quería dejarla ir, al menos no todavía. Era consciente de que su tiempo juntos estaba contado, quería disfrutar los ocho meses que les quedaban por obligación. No estaba dispuesto a forzarla a quedarse con él toda la vida, aunque se le olvidó mencionar que debían acudir juntos antes de la 1:00 para continuar o detener el proceso.
Mientras caminaba hacia su salón, se topó con Jeaqueline.
—¿Y Ketzaly? —preguntó al verlo solo.
—Creo que se fue al salón, no sé. Sonó el timbre y me mandó a la mierda —respondió, levantando el aviso del divorcio del suelo—. Y tiró esto. Disculpe, psicóloga, ¿usted sabe qué significa eso?