Extra 1

476 15 9
                                        

Nota de la autora

¡Hola a todos!

Quería contarles algo antes de que empiecen a leer esta escena.

Mientras estoy editando el libro 1, me encontré con ganas de escribir y compartir algunos momentos que no van a aparecer todavía en la versión publicada, porque no quiero alterar el orden ni empezar a subir capítulos desordenados.

Así que decidí traerles pequeños "extras": escenas especiales que no forman parte del hilo principal por ahora, pero que muestran momentos importantes o simplemente tiernos entre los personajes (como cuando eran más chicos, por ejemplo).

Son como un regalo para ustedes, que me han pedido más de Camila y Will, y para mí, porque me encanta escribirlos y explorar esas partes de su historia que no siempre entran en los capítulos oficiales.

Espero que los disfruten tanto como yo disfruté escribirlos. Gracias por seguir acompañándome en este viaje.

14 años de edad

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


14 años de edad

El sol caía cálido sobre el muelle, tiñendo la madera de tonos dorados. Camila estaba tendida de espaldas, con las piernas cruzadas y las manos bajo la nuca, mirando las nubes como si fueran un lienzo que sólo ella podía interpretar. Cerró los ojos un instante, dejando que el calor le acariciara la piel, hasta que escuchó los pasos de Will acercándose.

—¿Qué haces? —preguntó él, sosteniendo dos vasos con jugo.

Camila abrió un ojo y sonrió con un gesto perezoso.

—Buscando formas en las nubes.

Will arqueó una ceja, divertido.

—¿Qué?

—Que estoy buscando formas en las nubes —repitió, incorporándose un poco y señalando el cielo—. Ven, acompáñame.

—¿Estás hablando en serio? —dijo él, aunque la sonrisa delataba que ya sabía la respuesta.

—¡Sí, ven! —insistió, tirándole del pantalón para que se acercara.

Will soltó una risa corta y, finalmente, se dejó caer a su lado, apoyando la cabeza contra la de ella. Por un momento, el silencio los envolvió, roto solo por el canto lejano de algún ave y el golpeteo suave del agua contra el muelle.

—¿Qué se supone que estás buscando? —murmuró Will, mirando hacia arriba.

—Formas —contestó ella, como si fuera la cosa más obvia del mundo.

Él negó con la cabeza.

—Creo que no busco formas en las nubes desde que tengo siete años.

—Bueno, pues haces mal —dijo ella con una sonrisa tranquila—. Es hermoso. Es relajante, creativo... no sé, me encanta.

Will no respondió. Se limitó a observarla de reojo, siguiendo el contorno de su nariz, el leve brillo de su piel bajo el sol, el mechón de cabello que el viento le movía sobre la frente. No sabía si Camila lo notaba, pero en ese momento, el cielo dejó de importarle.

— Mira, aquella parece un delfín — le dijo señalando con su dedo, sin embargo Will seguía mirándola a ella. — Will...

    Camila giró su rostro buscando llamar la atención de Will, pero se detuvo al encontrarse con su intensa mirada. Tenía los ojos fijos en ella, algo que hizo que sus mejillas se tiñeran de un rosa profundo.

— Creo que prefiero descubrir, qué tono de rosa, es el de tus mejillas cuando te ruborizas — declaró Will provocando.

—Will! — se quejó— No es divertido.

— Por el contrario, es muy divertido hacerte sonrojar.

— No puedes decirme esas cosas.

— ¿Por qué no? — replicó Will.

    Camila lo miró, sin saber qué responder. Lo cierto era que la ponía nerviosa. Últimamente Will estaba diferente, ella se daba cuenta como su relación iba cambiando y como él iba cambiando la forma en la que la trataba.

    Se había convertido en algo habitual, encontrar a Will viéndola como lo había hecho recientemente. Era extraño, no le molestaba, pero le generaba cierto nerviosismo encontrarse con su mirada fija. Era como si la contemplara.

— Solo no lo hagas— respondió, volviendo su rostro al cielo.

— Oye — dijo apoyando una mano en su mejilla — vuelve aquí.

     Con suavidad, giró el rostro de Camila, nuevamente hacia el suyo. Ella se lo permitió, encontrando su mirada divertida. Will le acaricio la mejilla con delicadeza, tenía la piel tibia por el sol, que además iluminaba su rostro permitiendo ver las pequeñas pecas que eran casi invisibles con otra luz.

    Sin poder evitarlo, su pulgar se deslizó por su labio superior dándole una caricia perezosa. Camila trago duro al sentirlo en sus labios.

— ¿Vas a besarme?— preguntó. Reconocía esa mirada en Will, era la misma que tenía el sábado pasado en su casa, cuando la había besado.

— ¿Te gustaría que lo hiciera? — respondió con otra pregunta, volviendo a pasar el pulgar por sus labios.

    Camila sonrió, conteniendo una risita nerviosa.

—Me gustaría...— murmuró, mirándolo fijo— que esta vez me avises.

    Will rió por lo bajo, acercándose más.

— Considera esto tu aviso — susurró antes de besarla.

Cuando se separaron, él apoyó la frente contra la de ella, todavía sonriendo.

—Creo que empiezo a encontrarle el gusto a esto de buscar formas en las nubes —dijo, en un hilo de voz.

Camila soltó una risa ligera, cerrando los ojos un instante mientras el sol y el calor del momento la envolvían.

—Te lo dije... es hermoso.

Y así, sin necesidad de decir nada más, se quedaron recostados sobre el muelle, mirando el cielo, dejando que el tiempo se les escapara entre las nubes.

Eres Mia (Silverlake 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora