Capitulo 46 (Editado)

6.7K 331 111
                                        

Capitulo 46

Will no recordaba haber conducido tan rápido en su vida. Ni siquiera en sus peores noches de luna llena. Ni siquiera la vez que Jeff terminó en el hospital. Sus nudillos seguían blancos por la fuerza con la que había sostenido el volante, y la garganta le ardía por todo lo que se había guardado al salir de la casa de Camila. Cada paso de regreso a su camioneta había sido un eco de algo roto.

Ahora estaba en la entrada de su casa, con el motor apagado y el corazón todavía fuera de ritmo.

Golpeó la puerta con fuerza, aunque no era necesario. La abrió con la misma violencia. Entró. Tiró las llaves sobre la primera superficie que encontró. Ni siquiera se fijó cuál.

—¿Papá? —llamó. Su voz salió más fuerte de lo que pretendía.

Silencio. Solo el leve sonido de una conversación lejana, amortiguada por la puerta del despacho.

—Está reunido con Víctor —dijo una voz desde las escaleras.

Will giró. Alex estaba bajando con una taza en la mano. Estaba descalzo, en pants y camiseta negra, con el rostro tan calmo que parecía no pertenecer a la misma realidad que Will en ese momento.

—¿Estás bien? —preguntó, al ver su expresión.

Will se pasó las manos por la cabeza, sin saber por dónde empezar.

—Fui a ver a Camila —lo soltó de golpe, sin respirar—. Tenía que saber si estaba bien después del ataque...

Alex frunció el ceño, pero no reaccionó de forma abrupta. Caminó hasta dejar la taza sobre la mesa baja del salón.

—¿Camila está bien?

Will asintió, sin mirarlo.

—Sí. Pero... hay algo más.

—¿Qué más?

Will apretó los dientes.

—Había otro lobo. Uno que no reconozco. La protegió. Se interpuso. Peleó contra ellos y los hizo huir.

—¿Sabes quién era?

—No. Pero estaba en su casa. Cuando llegué, él estaba ahí. En su cocina. Como si nada. Ella lo conoce. Estaban tomando té.

Alex alzó una ceja.

—¿Y qué hiciste?

Will lo miró, con los ojos cargados de rabia.

—Fui a confrontarlo, ¿Que se suponía que hiciera? Pensé que podía ser de otra manada. Alguien que se había infiltrado.

—¿Y?

—Ella se puso en medio. Me echó. Me dijo que no me metiera en sus asuntos.

Alex se sentó en uno de los sillones. Apoyó los codos en las rodillas, entrelazando los dedos. Su silencio era tan sólido como su presencia.

—Te pidió que no intervinieras —repitió.

Will asintió, bajando la cabeza por primera vez desde que llegó.

Un nuevo silencio se instaló. Más frío. Más real.

—¿Y piensas hacerlo?

Will alzó la mirada con furia.

—No se que hacer.

Alex no respondió de inmediato. Se tomó su tiempo. Y cuando habló, lo hizo con ese tono neutral que siempre lo hacía parecer más grande, más sabio. Más distante.

—Pienso que a veces lo correcto no es lo que uno quiere hacer. Pienso que si de verdad la quieres, deberías respetar su decisión.

Will caminó por el salón como una fiera enjaulada. Se detuvo frente a la ventana, la frente apenas tocando el vidrio.

Eres Mia (Silverlake 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora