Capitulo 23 (Editado)

7.7K 557 37
                                        

Will

Will no podía borrar la sonrisa de su rostro mientras manejaba de regreso a casa. El aire frío de la noche entraba por la ventanilla entreabierta, pero a él no le molestaba. Sentía el pecho liviano, como si después de tanto tiempo hubiese recuperado algo que ni siquiera sabía que había perdido.

Camila.

Todavía podía sentir el sabor de su boca, el calor de su cuerpo cerca del suyo, esa energía que los había envuelto como una promesa. Cerró los ojos por un segundo al recordarlo, y una pequeña risa escapó de su garganta.

Al llegar, empujó la puerta de su casa sin hacer mucho ruido. Pero apenas cruzó el umbral, se detuvo en seco.

En el living, Alicia y Oliver estaban sentados uno frente al otro. La conversación que tenían se cortó abruptamente cuando lo vieron aparecer. La tensión era tan espesa que casi podía tocarse.

Will alzó una ceja, intentando disimular la incomodidad.

—¿Hola? —dijo, dejando las llaves sobre la mesa de entrada—. ¿Todo bien?

Alicia lo miró con una expresión que intentaba parecer neutral, aunque sus manos entrelazadas en el regazo la delataban. Oliver, en cambio, no se molestó en ocultar el tono inquisitivo de su voz.

—¿Dónde estabas?

Alicia se giró hacia él de inmediato.

—Oliver, no empieces —dijo en voz baja, pero firme.

Will se quedó de pie, todavía con el abrigo puesto, mirando a sus padres. Había algo raro en el ambiente. No era una conversación cualquiera.

—¿Qué pasa?

Oliver lo observó con expresión seria antes de hablar:

—Tu madre y yo estábamos hablando con Víctor.

Will frunció el ceño.

—¿Víctor, el papá de Archie?

Alicia asintió sin decir nada.

—Nos llamó hace un rato —continuó Oliver—. Al parecer, Archie le contó que durante la excursión, dos miembros de la manada Yabotí intentaron atacar a un humano. ¿Vas a contarnos qué pasó?

Will apretó la mandíbula. Se quitó el abrigo con calma y lo colgó detrás de la puerta, intentando ganar tiempo.

—No fue un ataque como tal —dijo finalmente, con voz controlada—. Quisieron intimidarme, pero lo detuve antes de que pasara a mayores.

Oliver no se inmutó.

—¿Y por qué no nos dijiste nada cuando volviste?

Will bajó la mirada por un momento. Recordó el rostro de Camila, todavía afectada por el susto. No quería exponerla más.

—No creí que fuera necesario. No pasó nada grave. Pensé que era mejor dejarlo así.

—Una amenaza contra un humano de nuestra manada no es algo menor —respondió Oliver, seco.

Will lo miró, confundido por la elección de palabras.

—¿Un humano de nuestra manada?

Alicia intervino, con voz más suave:

—Camila estuvo en peligro, Will. Eso no se puede ignorar.

Y en ese instante, todo le hizo clic.

Su rostro cambió. El desconcierto dio paso al enojo.

—¿Cómo se enteró Víctor de todo esto?

Alicia dudó un segundo antes de responder.

—Archie se lo contó.

Will apretó los labios y desvió la mirada, molesto.

Claro. Camila se lo dijo a Archie, y Archie corrió a contarle a su papá. Siempre el chico obediente.

—Perfecto —murmuró con sarcasmo—. Archie, el confidente oficial.

Oliver frunció el ceño.

—No te enojes con él por hacer lo que debía. El que se equivocó fuiste tú, por no avisarnos.

Will no respondió. Se quedó quieto, con la mirada clavada en el suelo. Todo su cuerpo estaba tenso.

No soportaba que hablaran de Camila como si fuera solo una humana más. Porque no lo era. No para él.

—Está bien —intervino Alicia con firmeza, con una mirada que hizo que el ambiente se tensara aún más—. Ya es suficiente. Lo importante es que no pasó nada grave. Pero la próxima vez, Will, avísanos. Este tipo de cosas no se manejan solo.

Se volvió hacia Oliver, como si buscara apoyo en su tono.

—Un ataque habría sido una violación directa a los acuerdos entre manadas.

Will asintió con la cabeza, serio.

—Lo entiendo.

Sin añadir nada más, subió las escaleras hacia el piso superior. Al llegar al pasillo, se cruzó con Alex, que venía desde el sótano, secándose el sudor con una toalla. Llevaba una camiseta ajustada y el cabello húmedo, como si acabara de entrenar.

—Mira quién volvió —comentó Alex, con esa sonrisa suya difícil de descifrar—. Noche larga, ¿eh?

Will lo miró de reojo.

—¿Qué haces aquí? Pensé que vivías en tu apartamento del centro. Ya tienes veinticinco años, pero últimamente te la pasas en esta casa.

Alex sonrió sin dejar de caminar.

—Hay cosas que uno prefiere no dejar tan lejos —respondió con un tono ambiguo—. Sobre todo cuando se pone interesante.

Will frunció el ceño, pero no dijo nada.

Alex hizo una pausa al pasar junto a él y agregó en voz más baja:

—No es necesario decir mucho para que algunos empiecen a mirar donde no deberían.

Y sin esperar respuesta, siguió su camino por el pasillo, dejando atrás un silencio denso.

Will se quedó inmóvil, mirando hacia el lugar donde su hermano acababa de desaparecer, sintiendo una presión creciente en el pecho. No le gustaba la forma en que lo había dicho, ni lo que parecía insinuar.

Pero lo que menos le gustaba era que, tal vez, tenía razón .

No se olviden de votar y comentar!
Xoxo

Eres Mia (Silverlake 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora