Capitulo 12 (Editado)

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Capitulo 12

Will

Will apoyó los codos en la mesa y apretó los dientes cuando su hermano volvió a hablar de cifras, crecimiento trimestral y oportunidades de expansión. No estaba escuchando. O no del todo. Solo asentía de vez en cuando, clavando la vista en la copa de agua frente a él como si le interesara más que toda la conversación.

Sabía por qué estaba ahí. Su padre había sido claro: "Es hora de que empieces a conocer el negocio familiar y asumir responsabilidades. No puedes vivir como un salvaje para siempre."

Y Alex, por supuesto, estaba encantado. Jugando a ser el perfecto hijo mayor, el futuro Alfa, el ejemplo a seguir. Y como si no fuera suficiente, también parecía disfrutar cada oportunidad de corregirlo, de ponerlo a prueba. De hacerle perder el control.

Por eso, cuando Alex hizo aquel comentario seco hacia Camila, mientras atendió su mesa, Will apretó los puños debajo de la mesa.

—Ten cuidado —había dicho, con esa voz suave que solo usaba cuando quería herir sin ensuciarse las manos.

Will lo miró de reojo. No fue solo lo que dijo. Fue el modo en que lo hizo. Alex sabía.

Sabía exactamente cómo joderlo.

Y lo peor era que Camila no reaccionó. Solo asintió, agachó la cabeza y se alejó. Demasiado delgada. Demasiado pálida. El nudo en el pecho de Will se apretó un poco más. Desde la noche anterior, algo se removía en él con una violencia que no podía explicar.

Y entonces, apareció él.

El pelirrojo.

Will no lo reconoció. Pero no le gusto nada, la miraba con calidez como si ya la conociera. Will lo observó mientras hablaba con Camila en el mostrador. No escuchaba las palabras, pero no necesitaba hacerlo. Vio la sonrisa de ella, vio el gesto casi natural con el que él se inclinó hacia ella y la expresión preocupada cuando la notó agotada.

Una punzada de algo oscuro le recorrió el pecho. Celos. Celos absurdos, posesivos, salvajes.

¿Quién carajo es ese tipo?

Su mandíbula se tensó. Le costó un mundo no levantarse de la silla.

Se mantuvo en el lugar, al ver que se alejaba de la barra. Sin embargo, continuó mirando en esa dirección, viendo como Camila tambaleó.

No fue sutil. Fue como si de pronto el suelo se le hubiera desvanecido. La bandeja cayó de sus manos. Su rostro perdió el poco color que le quedaba. Y luego, simplemente, colapsó.

Will estuvo de pie antes de que los cubiertos tocaran el suelo.

Ignoró el llamado de Alex, ignoró las miradas, ignoró todo.

Para cuando llegó a ella, ya estaba inconsciente. Su respiración era superficial, y su piel ardía al tacto. La levantó sin esfuerzo, sintiendo cómo su cuerpo se acomodaba contra el suyo como si esa posición fuera familiar. Natural.

—¿Qué haces? —dijo Alex, en voz baja, pero cargada de advertencia.

Will ni siquiera lo miró.

—Apártate—escupió entre dientes, y sin una palabra más, atravesó el restaurante con Camila en brazos, empujando la puerta de la oficina de su madre con el hombro mientras los murmullos crecían a sus espaldas.

Al entrar, dejó que su espalda se apoyara contra la pared. Sus pasos resonaron levemente en el pasillo vacío. Colocó a Camila suavemente sobre el sofá, asegurándose de que se recostara de manera que estuviera cómoda, aunque aún no mostraba señales de despertar.

Eres Mia (Silverlake 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora