Capitulo 31 (Editado)

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Capitulo 31

Will

El despacho de Oliver estaba envuelto en penumbra, como si incluso la luz supiera que ahí no había espacio para la calma. Las paredes estaban revestidas en madera oscura, y sobre el escritorio descansaban varios documentos que nadie había tocado esa mañana. Will estaba de pie, con los brazos cruzados, la mirada fija en el ventanal. Alex, su hermano mayor, se apoyaba en una de las bibliotecas, con el ceño fruncido. Frente a ellos, su padre los observaba desde el sillón de cuero, sin disimular la tensión en su postura.

—Fue en nuestro territorio —dijo Will, finalmente—. Estaba corriendo, sin acercarme a los límites, y me emboscaron. Dos de ellos. Venían preparados.

Oliver se incorporó bruscamente.

—¿Y te atacaron directamente?

Will asintió, con la mandíbula apretada.

—No llegaron a herirme, pero no fue una advertencia pasiva. Fue un ataque, y en mitad del enfrentamiento... uno de ellos me dijo que "ahora conocían a mis amigos".

Alex frunció el entrecejo.

—¿Qué amigos?

—Mencionaron nombres. Amber, Jeff, Camila. A Jeff lo nombraron dos veces.

Hubo un breve silencio. Oliver lo rompió golpeando la palma contra el escritorio.

—¡Humanos! ¡Están amenazando a humanos dentro de nuestra manada! ¿Qué pretenden, que esto pase desapercibido?

—No fueron amenazas directas —aclaró Will con cuidado—. Pero el mensaje fue claro. Saben quiénes me rodean, y no les gusta.

Alex se incorporó del mueble, cruzando los brazos.

—Esto va mucho más allá de un conflicto territorial. El alfa de Yabotí está ignorando todas las reglas. Ya el hecho de que se haya negado a tener un delegado del Consejo en su territorio es una señal. No podemos seguir esperando a que alguien más actúe.

—¡Ese bastardo transgredió un acuerdo sagrado! —bramó Oliver—. Nadie ataca al hijo del alfa sin consecuencias. Esto es una provocación directa, una declaración de guerra.

—Y por eso tenemos que actuar con más cabeza que nunca —dijo Alex, firme—. Lo que quieren es empujarnos a reaccionar sin pensar. Que cometamos un error que puedan usar en nuestra contra.

Oliver lo fulminó con la mirada.

—¿Y cuál es tu plan, entonces? ¿Seguir soportando que nos desafíen mientras ponen en peligro a los nuestros?

Alex no se inmutó.

—No. Pero tampoco podemos movernos sin estrategia. Hay otras manadas observando. Si respondemos sin pruebas, sin un marco claro, podríamos empujar a los indecisos hacia él.

Oliver apretó los puños sobre el escritorio.

—Entonces dime, Alex. ¿Qué propones?

—Tenemos que exponerlo. Reunir evidencia de sus ataques, hablar con los alfas de las manadas vecinas. Aislarlo políticamente. Si logramos que los demás vean que es una amenaza, lo debilitaremos sin arrastrar a toda la región a una guerra abierta.

Will se mantenía en silencio, observando el cruce. Sabía que no podía hablar de Camila. No aún. Si lo hacía, todo se aceleraría. Y no podía permitir que algo le pasara. Ni a ella, ni a los demás.

Oliver gruñó, frustrado, y se dejó caer nuevamente en su silla.

—Que quede claro, esto no va a quedar así. Yabotí acaba de dar el primer paso. Nosotros vamos a dar el segundo. Pero lo haremos a nuestra manera.

Eres Mia (Silverlake 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora