Capitulo 32 (Editado)

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Capitulo 32

—¿No tomamos esta ruta la semana pasada? —preguntó Camila, mirando por la ventana con el ceño fruncido.

Will no contestó enseguida. Mantenía ambas manos en el volante, los ojos fijos en la carretera que se extendía frente a ellos, salpicada de sombras por los árboles altos. Una sonrisa leve se formó en la comisura de su boca.

—Puede ser. ¿Y si te digo que nos estamos desviando un poco?

Camila lo miró de reojo, arqueando una ceja.

—¿Un poco... cuánto?

—Lo suficiente —respondió él, en tono críptico.

Ella suspiró, apoyando el codo en la ventanilla. Acababan de salir del instituto, donde el día había sido largo pero, por suerte, relativamente tranquilo. Jules había hecho comentarios sarcásticos a cada rato, Archie parecía un poco más relajado desde la excursión, y Will... Will había estado cerca. No tanto como antes, pero sí lo suficiente como para que Camila sintiera que algo entre ellos empezaba a cambiar. A reconstruirse, quizás.

—¿Y esto es una especie de secuestro con final feliz o solo estás perdido y no querés admitirlo?

Will soltó una risa por lo bajo.

—Si estuviera perdido, no estaría tan tranquilo. Confía en mí.

Ella lo observó en silencio durante unos segundos. A pesar de todo, lo hacía. Y ese era, en parte, el problema.

—No me vas a decir a dónde vamos, ¿no?

—¿Y arruinar el suspenso? Ni loco.

Camila se recostó en el asiento, cerrando los ojos brevemente.

—A veces olvido lo mucho que te gusta hacerte el misterioso.

—A veces olvidás que soy bueno en eso.

Ella sonrió, sin mirarlo.

—Tenés suerte de que esté de humor para soportarte.

Unos minutos después, la camioneta se desvió por un camino de tierra que se adentraba entre los árboles. Las ramas crujían bajo las ruedas, y el aire fresco se colaba por la ventanilla entreabierta. Will estacionó en un claro escondido y bajó sin apuro. Luego rodeó el vehículo para abrirle la puerta a Camila.

—¿Qué es esto? ¿Estás practicando para ser caballero del siglo pasado?

—Estoy intentando impresionarte. ¿Funciona?

—Más o menos. Pero aprecio el esfuerzo.

Camila bajó, acomodándose la mochila al hombro, aunque enseguida se la quitó y la dejó en el asiento.

—¿Y ahora qué? ¿Me vas a guiar por un sendero mágico con moraleja incluida?

Will no respondió. Solo empezó a caminar hacia el bosque, haciéndole un gesto para que lo siguiera. Camila lo alcanzó, todavía sin entender del todo qué estaban haciendo ahí.

Caminaron durante unos minutos, sin hablar demasiado. El crujir de las hojas bajo sus pies, el zumbido lejano de algún insecto, y el sol filtrándose entre las ramas creaban una atmósfera tranquila, casi irreal. Camila sentía que algo en ese silencio empezaba a calmarla, como si por fin pudiera bajar la guardia.

—No sabía que existía este lugar —murmuró, cuando el sendero se abrió en un claro.

Frente a ellos, una antigua cantera se extendía como un espejo natural. El agua, clara y quieta, reflejaba el cielo entre los árboles. Las rocas alrededor estaban cubiertas de musgo, y la luz de la tarde le daba al lugar un brillo suave, casi onírico.

Eres Mia (Silverlake 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora