Capítulo 15
Camila y Jules estaban sentadas sobre una manta improvisada en el césped, cada una con su tupper de comida en el regazo. Alrededor, otros alumnos almorzaban en pequeños grupos, pero el rincón que ellas habían elegido les ofrecía algo de tranquilidad.
—No puedo creer que no me hayas contado esto antes —dijo Jules, dejando sus palitos de zanahoria a un lado y fulminando a Camila con la mirada—. ¡¿Te besaste con Will y solo me dijiste "luego te explico" por mensaje?
Camila sonrió débilmente, removiendo con el tenedor los restos de su comida.
—Es que... no sabía cómo explicarlo. Todo pasó muy rápido.
—¿Rápido cómo? ¿Se tropezaron y cayeron en los labios del otro?
—Jules...
—¡Estoy bromeando! —rió Jules, aunque la sonrisa se desvaneció rápido—. Pero en serio, ¿estás bien? Me contaste lo del beso, pero después te desmayaste en el restaurante y no volviste a responder mis mensajes hasta esta mañana.
Camila bajó la mirada, sus dedos apretando con fuerza el tenedor.
—Estoy bien... o al menos, eso intento. Supongo que me pasé con el alcohol esa noche, y entre eso, las pesadillas y la ansiedad de siempre... mi cuerpo simplemente dijo "basta".
—Me preocupaste, Cami. No me gusta que te exijas tanto. Y menos que no me digas cuando estás así.
—Lo sé —murmuró ella—. Perdón.
Jules la observó en silencio unos segundos, luego se acercó y apoyó la cabeza en su hombro.
—Solo no te cierres conmigo, ¿sí? Soy tu amiga, estoy para escuchar todas tus crisis emocionales, tus besos inesperados con chicos misteriosos...
—¿Qué?
—Nada —rió Jules, encogiéndose— Aunque, honestamente, con la forma en que Will te mira...
Camila soltó una risa suave, pero el rubor subiéndole al rostro la delató.
—No sé qué pensar de todo esto. Lo dejé entrar en casa... y durmió conmigo —admitió en voz baja—. Bueno, dormimos, literalmente. Nada más. Yo estaba tan agotada que ni siquiera recuerdo cuándo me quedé dormida.
—Wow —dijo Jules, con los ojos muy abiertos—. ¿Y qué tal la mañana siguiente?
—Fue dulce. Cálido. Y luego, boom, mi mamá apareció. Casi muero del susto. Él se fue por la ventana —añadió, incrédula aún—. Como si fuera lo más normal del mundo.
Jules alzó una ceja.
—Definitivamente hay algo raro con ese chico.
Camila sonrió, pero en el fondo también lo sentía. Y aunque no podía nombrarlo aún, una parte de ella intuía que el misterio solo estaba comenzando.
Camila alzó la vista distraídamente mientras Jules seguía hablando, su mirada recorriendo el patio sin intención... hasta que se encontró con unos ojos que la hicieron olvidar por un segundo cómo respirar.
Will estaba a unos metros, apoyado despreocupadamente contra la baranda que separaba el patio del sector de los salones. Hablaba con Jeff, que gesticulaba animadamente con las manos. Pero Will no lo miraba. La estaba mirando a ella.
La intensidad de su mirada la hizo sentirse expuesta. Vulnerable. Como si pudiera leerle cada pensamiento, cada emoción revuelta que aún no terminaba de ordenar. Pero antes de que pudiera sostenerle la mirada por más de un instante, algo en su expresión cambió.
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Eres Mia (Silverlake 1)
Hombres LoboCamila y Will compartieron su infancia. Nunca pusieron nombre a lo que sentían, pero sabían que era especial. Hasta que, de un día para otro, él la ignoró por completo. Y después, se fue. Ahora, en el último año de preparatoria, Will vuelve. Y aunqu...
