Capitulo 18 (Editado)

8.6K 617 34
                                        

Capitulo 18

El estacionamiento del instituto estaba tranquilo, era temprano y únicamente se encontraban los estudiantes que irían al día de campo. Tenían cámaras colgando de los cuellos y el profesor estaba intentando que nadie se olvidara nada importante. Camila ajustó la correa de su bolso mientras Jules apagaba el motor del auto.

—En momentos como este —dijo Jules, cruzando los brazos sobre el volante— me arrepiento profundamente de no haber elegido fotografía.

—Claro. Porque eres una apasionada de la naturaleza—dijo Camila, rodando los ojos.

—No. Pero sí soy una apasionada de las excursiones que te sacan de clases un viernes y te llevan a una reserva donde hay más árboles que señal de celular. Eso es oro puro.

Camila sonrió.

—Puedes anotarte el próximo año —le dijo, con falsa inocencia—. Cuando repitas el último semestre por vaguear.

Jules bufó, divertida, y le tiró un manotazo suave al hombro.

—Estúpida. Sacá muchas fotos estéticas y vuelve entera. No quiero tener que vengarte si te comen los osos.

—¿Los reales o los metafóricos?

—Ambos.

Camila bajó del auto aún sonriendo, y se encaminó hacia el grupo que ya se organizaba cerca del autobus. Jeff estaba allí, de espaldas, revisando el interior de una mochila con expresión concentrada. Al verla, sonrió de inmediato.

—¡Cam! —dijo, levantando la mano en saludo—. Traje las cámaras. Dos digitales y una analógica por si queremos hacer algo más artístico.

—¡Wow! Vas armado —bromeó ella.

—Siempre —dijo Jeff, y le alcanzó una barra de caramelo—. Vas a necesitar energía. Hoy nos van a hacer caminar como si fuéramos exploradores del siglo XIX.

Camila estaba por agradecerle cuando una mano se interpuso y le sacó la barra antes de que pudiera tocarla.

—Demasiado azúcar —dijo Will, como si fuera el nutricionista del grupo.

Camila lo miró, desconcertada.

—¿Perdón?

Will la ignoró deliberadamente, abrió su mochila y sacó una barra de granola, su favorita. Se la tendió como si fuera una ofrenda sagrada.

—Mejor esto. Más natural.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Camila, frunciendo el ceño.

—Cuidándote —dijo él, con una sonrisa que no llegaba del todo a sus ojos—. Jeff no es bueno eligiendo snacks.

Jeff alzó una ceja, divertido pero no ingenuo.

—¿Y tú eres el experto ahora?

—Solo digo —respondió Will, encogiéndose de hombros—, que hay mejores opciones. Más saludables.

Camila tomó la barra de granola, aún sin entender del todo qué estaba pasando.

—Gracias... supongo.

Will le sostuvo la mirada un segundo más de lo necesario antes de alejarse con paso relajado, como si nada. Pero sus hombros estaban tensos.

Jeff suspiró.

—¿Qué fue eso?

—No tengo idea —murmuró Camila, girando la barra en las manos—. Pero fue rarísimo.

Y sin decir más, se la metió al bolso mientras pensaba que el día recién empezaba... y ya estaba lleno de señales confusas.

El autobus vibraba suavemente bajo sus pies mientras Camila se acomodaba en el asiento junto a la ventana. Afuera, el cielo estaba encapotado, y el aire tenía ese olor espeso a humedad que anticipaba el verde profundo de la reserva.

Eres Mia (Silverlake 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora