Capitulo 39 (Editado)

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Capitulo 39

Camila

El aire era distinto. No solo por el cambio de estación. Algo más estaba cambiando.

El frío otoñal se había instalado, ese que se cuela por las mangas y obliga a usar una campera ligera en la mañana. Camila llegó temprano al instituto, envuelta en un buzo grande, con el cabello todavía algo húmedo por la ducha. Le dolían un poco los hombros de la tensión que no la abandonaba desde hacía días.

El grupo de WhatsApp con Jules y Archie estaba lleno de memes, pero ella no había respondido ninguno. Seguía pensando en el último mensaje que le había enviado a Will el sábado:

"¿Quieres ver un capítulo de Clarence esta noche? Prometo no morderte 🐺😉"

Y él, después de una eternidad de espera, le había respondido simplemente:

"No se si tengo tiempo."

Camila no supo si dolía más lo seco del mensaje o la indiferencia que transmitía. La respuesta seguía clavada en su pecho, igual que la forma en que, desde hacía unos días, Will había empezado a desaparecer. Había dejado de pasar por su casa. Se había ausentado un día de clases. Y cuando volvió, era como si todo lo que habían compartido en las últimas semanas no hubiera existido.

Ese lunes, apenas cruzó la puerta del aula, se encontró con Jules sentada en su lugar de siempre, con un café gigante en la mano y los pies sobre el pupitre de al lado.

—Parece que dormiste poco —dijo Jules, en tono de broma—. ¿Otra noche maratónica de series o insomnio romántico?

Camila sonrió apenas, tirando su mochila sobre la silla.

—Insomnio existencial —murmuró.

Jules no insistió. Pero le dedicó una de esas miradas largas, como queriendo leerle la mente.

Archie llegó poco después, saludó con un leve movimiento de cabeza y se sentó al lado de Camila. Apenas cruzaron palabras, aunque Camila sabía que Archie podía sentir que algo no andaba bien. Lo conocía lo suficiente como para saber que su silencio era su forma de preocuparse.

La clase comenzó puntual, pero el murmullo en el pasillo no paraba. Justo cuando el profesor empezaba a escribir en el pizarrón, la puerta se abrió.

Y entró Will.

No estaba solo.

Camila sintió una punzada en el estómago al verlo. El aire en la sala pareció detenerse.

A su lado venía una chica. Alta, delgada, con el cabello oscuro recogido en una coleta baja. Iba vestida de manera simple, jeans y un suéter gris, y parecía un poco incómoda por la atención que estaban recibiendo. Caminaba con paso contenido, como si no supiera muy bien a dónde mirar.

Camila la reconoció enseguida.

Era la chica del sábado. La que había atendido en el restaurante. Aquella que llegó con sus padres y que después fue acompañada por Will y Alicia.

La respiración se le trabó un segundo. Su mirada se cruzó brevemente con la de Will. Él también la vio. Pero no se detuvo. No dijo nada. Pasó por su lado y fue a sentarse unas filas más atrás, junto a la chica nueva.

—¿Y esa quién es? —murmuró Jules, alzando una ceja.

Camila sintió cómo se le cerraba la garganta.

—No sé —dijo, aunque no era del todo cierto.

Archie giró un poco en su asiento y los observó por el rabillo del ojo. Su expresión se endureció.

Eres Mia (Silverlake 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora