Capitulo 16 (Editado)

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Capítulo 16

—Este viernes salimos a la Reserva Natural de Yabotí —anunció el profesor de fotografía mientras proyectaba una imagen de árboles inmensos cubiertos de niebla—. Nos vamos temprano, regresaremos por la noche. Sean puntuales. No quiero que nadie llegue tarde. Esta salida representa el treinta por ciento de la nota final, así que tómenlo en serio.

Las conversaciones comenzaron enseguida. Algunos se inclinaban para comentar entre susurros, otros anotaban sin demasiado entusiasmo. Camila garabateaba sin pensar realmente en lo que escribía, distraída por la tensión que se había instalado en su espalda desde que Amber había entrado al aula y se había sentado junto a Will.

—¿Yabotí? —repitió Amber, con una voz tan dulce que dolía—. ¿No es un lugar súper húmedo? Uf, va a ser todo un desafío para algunas pieles.

El grupo de chicas que la rodeaba soltó pequeñas risitas. Camila no levantó la cabeza. Mantuvo la mirada en su cuaderno, aunque ya no escribía.

—Con esa humedad, los poros se te explotan. Por no hablar de la rosácea. Aunque claro... hay quienes ya van un paso más allá del desastre natural —agregó Amber con fingida preocupación, mirando directamente a Camila como si no lo hiciera.

Era usual que la molestara, por su aspecto, lanzando comentarios disfrazados de preocupacion.

Will se removió en su asiento. Cerró el cuaderno de golpe. Amber ni se inmutó.

Camila sintió la punzada habitual en el estómago, pero no giró, no contestó. Solo apretó un poco más el bolígrafo entre los dedos. Sabía que si abría la boca, su voz podía temblar. Y eso sería como darle la razón a Amber.

Will apoyó los codos en la mesa, se frotó las sienes y finalmente habló, con la mirada perdida al frente:

—¿Podemos seguir con la clase?

Amber giró la cabeza hacia él, sorprendida. Su sonrisa se torció apenas, como si no supiera si sentirse desairada o halagada.

—Ay, solo estaba bromeando —murmuró, acariciando una de sus trenzas rubias—. Tu sabes cómo soy.

—Sí —dijo Will, seco—. Sé.

El profesor, que no había prestado atención a lo que pasaba entre los alumnos, continuó como si nada.

—Lleven zapatos cómodos, cámaras cargadas y, si pueden, trípode. La luz entre los árboles puede ser muy difícil de estabilizar.

Amber lo ignoró por completo.

—¿Tu vas a llevar tu cámara profesional, Will? Esa que trajiste de Nueva York, la que me mostraste la otra vez. Me pareció preciosa.

—Sí. Supongo —respondió él, sin mirar a nadie.

Camila podía sentir la presión en el pecho. Algo en la forma en que Will hablaba le dolía más que las palabras de Amber. Esa indiferencia que no era del todo real. Ese esfuerzo por mantenerse lejos.

Y sin embargo, no podía dejar de notar cómo su pierna, bajo la mesa, se movía con nerviosismo. O cómo, a pesar de mirar al frente, sus ojos volvían hacia ella por segundos, apenas lo justo para no ser evidente.

Jeff se inclinó un poco hacia Camila.

—¿Estás bien?

Ella asintió con una sonrisa que no le alcanzó los ojos.

—Sí.

Pero Jeff no pareció convencido.

Cuando terminó la clase y comenzaron a guardar las cosas, Amber se giró hacia Will.

Eres Mia (Silverlake 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora