Capitulo 42
Tenía los ojos cerrados.
No podía abrirlos.
El cuerpo de Camila seguía ahí, tendido sobre la tierra húmeda del bosque, pero todo dentro de ella seguía corriendo como si aún huyera. La sangre le palpitaba en los oídos, las manos le temblaban y sentía que cada músculo estaba lleno de electricidad. Como si pudiera estallar.
Quería moverse. Pero no podía.
No por dolor.
Era el miedo. La descarga de adrenalina que la había sostenido durante minutos eternos ahora se estaba disipando, y la dejaba vacía. Hueca. Apenas consciente.
Escuchaba cosas. Pasos. Crujidos. El chasquido seco de huesos al reacomodarse.
Pero no podía moverse.
No todavía.
Y entonces sintió el roce de una tela áspera, un movimiento rápido a su lado. Y una mano le tocó suavemente el hombro.
—Camila —la voz llegó baja, temblorosa, pero clara—. Camila, ¿estás bien?
La mano la apretó apenas. El calor de la piel le atravesó el tejido de la camiseta.
Camila forzó los ojos. La luz de la luna caía entre las ramas. Y justo delante de ella, agachado, estaba Cameron.
Tenía puesto un pantalón deportivo sucio, de esos que podrían haber estado tirados en una mochila olvidada en algún rincón del bosque. El torso desnudo estaba manchado de barro, sangre seca y hojas. Pero no parecía lastimado.
La miraba con una mezcla de alivio y preocupación.
—¿Lograron hacerte daño? No te veo cortada ni... —se interrumpió—. Pero puedes estar herida igual...
Camila tragó saliva con dificultad.
—No... no estoy herida. Pero... me siento rara...
Se llevó una mano al pecho. Su corazón continuaba latiendo con fuerza.
—Es lógico, teniendo en cuenta los acontecimientos recientes —dijo él, bajando la mirada por un segundo.
Ella se incorporó apenas, apoyándose sobre los codos. El cuerpo le dolía por el esfuerzo, pero necesitaba moverse. Como si sintiera que necesitaba ayuda, Cameron se acercó más a ella.
—No entiendo qué pasó —empezó, la voz quebrada, apenas sostenida por el aire—. Estaba saliendo del restaurante. Amber... Amber apareció de la nada. Comenzó a decir cosas extrañas, sin ningún sentido y de pronto... sus ojos... su cuerpo empezó a cambiar. Y me miraba como si... como si quisiera lastimarme. Comencé a correr y...
Las palabras salieron atropelladas, como si le ardieran en la garganta. Se llevó una mano al rostro, intentando contener el temblor.
—Y después esos lobos. Ni siquiera sé de dónde salieron. Estaba corriendo de Amber y simplemente aparecieron frente a nosotras. Eran monstruosos, aterradores...
Su respiración se aceleró. Los ojos se le llenaron de lágrimas que no bajaron, pero ahí estaban, bordeando el abismo.
Cameron le puso una mano en la espalda.
—Camila, escúchame. Tienes que respirar, ¿sí?
—¿Respirar? —soltó ella, con una risa seca—. ¡No me digas que respire! ¡Y tú! ¡Tú también eres un lobo!
—Sí —respondió él, sin dudar—. Soy un lobo. Cambiaformas, en realidad.
Ella se apartó apenas. Lo miró con incredulidad, sacudiendo la cabeza.
ESTÁS LEYENDO
Eres Mia (Silverlake 1)
WerewolfCamila y Will compartieron su infancia. Nunca pusieron nombre a lo que sentían, pero sabían que era especial. Hasta que, de un día para otro, él la ignoró por completo. Y después, se fue. Ahora, en el último año de preparatoria, Will vuelve. Y aunqu...
