Capítulo 14
La luz matinal se filtraba a través de las cortinas, pintando la habitación con tonos suaves de dorado. Camila abrió los ojos lentamente, desorientada. Por un instante, no supo dónde estaba... hasta que sintió el peso cálido de un brazo sobre su cintura.
Se tensó.
Will.
El recuerdo de la noche anterior volvió de golpe: la pesadilla, la ansiedad, el susurro de su voz al despertarla... y luego, la calma que solo había sentido al recostarse junto a él. Se había dormido en sus brazos.
Se incorporó con cuidado, tratando de no despertarlo. El movimiento hizo que Will frunciera el ceño, pero no abrió los ojos. Camila lo observó unos segundos. Dormía tranquilo, con una expresión serena que pocas veces había visto en él.
Se levantó en silencio y caminó hacia el baño. El reflejo en el espejo le mostró el cabello revuelto y las ojeras marcadas. Se mojó el rostro con agua fría, intentando despejarse. Aún sentía el cuerpo tenso, como si no hubiera descansado del todo. Pero al menos había logrado dormir.
También, cepilló su cabello suavemente y se lo recogió sobre la cabeza, en un intento por mejorar el aspecto desaliñado que tenía.
Volvió a la habitación, sintiéndose un poco mejor. Will seguía en la cama, ahora despierto, con un brazo apoyado sobre la cabeza. La miró con atención, pero no dijo nada al principio.
—¿Dormiste algo? —preguntó finalmente, con voz rasposa por el sueño.
—Un poco —respondió Camila, sin mirarlo directamente.
Él asintió.
Hubo un silencio tenso. Camila se cruzó de brazos, incómoda.
—Gracias por quedarte anoche —murmuró—. Pero estoy bien ahora.
Will se sentó, apoyando los pies en el suelo.
—No tienes que fingir que nada pasó.
—No estoy fingiendo. Solo... prefiero seguir con mi día —dijo, dando media vuelta hacia la puerta—. Tengo cosas que hacer.
Will frunció los labios, pero no insistió. Se puso de pie y se estiró.
El sonido de las llaves girando en la cerradura rompió el silencio.
—¡Mierda! —susurró Camila, congelándose en mitad de la habitación.
Will, que seguía en una postura despreocupada, alzó la vista con una ceja arqueada.
—Es mi madre —dijo Camila en voz baja, corriendo hacia él—. ¡No le dije que ibas a quedarte! Va a pensar cualquier cosa si te ve aquí.
Will no parecía perder la calma.
—Tranquila —le dijo, tomando un mechón de cabello que se había soltado de su recogido—. No tiene por qué saberlo — agregó pasándoselo, detrás de la oreja.
—¿Y qué se supone que vas a hacer? ¿Esconderte bajo la cama? —preguntó ella, sintiéndose nerviosa.
La puerta principal se cerró con un golpe suave. Se oyeron pasos.
Will sonrió apenas, esa sonrisa confiada que Camila odiaba y amaba al mismo tiempo.
—Tengo mis métodos.
Se puso de pie, obligandola a dar un paso hacia atrás. Camila se removió y él se acercó a ella. Antes de que pudiera decir algo más, le rozó los labios en un beso breve, apenas un roce, pero lo bastante firme como para dejarla sin aire.
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Eres Mia (Silverlake 1)
WerewolfCamila y Will compartieron su infancia. Nunca pusieron nombre a lo que sentían, pero sabían que era especial. Hasta que, de un día para otro, él la ignoró por completo. Y después, se fue. Ahora, en el último año de preparatoria, Will vuelve. Y aunqu...
