Capitulo 30 (Editado)

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Capitulo 30

La luz de la mañana se filtraba apenas por las cortinas cerradas, proyectando líneas suaves sobre las sábanas arrugadas. Camila no se había movido mucho desde que se despertó. Seguía ahí, acostada de lado, con el brazo doblado bajo la almohada y la mirada fija en Will.

Habían hablado bastante. Y sin embargo, sentía que no era suficiente.

—¿Qué fue lo que pasó anoche? —preguntó finalmente, sin rodeos.

Will parpadeó una vez, como si la pregunta lo sacara de un lugar más profundo.

—¿Anoche?

—Sí. Cuando apareciste en mi puerta todo golpeado, sangrando. Sé que dijiste que estabas en el bosque... pero necesito entender.

Will se pasó una mano por el cabello y suspiró, girándose un poco sobre la almohada para mirarla mejor.

—Estaba corriendo —dijo—. A veces lo necesito. Me ayuda a calmar ciertas cosas.

—¿Corrías como lobo?

—Si. Me hace sentir... no sé, más presente. Más en control, me ayuda a liberar energía.

Camila asintió, aunque no estaba del todo segura de comprender. Esperó en silencio a que continuara.

—Estaba cerca de tu casa, en realidad. No me di cuenta de lo cerca hasta que ya estaba en el bosque que rodea tu calle. Y fue ahí que me atacaron.

Camila se enderezó un poco.

—¿Quiénes?

—Lobos. De la manada Yabotí.

El nombre le sonó familiar de inmediato.

—¿Yabotí? ¿Como la reserva a la que fuimos en la excursión?

Will asintió despacio.

—La misma. Aunque no deberíamos haber ido. Técnicamente, ese territorio no es neutral. Sabíamos que la manada que vive ahí tiene sus propias reglas... pero nadie dijo nada. El consejo no se opuso. O fingieron no verlo.

—¿Qué querés decir con que tienen sus propias reglas?

Will hizo una mueca.

—No reconocen al consejo como autoridad. Cada manada debería tener un delegado del consejo, una especie de embajador, alguien que supervise, mantenga la comunicación y vigile que no se rompan las leyes. Pero los Yabotí no tienen a nadie. Se manejan como quieren, y desde que tienen un Alfa nuevo, las cosas empeoraron.

—¿Peor cómo?

—Ese nuevo líder quiere expandir el territorio. Está... probando los límites. Empujando. Atacaron porque vieron a alguien de otra manada cruzar su zona, aunque fuera por accidente. No preguntan, no avisan. Solo actúan.

Camila sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Y saliste solo?

Will la miró, culpable.

—Sí. Fue un error. No debería haberlo hecho. No con la tensión que hay ahora. Siempre deberíamos movernos en grupo, o al menos avisar.

Camila se quedó en silencio. La idea de que él hubiera podido morir... solo... en medio de la nada... Le revolvió algo en el pecho.

—¿Por qué no me dijiste antes que estaban tan cerca? —preguntó en voz baja.

Will bajó la mirada.

—Porque ya bastante tenías con lo que pasó en la excursión. No quise asustarte más.

Camila respiró hondo. Aún le costaba creer que todo esto fuera real. Pero ver las cicatrices ya desvanecidas, la rapidez con la que sanaba, la seriedad con la que hablaba de todo... no dejaba mucho margen para dudar.

Eres Mia (Silverlake 1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora