Capitulo 22
Camila cerró la puerta del auto de Jules y se giró hacia la casa, solo para encontrarse con Will esperándola junto al vehículo. Estaba de pie, apoyado con despreocupación contra la camioneta, con las mangas de su camisa remangadas hasta los codos, y ese aire despreocupado que parecía venirle natural. La brisa de la tarde le desordenaba un poco el pelo, y el ángulo en que la luz del sol caía sobre su rostro lo hacía ver... distinto.
Más atractivo. Mucho más.
Camila parpadeó. ¿Siempre se había visto así?
Su mirada se deslizó por la línea de su mandíbula, por la forma en que el pecho le tensaba ligeramente la tela de la camisa. De pronto, le pareció que todo en él tenía una especie de magnetismo absurdo, como si su sola presencia bastara para que su piel se erizara.
Y entonces lo sintió. Ese impulso extraño, repentino y completamente irracional: acercarse. Tocarlo. Sentir qué tan caliente estaba su piel bajo esa ropa. Besarlo. Empujar su cuerpo contra el de él y dejar de pensar por un rato.
Sacudió la cabeza, avergonzada.
¿Qué le pasaba?
Will la estaba mirando, y por un segundo creyó que se había dado cuenta. Que podía leerle todo eso en la cara. Sintió el calor subirle por el cuello, hasta las mejillas.
—¿Todo bien? —preguntó él, con una voz suave, pero cargada de algo más.
Camila se obligó a sostenerle la mirada, aunque lo único que quería era esconderse bajo tierra.
—Sí —respondió rápido—. Solo... estoy pensando.
Will esbozó una sonrisa ladeada. Un poco arrogante. Un poco encantadora.
—¿Pensando en mí?
Ella puso los ojos en blanco, sin poder evitar la sonrisa nerviosa que se le escapó.
—Qué confiado.
—No te culpo —añadió él, aún sin moverse de su lugar, aunque su mirada no se apartaba de ella.
Y ahí estaba de nuevo. Esa chispa. Esa tensión que no sabía de dónde venía, pero que cada vez le costaba más ignorar.
Camila desvió la mirada, intentando recuperar el control de sus pensamientos. Se cruzó de brazos, como si eso pudiera contener la electricidad que le recorría el cuerpo.
—Entonces... —dijo al fin, tragando saliva— ¿Qué haces aquí?
Will no respondió de inmediato. Se separó con calma de la camioneta y caminó hasta quedar a unos pasos de ella.
—No pudimos despedirnos —dijo con tranquilidad, con esa voz grave que parecía rozarle la piel.
Camila parpadeó. Claro. Cuando bajaron del autobús, él estaba hablando con alguien, y ella simplemente se había ido. No había pensado en eso hasta ahora.
—Cierto —murmuró—. Me fui sin despedirme.
Will asintió, como si eso confirmara algo importante.
—¿Viniste solo por eso?
Él la miró con una intensidad que la descolocó por completo.
—En realidad... no estaba listo para dejar de estar contigo todavía.
Camila sintió un cosquilleo bajo la piel. No supo qué responder. Desvió la mirada, incómoda.
—Pudiste haber escrito —dijo al final.
—Sí, pero... no es lo mismo.
El silencio que siguió fue breve, pero lleno de cosas no dichas.
Will se pasó una mano por el cabello.
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Eres Mia (Silverlake 1)
WerewolfCamila y Will compartieron su infancia. Nunca pusieron nombre a lo que sentían, pero sabían que era especial. Hasta que, de un día para otro, él la ignoró por completo. Y después, se fue. Ahora, en el último año de preparatoria, Will vuelve. Y aunqu...
