Capítulo 3
—No entiendo cómo puedes vivir sin encender el aire acondicionado —dijo Camila, dejando caer la mochila en el asiento trasero.
—No soy de acalorarme mucho —respondió Jules, subiendo al asiento del conductor con una sonrisa—, pero por ti, haré una excepción. Calefacción encendida.
Camila sonrió justo cuando una voz familiar se coló por la ventanilla abierta.
—¿Van a algún lado o solo querían escapar sin decirme nada? —preguntó Archie, apoyado en el marco de la ventana como si llevara ahí un buen rato.
—¿Te dejaron solo otra vez? —dijo Jules, sin sorprenderse.
—Se esfumaron en cuanto sonó la campana. Me sentí como un accesorio olvidado —respondió con dramatismo fingido.
—Entonces encajas perfecto con nosotras —dijo Jules, aún sin mirarlo.
—Gracias, Jules. Siempre tan cálida —replicó Archie, mientras se subía al asiento trasero sin esperar invitación.
—¿Desde cuándo haces eso? —preguntó Jules, echándole una mirada por el espejo retrovisor.
—¿Qué, meterme en autos ajenos o ignorar las señales sociales? —dijo él, sonriendo—. Camila me deja desde que teníamos siete años. Estoy entrenado.
—Es verdad —agregó Camila—. Antes se colaba en mi casa. Ahora se cuela en el auto.
—¿Y luego, yo soy la intrusa en este dúo legendario? —preguntó Jules, con una ceja alzada.
—Tú llegaste después —dijo Archie, sin perderle la mirada—. Pero te estamos dejando quedarte, ¿no?
Jules solo giró la llave en el encendido.
El auto se incorporó al tráfico con lentitud, la luz del sol de la tarde filtrándose por el parabrisas. Adentro, la música sonaba suave, mezclándose con la charla relajada.
—¿Seguimos con el plan del sábado o ya cambiaron de opinión otra vez? —preguntó Archie, mirando al frente.
—No hemos cambiado nada desde el almuerzo, Archibald —respondió Jules, usando su nombre completo con un tono burlón—. Vamos al restaurante, y después veremos qué pasa.
—Perfecto —dijo Archie—. Por un momento temí que me reemplazaran por un plan mejor.
—Lo intentamos —respondió Camila—, pero nadie más sabía cómo colarse tan bien.
—¿Y qué pasa si el restaurante es una decepción? —preguntó Archie, apoyando la cabeza contra el respaldo, con la vista en el cielo a través del vidrio.
—Entonces te dejaré pagar la cuenta, para que al menos te duela por algo —dijo Jules, sin mirarlo, pero con una sonrisa apenas visible en los labios.
—Cruel y eficiente. Me gusta tu estilo.
Jules soltó una risa corta, y justo al detenerse en un semáforo, echó un vistazo rápido a su derecha. Camila miraba por la ventana, el rostro apoyado en la mano, completamente ajena a la conversación. Algo en su expresión —quieta, levemente ausente— hizo que Jules frunciera apenas el ceño.
—¿Cami? —llamó, con tono casual.
Camila parpadeó y volvió la vista hacia el frente.
—¿Eh? Sí... solo pensaba.
Pero no dijo en qué.
—Estás callada. ¿Todo bien?
Camila tardó un segundo en responder. Dudo, sobre expresar su preocupación, pero eran sus amigos. No debía sentir vergüenza con ellos.
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Eres Mia (Silverlake 1)
WerewolfCamila y Will compartieron su infancia. Nunca pusieron nombre a lo que sentían, pero sabían que era especial. Hasta que, de un día para otro, él la ignoró por completo. Y después, se fue. Ahora, en el último año de preparatoria, Will vuelve. Y aunqu...
