Los días seguían pasando, Maite y Richard no se hablaban para nada, solo se lanzaban miradas divertidas o se contestaban historias, algo muy de ellos. El día antes del partido se suponía que iban a verse después de la rueda de prensa, pero no lo hicieron ya que estaban enfocados en otras cosas.
La noche llegó a la puerta de oro del Atlántico, todos estaban realmente nerviosos por lo que fuera a pasar en dicho partido. Había expectativas altas al saber que tantas estrellas brasileñas iban a venir al país, otros tenían los ánimos en el suelo sabiendo que se iban a enfrentar con un pentacampeón mundial, depende de cómo se viera; era un duelo estilo David vs Goliat.
Maite se dejó caer en la silla del escritorio de la habitación, había sido un día largo creando contenido e incitando a la hinchada a creer en el equipo sabiendo que podrían perder, pero eso no importaba, en el momento que la joven se disponía a descansar tocaron la puerta.
Dos golpes.
Firmes.
No era servicio al cuarto, no lo había pedido.
Frunció el ceño, maldiciendo a quien fuera que la quisiera molestar. Si era Andrea, se enojaría con ella por todo lo que quedaba de las fechas, ya que era su momento de descanso.
—¿Sí?
—Soy yo.
El corazón le dio un vuelco que odió sentir, esa voz... esa maldita voz que siempre la desconcentraba. Abrió la puerta apenas lo suficiente para verlo... y se arrepintió de inmediato.
Richard estaba apoyado en el marco, sudadera gris de descanso, cabello ligeramente húmedo después de la ducha, esa sonrisa ladeada que siempre usaba cuando quería desarmarla.
—¿Qué haces aquí? —susurró, mirando hacia el pasillo.
—Vine a distraerme.
—¿Distraerte?
—Sí. Me dijeron que las periodistas deportivas saben mucho de estrategias mentales.
Ella entrecerró los ojos. Si hubiera tenido oportunidad lo lesionaría en ese instante pero tiene buen corazón así que no le haría eso por lástima, estaba a punto de cerrarle la puerta en la cara.
—Vuelve a tu habitación, Ríos. Mañana juegas contra Brasil.
Él bajó la voz de una manera seductora, el corazón de Maite comenzó a palpitar rápidamente, no se sentía así desde que tenía 17 años.
—Por eso estoy aquí.
Esa frase cayó pesada. Maite dudó un segundo... si algún periodista de farándula los veía, se acababa todo para ella y la carrera de Richard estaría envuelta en un escándalo, pero algo en su expresión —algo más vulnerable de lo que él permitiría que otros vieran— la hizo asentir.
—Cinco minutos— Habló él.
—Cinco minutos, Ríos.
Grave error.
Richard entró como si conociera el espacio. Como si años atrás no hubiera sido normal que él estuviera ahí, tirado en su cama viendo repeticiones de partidos juveniles, mientras ella le ayudaba a generar nuevas jugadas anotadas en un viejo cuaderno que actualmente no se sabía dónde estaba. Se apoyó contra el escritorio, como si estuviera a punto de proponerle un acuerdo o algún tipo de trato, la miró fijamente.
Y el silencio empezó a volverse peligroso.
—¿Estás nervioso? —preguntó ella, cruzándose de brazos.
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𝙳𝚎𝚕 𝙴𝚜𝚝𝚊𝚍𝚒𝚘 𝚊𝚕 𝙲𝚒𝚎𝚕𝚘 || 𝚁𝚒𝚌𝚑𝚊𝚛𝚍 𝚁í𝚘𝚜
FanfictionUna historia en donde la pasión, el amor y las ganas de salir adelante son las formas primordiales para esta pareja que quiere dejar atrás su pasado. Una promesa de infancia, un adiós lleno de orgullo y cinco años de silencio. Maite y Richard fueron...
