Días más tarde... (Miami, Florida)
El sol de Miami brillaba con una intensidad que parecía burlarse de la tristeza que envolvía a la delegación colombiana. El Hard Rock Stadium, que hacía apenas unas horas había sido un hervidero de pasión y esperanza, ahora se veía vacío y silencioso, como un gigante que había agotado todas sus fuerzas. La Selección Colombia había perdido la final contra Argentina en la prórroga, pero el marcador no reflejaba la entrega.
1-0 a favor de Argentina...
Maite estaba en la zona de prensa cuando sonó el pitido final. Había visto a Richard caer al suelo, agotado, con las manos en el rostro y los hombros temblorosos. Cuando finalmente logró escabullirse hasta el vestuario, el ambiente era pesado, cargado con el olor a bálsamo y decepción. Richard estaba sentado en un banco, solo, con la mirada perdida en sus botas manchadas de barro.
Al verla, se levantó pesadamente y la abrazó con una intensidad desesperada, hundiendo el rostro en su cuello.
—Lo siento, Mai —susurró él, con la voz rota—. Lo siento tanto. No pude cumplir la promesa. Te dije que ganaría, que traeríamos esa copa a casa, que este sería nuestro momento... y fallé.
Maite, sintiendo las lágrimas calientes de él humedeciendo su piel, se apartó apenas lo suficiente para tomarle el rostro con ambas manos. Sus pulgares acariciaron las mejillas de Richard, trazando las líneas de su cansancio.
—Richard Ríos, mírame —dijo ella, con una firmeza que lo obligó a sostenerle la mirada—. ¿Quién te dijo que fallaste? ¿Quién te dijo que esto es un fracaso?
—El resultado, Mai. ¡Perdimos! —exclamó él, con una frustración que le quemaba los ojos—. Todo el país estaba pendiente de nosotros. Tenía el anillo, tenía el plan, tenía la motivación extra... y simplemente no fue suficiente.
—Escúchame bien —continuó Maite, acercándose más, borrando cualquier espacio entre los dos—. ¿Crees que te amo por lo que haces en la cancha? ¿Crees que me importa el trofeo de plata? Te vi correr hasta que tus piernas dijeron basta. Te vi jugar con el corazón en la mano. Para mí, ganaste desde el primer minuto en que pisaste ese césped.
Richard negó con la cabeza, bajando la mirada. —No es solo el trofeo. Es lo que representa. Siento que te decepcioné. Siento que después de todo lo que pasamos, no pude darte esa alegría.
—La alegría me la diste hace unos días, en esa terraza —dijo ella, alzando su mano izquierda para que él viera el anillo brillar bajo la luz mortecina del vestuario—. Ese es mi trofeo. Esa promesa es lo único que me importa. ¿De verdad crees que mi felicidad depende de un árbitro o de un gol en el minuto 112?
Richard guardó silencio, procesando sus palabras mientras sus manos buscaban las de ella, entrelazándolas con fuerza.
—Es que duele, Mai —confesó él, con la voz quebrada—. Duele ver a James llorar, ver a los chicos destrozados. Siento que debimos hacer más.
—Hicieron historia —le recordó ella, secando una lágrima de la mejilla de él—. Y la historia no se escribe solo con títulos. Se escribe con el respeto que ganaron hoy. Mira afuera, Richard. Escúchalos.
Desde el pasillo del estadio, todavía se escuchaban los cánticos de los hinchas colombianos. A pesar de la derrota, la fe seguía intacta.
—¿Los oyes? —preguntó Maite, sonriendo levemente—. No están llorando por una derrota. Están celebrando a su equipo. Y tú eres una pieza clave de eso.
Richard suspiró, sintiendo que la presión en su pecho disminuía, aunque el dolor seguía ahí. —No sé qué haría sin ti. De verdad. En momentos así, siento que eres lo único que me mantiene cuerdo.
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𝙳𝚎𝚕 𝙴𝚜𝚝𝚊𝚍𝚒𝚘 𝚊𝚕 𝙲𝚒𝚎𝚕𝚘 || 𝚁𝚒𝚌𝚑𝚊𝚛𝚍 𝚁í𝚘𝚜
FanficUna historia en donde la pasión, el amor y las ganas de salir adelante son las formas primordiales para esta pareja que quiere dejar atrás su pasado. Una promesa de infancia, un adiós lleno de orgullo y cinco años de silencio. Maite y Richard fueron...
