《37》

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 CHICOS ESTE CAPITULO ES LARGO.

Queria avisarles tambien que los proximos 2 capitulos son para explicar AHORA SI POR FIN que fue lo que pasó entre estos dos y cual fue la pelea que los rompio si tanto se amaban. Asi que disfruten porque estamos llegando al final de esta historia...

Por ahora, disfruten de este cap.

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El 5 de junio, el aterrizaje de Maite en Washington D. C. marcó el inicio de una guerra invisible. Apenas cruzó las puertas del centro de concentración, el aire cargado de testosterona y prejuicios le dio la bienvenida. Maite no era una extraña al periodismo de élite; había construido su reputación en Europa con una disciplina que rayaba en lo obsesivo, pero allí, en el corazón del mercado estadounidense, la realidad era otra.

Para ellos, Maite era un peón que sobraba en el tablero.

Desde el primer día, se instauró un sistema de microagresiones tan pulido que parecía un protocolo. Si ella reclamaba una mesa en la sala de prensa, su silla aparecía ocupada por algún productor que, con una sonrisa gélida, le decía: —Oh, sorry, I didn't see your badge. It's an open seating policy here, you know. —No es una política de libre acceso cuando tengo el equipo de ESPN Europa reservado en este puesto desde ayer —respondió Maite, intentando mantener la compostura. El hombre se encogió de hombros, sin moverse ni un centímetro. —Well, first come, first served. Maybe you should try the back row. It's perfect for someone doing... sideline features.

La trataban con una condescendencia que le hervía la sangre; era el "honey", la "coffee girl", la latina que, según los rumores que corrían por los pasillos, había obtenido su acreditación por métodos que nada tenían que ver con su título profesional.

Una tarde, mientras intentaba coordinar una entrevista táctica para una pieza sobre la Selección, un productor veterano le arrebató el guion de las manos frente a varios compañeros.

Too heavy, Maite, —dijo él, escaneando el papel con desdén—. Let's just ask the player who his favorite American athlete is. That's what the audience wants. Keep it light, keep it simple. Maite sintió el peso de las miradas de los otros periodistas, que observaban la escena con una mezcla de lástima y desdén. —Mi trabajo no es el entretenimiento vacío, es el análisis periodístico —replicó ella, su voz cortante como el cristal—. Este jugador viene de un proceso técnico complejo. La audiencia merece entender el "cómo", no solo el "qué". El productor soltó una carcajada cargada de sarcasmo y miró a uno de los reporteros estadounidenses a su lado. —See? This is why you guys are so... passionate. —Se giró hacia ella, bajando el tono a uno de burla—. Look, Maite, stick to the human interest stories. You're good at that. Leave the "complex" stuff to us.

Ella se quedó helada. La ignorancia deliberada era un mensaje claro: en aquel ecosistema, su intelecto era una molestia y su origen un estigma. No solo la veían como una mujer que debía "mantener la distancia profesional" con los futbolistas, sino que la habían etiquetado como una "latina temperamental" cada vez que ella, simplemente, exigía el respeto que su cargo le otorgaba.

El aislamiento social era el último clavo en el ataúd. En los espacios de socialización, cuando Maite se acercaba, las conversaciones se silenciaban o derivaban hacia jerga local que excluía cualquier posibilidad de diálogo. Una noche, intentó unirse a un grupo de colegas en el bar del hotel. —¿Se puede? —preguntó, intentando sonreír. Uno de ellos, un veterano de la cadena, apenas levantó la vista de su cerveza. —We're talking shop, Maite. Technical stuff. Maybe you'd be more comfortable at the bar with the promotional staff? —Puedo aportar en temas técnicos tanto como cualquiera aquí —respondió ella, sintiendo cómo el calor le subía por el cuello. —Sure, sure, —respondió él con un tono que invalidaba cualquier palabra suya antes de ser pronunciada—. But maybe tomorrow. We're busy.

𝙳𝚎𝚕 𝙴𝚜𝚝𝚊𝚍𝚒𝚘 𝚊𝚕 𝙲𝚒𝚎𝚕𝚘 || 𝚁𝚒𝚌𝚑𝚊𝚛𝚍 𝚁í𝚘𝚜Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora