Once.

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El mismo día que vos le pedías a Gastón que te saque de la confusión y que Peter lloraba en brazos de Rocío, Nicolás prendía el equipo de música al volumen máximo y cantaba dentro de la ducha.

-Coqueteando junto a él... -y señaló la pared. -... te encontré en aquel café. Pero tus ojos se clavaron en mí...-ahora se señalaba a sí mismo mientras el agua le recorría por el cuerpo. -... te miré y te hice sonreír. Desde aquel día tú eres mi obsesión -El champú era el micrófono. -Sé que me sigues por donde voy, y me espías en cada rincón. Te noto tras mis pasos... -Y miraba para atrás aunque solo se veían las canillas de la ducha. -... te escondes en mi sombra y no comprendo la razón. -¡Se viene, se viene! -Provoc... -Timbre en la mejor parte.

Cerró el agua, puso una toalla azul en su cintura, apagó el equipo y abrió la puerta.

-¿Estabas escuchando Chayanne? -Fue tu saludo.

-No. -Y que mal mentía. Lo miraste bien.

-¡Te estabas bañando mientras escuchabas Chayanne!

-Yo... Nada que ver. - Pero tu risa lo ponía nervioso. - ¡Bueno, sí! Me gusta Chayanne ¿qué tiene? Tengo todos sus cds ¿qué tiene? Y estaba escuchando a Chayanne mientras cantaba dentro de la ducha ¿y qué tiene?

-No, nada. -Pero te escurriste una lágrima producto de las carcajadas que te salían. -Necesito... necesito... -pero intentabas respirar primero. -necesito que me des unos consejos.

-¿Consejos de qué? -Y se sentaban en el sillón, él todavía desnudo.

-¿Benja o Peter?

-Peter. -Te contestó al toque y se paró para despedirte.

-No. ¡Para, para! ¿Vos decís Peter? -Te mordías las uñas.

-Sí, Peter. Te abro por acá. -Él quería seguir con su recital.

-Pero ¿Por qué Peter? -Y lo agarraste del brazo para después secarte las manos en tu pantalón. Todavía estaba mojado.

-No sé, ¿por qué me lo preguntas?- No estaba al tanto de las últimas noticias.

-¿Por qué va a ser? -Te alarmaste. -Tengo que elegir con quien me quedo. ¿Con quién me quedo? -Y sentías que te iba a dar la solución.

-Ya probaste con ver los pros y los contras de cada uno. -Repetido.

-Sí, sí. Hoy con Gas. -Afirmabas hasta con la cabeza y estrujabas tu cartera.

-¿Y en que quedaron?

-En que soy una histérica.

-Buen punto. -Pensaba Nicolás con un dedo sobre su boca. -¿Y si lo consultas con la almohada?

-No, no. Te lo consulto a vos mejor. ¿Con quién me quedo, Nicolás?

-Bueno... te voy a decir lo que pienso. -Abriste las orejas. Los ojos. Hasta la boca. -Peter es mi amigo obvio que lo voy a elegir a él. Pero Benjamín es un buen tipo y te quiere mucho...

-No me estás ayudando.

-¡Espera, mujer! Peter te hizo sufrir bastante y Benjamín se re portó con vos.

-Entonces me quedo con Benjamín.

-¡Para, boluda! Quedate con Peter y antes de que me interrumpas... -porque ya estabas a punto de abrir la boca. -... te digo que dejes de histeriquear porque no estás enamorada de Benjamín, sólo estas agradecida. -Y te temblaron las piernas. -Ahora ándate que quiero seguir cantando.

-Gracias. -Le dijiste una vez que estabas esperando el ascensor. -Te digo una última cosita. Ese corte de pelo te queda re bueno y te juro que te re daría pero con dos me alcanza y por lo visto, también me sobra. -Le palmeaste el hombro y te fuiste.

Secretos LalitersHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora