Mariana estaba en el baño a punto de entrar a ducharse cuando escuchó el timbre. Cerró las canillas para que el agua deje de correr y se puso su bata rosa porque por más que vivía sola en su departamento, no daba andar de acá para allá con una simple bombacha. Atendió el intercomunicador y escuchó tu vos y tu nombre, te dejó pasar, abrió la puerta para esperarte apoyada en el marco y verte bajar del ascensor.
-Te hago una propuesta. -Fue tu saludo. -Volvemos pero a mi forma. ¿Te animás?
¿Qué si se anima? Se le dibujó una sonrisa de oreja a oreja y abrió la boca de par en par para largar su mejor grito de felicidad, a penas sonreíste vos también cuando ya la estabas sosteniendo de la cola para que ella enrede las piernas en tu cintura.
Entraste al departamento con ella a cuestas y vos mismo te encargaste cerrar la puerta con llave porque ella estaba demasiado feliz besándote el cuello. Caminaste un poco más para dejarla sobre el sillón y apoderarte, por fin, de su boca. Desenredaste la tira de la bata para abrirla, nunca creíste que la ibas a tener desnuda frente a vos tan rápido.
La volviste a levantar para ir a los besos hacia la habitación y sentarte en la cama. Fue ella la que te hizo acostarte para desabrocharte la camisa y descubrir tu cuerpo una vez más después de ¿cuántos meses? Fue en febrero la última vez... marzo, abril, mayo, junio, Julio, sí julio. Cinco meses. Bajaste tus manos hacia el pantalón para desabrocharlo y subiste un poco tu cintura con ella encima para quitártelo, repetiste la acción con tu bóxer blanco. Empujaste suavemente a Mariana para que apoye la cabeza en la almohada, te posicionaste sobe ella y con dos dedos bajaste su bombacha roja. Ahora se sentían libres de poder amarse como quisieran.
-¿Qué hora es? -Preguntaste cuando sentiste sus labios sobre los tuyos presionándolos una y otra vez.
-No sé... ¡Ay, te amo! -Ahora te dio un beso un poco más apasionado, vos te tapaste aún más con la sábana naranja porque hacía demasiado frío. -Te amo, te amo.
-Yo también, igual tenemos que hablar.
-No, ya estoy cansada de hablar, no quiero. -Hundió la cabeza en el recoveco de tu hombro y tu cuello para sentir ese olorcito a tu piel.
-Pero yo te quiero decir un par de cosas... -Eras caprichoso.
-Bueno, después. Me acabo de despertar. -Significa que no quiere sermones en este momento. -Te quiero decir yo una cosita. -Y buscó también el cubrecama para estar más abrigados, se recostó con la mitad del cuerpo sobre el tuyo y quedaron así por un ratito hasta que se decidió hablar. -Te quiero decir que estas re lindo, re fuerte, re caño, te extrañaba un montón, no tenes una idea de todas las noches que pasé esperando a que me perdones y quieras volver, me encanta tu pelito así largo, tu barbita de hace unos días, tu pecho de rugbier y nunca más te voy a dejar, te lo juro.
-Te conviene que nunca más me dejes porque ahí si que te hago la cruz. -Dejó unos besos en tu mejilla suplicando perdón. -Te quiero poner un par de condiciones.
-¿Condiciones? ¡Para, no me vengas con traerte el desayuno a la cama todos los días, eh! Está bien que la estoy remando pero acá la mujer soy yo.
-No es eso, no es eso. Uno -Levantaste tu pulgar. -A mi no me va eso de andar ocultándome, si vienen a preguntarme si estoy saliendo con vos les voy a contestar la verdad ¿okey?
-Pero... es que... no me molestan las notas, me molesta que todas las fans sepan lo que hacemos y lo que no.
-Mira quien habla, la que le escribía tweets estúpidos al novio que a la vez le mandaba mensajes al ex de cuando se acostaban.
-Bueno, perdón. ¿Qué iba a saber yo? -Y se separó de vos para sentarse. -Lo que quise decir yo es que las fans son re metidas, vamos a ir a comer a algún lado y nos van a estar sacando un montón de fotos.
-¿Y qué querés? ¿Qué nos quedemos acá encerrados por el resto de nuestras vidas? -Y... mirá Peter, si estás vos desnudo me encanta la idea.
-Bueno, pero si hacemos el amor todo el tiempo no estaría tan mal... esta bien, acepto. -Se resignó. -Confirmamos todo.
-Dos. -Elevaste el dedo índice. -Los viernes a la noche voy a seguir saliendo con mis amigos.
-¿Qué? ¡Pido, pido! No me dejan de llegar tweets de fans que te ven a vos en un montón de boliches, borracho, todo fiestero y con cara de atorrante, chamuyándote a cualquier mina.
-Pero ya no va a ser así, sé ubicarme y si estoy saliendo con vos te voy a respetar. ¿Querés o no?
-Dale. -Pero lo dijo después de cinco pucheros.
-Tres. -Elevaste el mayor.
-¿Cuántas son?
-Si te seguís quejando voy a seguir agregando. Tres, El verano que viene me voy a Brasil con mis amigos. -La abertura de sus ojos fue tremenda.
-¡Esa si que no! ¿Te pensas que no vi fotos tuyas en Brasil? Casi drogado haciendo fondo blanco. -Y ya estaba a punto de llorar. -¿Qué onda? ¿Qué vas a hacer cada vez que tengan una fiesta? ¿Te vas a encerrar en la habitación a leer la biblia? ¡Conozco a tus amigos, Juan Pedro!
-Se trata de que confíes en mí.
-¡En vos confío! Pero no confío ni en el alcohol, ni en tus amigos.
-Bueno, entonces me voy. -Amagaste con levantarte y ella te agarro de los hombros.
-Dale, confío en vos. Pero prométeme que me vas a llamar todas las mañanas, las tardes, las noches, antes de comer, después de comer, mientras te bañas, y cuando haya una fiesta de esas feas vas a estar pensando en mí. También cuando no podes dormir o cuándo estás en la playa tomando sol.
-Sí, te prometo que voy a hacer eso y mucho más.
-Y... ahora que estamos de novios.
-No, no, todavía no somos nada. Hay una condición más. -Se mordió el labio y revoleó los ojos.
-Son horribles tus condiciones.
-Yo te dije que íbamos a volver a mi forma, si no querés terminamos todo acá.
-¡Callate! No vas a terminar nada porque vos también querés volver conmigo. ¿O qué? ¿Estás acá por qué me tenes lástima? Porque si es así... -Y la besaste para que deje de hablar. -¿Cuál es la cuarta?
-Cuarta. -Elevaste el anular. -Todos los días vas a escribir un tweet dedicado a mí.
-Vos porque querés marcar territorio.
-Pero yo te los voy a contestar, no cómo el tarado ese que cada vez que le escribías cosas lindas, él no te ponía nada.
-Trato hecho, pero sólo porque esta condición me gusta. -Se acercó para besarte pero le paraste el carro por decimotercera vez en el día.
-Hay una quinta.
-¡Uy, que embole! ¿Cuánto te juego a que dentro de dos viernes te vas a quedar en casa conmigo en vez de salir y el verano vas a ir de vacaciones conmigo? Dale, quiero besarte un rato.
-Chito, lo prometiste. Quinta. -Elevaste el meñique. -Solo por hoy. ¿Me haces el desayuno? -Se rio y quitó las sábanas para cubrirse, deslizarse por la cama y caminar hasta la cocina. Era el precio que tenía que pagar aunque sabías muy bien que estas condiciones, con el tiempo, iban a ser sólo palabras.
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Secretos Laliters
FanfictionSinopsis: El primer amor es el más fuerte, se vive con más pasión, más energía, más emoción y más adrenalina. Durante esta etapa haces muchas cosas que nunca pensaste que harías, compartis momentos con la persona a la cual más amas, la que es tu mun...
