XXXIII

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Me abalancé sobre el muchacho y lo tomé del cuello de su chaqueta.

-¿Dónde está Dylan O'Brien?

La noche del jueves estaba bien entrada, no tenía idea de la hora. ¿Tal vez la una?
En la pizzería todos voltearon a ver como estrangulaba al chico. Tom me miró como si no supiera de que hablaba y levantó las manos a modo de rendición. No me importaba lo que ellos pensaran, de verdad iba a estrangular al chico andrajoso si no respondía a mi pregunta. Nadie tocaba a mi "Crush" (como solía decir mi hermana) sin mi consentimiento.

-Habla.- grité.

El rostro de Tom se tornó de miedo. Tal vez no sabía de qué hablaba, o tal vez me ocultaba información y tenía escondido a Dylan en ésta misma pizzería.

-¿Quién rayos es Dylan O'Brien?

La pregunta me ofendió. Pobre, tal vez el chico no contaba con el dinero para leer el diario, o simplemente vivía en una caja de cartón. Aunque cuando me llevó a la fiesta en la que su amigo Jackson, ahora internado, golpeó a Dylan para ayudarme, conducía un auto mucho mejor que el de mis padres.

-No mientas, ¿Dónde está?- traté de sonar dura, pero eso sonó como una suplica y él entendió.

-Lo siento, pero...Ah, ya sé quién es.- algo en su cabeza hizo "click"- ¿Él que te cargo al salir de la fiesta?-Asentí-¿La persona por la cual Jackson estuvo quejándose durante días, diciendo que la mataría y quemaría su cuerpo y luego se lo donaría al zoológico para que fuera comida para leones?- Asentí varias veces confundida. Si Jackson lo odiaba así, no quería ni pensar en lo que le había hecho a Dylan.- Sí, creo que sé de quien hablas.

-¿Sabes dónde está?- pregunté esperanzada.

-¿Por qué iba a saberlo? - dijo tomando una rebanada de mi pizza. Le lancé una mirada asesina.-¿Puedo? - preguntó al verme.

-Sí.

Después de todo, el no sabía más que yo sobre el paradero de Dylan.

-Se supone que eres amigo de Jackson. ¿No sabes nada de hoy? Lo que le pasó.

Su mirada se tornó de preocupación.

-¿Se murió?

Evité reírme.

-Claro que no. Chocó en la ruta con Scott, con el auto de Dylan. Ambos están inconscientes en el hospital.

-Y no saben donde está Dylan...

Me sorprendió que la preocupación de Tom se fuera tan rápido. Al parecer, para ellos el único hecho que merecía amargura era la muerte.
Me observó con sus ojos azules y adivinó lo que pensaba.

-Tranquila, ellos compiten en carreras callejeras. Suelen chocar seguido. No me sorprende que le hayan robado el auto a tu novio.

"Novio", esa palabra me conmovió, nunca lo había pensado así. Dylan nunca me había llamado "novia" o "amor", "linda" o "corazón". Tal vez esas cosas no eran para él. Nos habíamos acostado juntos pero Dylan hacia eso hasta con la mucama que le limpiaba la pieza sin tan sólo saber su nombre. Esa era una de las razones por la que no había querido hacerlo. Qué mas da. Era una celebridad. Eran todas iguales. Tal vez yo la estaba buscando, preocupándome, llorando por él y él estaba teniendo sexo en Las Vegas con Taylor Swift. No, podía pensar eso. Dylan había dicho que yo no era como las demás. Sí, Hannah, apuesto que eso te lo ha dicho sólo a ti.

Tom chasqueó sus dedos frente a mi cara trayéndome devuelta a tierra.

-¿Hola? Llamando a Hannah.

Enamorada del Sr. O'BrienDonde viven las historias. Descúbrelo ahora