Capítulo 25

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Había pasado una hora desde que terminamos de comer, pero seguíamos hablando sentados en la mesa.
Anne y Gemma me llenaban de anécdotas de cuando Harry era pequeño haciendo que la mayoría del tiempo se la pasara con las manos llenas de anillos cubriéndose el rostro, y yo, riendo a tal punto que sentía que había hecho un día entero de abdominales.

-Creo que es hora de planear el almuerzo.- Dijo al fin Anne después de un silencio sorprendentemente cómodo, parándose de la silla en donde estaba sentada.

-Y nosotros tenemos un ticket de avión que cambiar.- Habló Harry.

Todos ayudamos a levantar la mesa. Abrí el agua del lavaplatos y comencé a fregar los trastos.

-Oh no hija, yo haré eso más adelante.- Sentí la voz de la madre de Harry a mis espaldas.

-No se preocupe, es lo mínimo que puedo hacer, de verdad, no es molestia.- Vi como me sonreía y luego le dedicaba una sonrisa a su hijo.

-Vaya Harry, ¿Dónde la encontraste?- Escuché decir a Gemma divertida y segundos después sentí unos brazos apretar mi cuerpo por detrás mientras me daban un beso en la parte alta de mi cabeza. Me sorprendí por la muestra de cariño delante de su familia, pero sus brazos alrededor de mi cintura se sentían tan bien que no protesté.

-Estaba escondida al otro lado del mundo.- Respondió en son de broma aun con nuestros cuerpos pegados mientras yo seguía lavando platos.

-Pues no la dejes volver.- Rió Anne y Gemma cariñosamente mientras contemplaban como su hijo me abrazaba fuerte.

-No pretendo hacerlo.- Se escuchó bajo contra mi cabello, tan bajo que ni siquiera supe si tenía la intención que yo lo escuchara. Pero lo hice, y mi corazón explotó en un confeti de pequeños corazones rojos y rosados mientras mi alma sonreía extasiada.




Harry se encontraba acostado en su cama mientras yo estaba sentada a sus pies con el computador entre mis piernas cruzadas.

-¿Para cuando saco el pasaje?- Le pregunté con mis ojos en la pantalla.

-¡Nunca!- Gritó como un niño pequeño haciendo que saltara por su alta voz.

-Entonces, para el sábado.- Dije riendo.

-¿Estarás aquí solo tres días?-

-Cuatro si cuentas este.- Harry volvió a hacer ese puchero que tanto me gustaba. –El sábado volveremos a Londres y me iré en la noche.- Sentí el roce de sus dedos en mi muslo al intentar agarrarme sin tener que levantarse haciendo un esfuerzo inútil mientras su puchero aumentaba y pequeños lamentos salían de sus labios. Le golpeé el dorso de la mano mientras reía por su comportamiento infantil.

-¿Qué tal si nos vamos el viernes y pasamos una noche en Londres?- Conocía ese tono de voz demasiado bien para captar lo que me decía entre líneas. Y como conocía ese tono de voz demasiado bien, asentí sin dudarlo ni por un segundo.
Una noche los dos solos sería una despedida perfecta.

Aproveché de abrir mi correo para ver si Max había respondido a mi e-mail. Mi corazón dio un salto cuando vi su nombre en los mails entrantes.

"Amiga, puedo ver lo mucho que quieres a ese hombre, y yo no soy nadie para decirte que no sigas a tu corazón, síguelo y disfruta, solo mantente alerta, no puedo esconder mi instinto protector contigo y deberías saberlo a estas alturas. Quédate con un buen recuerdo de todo, que cuando vuelvas me lo tendrás que contar con lujo de detalles. Ah, y dile a ese guapetón que te cuide y no se siga portando mal.

Besos Max.

PD: Si te vuelve a hacer daño no iré solo a patearte el culo a ti, si no que al también.

Te extraño."

Terminé de leer el correo de mi amigo y sentí como todas las piezas ahora encajaban a la perfección, y el peso que sentía en los hombros por la situación de mi amigo había sido liberado para disolverse en el aire dejándome liviana, tranquila y feliz.

Sé que para vivir mi vida no necesitaba la aprobación de nadie, pero me alegraba tenerla de mi mejor amigo, me ayudaba a disfrutarla al máximo, o como suele decirlo él; "Disfrutarlo al Max" haciendo un juego de palabras con su nombre, que siempre venía con un codazo en mis costillas para reírme de su pequeño chiste ingenioso. Cerré mi computadora dejándola en el suelo para lanzarme a los brazos de Harry, quién me recibió feliz.

-Ya me estaba poniendo celoso de esa cosa.- Sonreí. 

Ahora no quedaba más que disfrutar. 

All The Love (Harry Styles) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora