Estaba sentada en la pequeña mesa de la cocina, donde al final del pasillo se podía ver mi cuarto sin ningún problema.
Vi como Harry salía del cuarto de baño con una pequeña toalla que dejaba poco a la imaginación.Y mis cachetes de encendieron. Su cuerpo cubierto por tatuajes producían lo mismo en mi como la primera vez que lo vi así.
Me daba la espalda mientras sostenía otra toalla más pequeña en sus manos y secaba el exceso de agua de su cabello largo, haciendo que los diferentes músculos que utilizaba para tan simple tarea se flexionaran solo para dejarme sin aliento.
Me sentía mal por estar espiándolo, pero no podía evitarlo, lo extrañaba hasta morir. Quería pasar mis manos por su piel, quería sentir sus manos por la mía, quería sentirlo a él y solo a él.
Me levanté de donde estaba, dudando de mis acciones. Pero decidí actuar antes de pensar. Caminé hasta la puerta de mi habitación y me apoyé en el marco, sin saber bien lo que estaba buscando. Harry dio la vuelta para mirarme de lleno.Sus ojos se posaron en los míos por una eternidad y pude ver como su lengua mojaba su labio sutilmente.
-¿Hablaste con Max?- Preguntó por hablar algo. Asentí. -¿Todo bien?- Su voz sonaba rasposa hasta la muerte.
-Te mandó saludos.- Le dije bajo, pues mi mente seguía recordando como se sentía su piel contra la mía.
-Pensé que me odiaba.- Su comisura subió unos centímetros, y pude jurar que estaba pensando lo mismo que yo, sin concentrarse en lo absoluto en la conversación que salía de nuestros labios.
-Es imposible odiarte.-
-Lo dices como si lo hubieras intentado.-
-Es imposible odiarte.- Repetí respondiendo su pregunta sin formular.
Bajé la mirada al suelo. Mi cabeza me estaba traicionando y no quería que viera el color que había subido a mis mejillas nuevamente al ver su torso desnudo. Ni que sintiera el calor que estaba segura que emanaba por todo mi cuerpo. Harry comenzó a acercarse cautelosamente.
-Me alegra.- Habló ronco, con esa voz que ya conocía bien. Volví a asentir mientras se acercaba más a donde estaba. Apoyada míseramente en el marco de la puerta para no saltar a sus brazos y arrebatarle esa maldita toalla que caía desde sus caderas hasta sus rodillas.
Estábamos a un paso del otro. Él con su cuerpo semidesnudo y yo con el mío en llamas.
Su dedo largo levantó mi mentón para mirarle de una vez. Sus ojos pasaban por todo mi rostro, nostálgicos, ansiosos, como buscando una señal escondida en ellos para dar un paso adelante.
Los míos solo veían los suyos, verdes brillantes, que se oscurecían con cada respiración alargada que hacía, como si estuviera luchando con todas sus fuerzas para mantenerla bajo control, lo sabía, porque yo hacía lo mismo con la mía.
No lo pude evitar. Bajé a sus labios, que se mojaban mientras respiraba fuertemente por la nariz. Me estaba matando.
-No voy a preguntarlo.- Me dijo bajo, tan ronco que a penas se escuchó, mirando mis labios, subiendo a mis ojos, y luego a mis labios nuevamente. Mi menté se fue al primer beso, a ese auto, a esos labios tan cálidos que tocaba por primera vez. Y a esa pregunta.
-No lo hagas entonces.- Dije casi como un susurro mientras Harry dejaba caer la toalla que tenía en sus manos.
Y como un gatillo, mis brazos abrazaron su cuello y los suyos mi cintura, mientras nuestros labios se juntaban en un beso cargado de todas las emociones que había sentido alguna vez en mi vida. Su mano subió agarrando mi nuca con fuerza para profundizar ese beso que tanto había esperado en mi inconsciente.
Sus labios sabían mejor de lo que recordaba. Esa mezcla perfecta entre felicidad pura, éxtasis y peligro. Y su lengua sabía mucho mejor.
Mi cuerpo se encendió aún más, algo que creía imposible hace unos segundos atrás, pero la combinación de sus labios, su piel desnuda y sus caricias hacían que quisiera explotar justo ahí, con mi espalda contra la pared de mi habitación, y su cuerpo presionando todos mis puntos exactos.
Nuestros cuerpos caminaron tambaleantes hasta la cama sin separar nuestros labios, sin parar las caricias, y a penas dándonos tiempo para respirar, pues eso ya no importaba, solo importaba lo que estaba pasando en esos momentos.
La toalla que cubría parte de su cuerpo cayó al suelo, al segundo que sus manos quitaban la gran polera que tenía por encima de mi cabeza y sus manos volvieron rápidamente a tocar cada centímetro de mi piel.Y las mías no perdieron el tiempo tampoco.
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All The Love (Harry Styles)
FanfictionEran sólo 9 horas de viaje para comenzar las vacaciones de Carolina. 9 horas en un avión común y corriente, con un perfecto extraño a su lado. Nada fuera de lo normal. Pero ¿Qué pasaría si ese perfecto extraño sentado a su lado es Harry Styles?