Capítulo 49

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Caminó hasta el living donde tomó su pequeña maleta, cosa que no había visto antes de ducharme, y la colgó en su hombro.

-¿Y para qué te tomaste la molestia Harry?- Le dije fuerte y sarcástica mientras caminaba detrás de él. -¿Para seguir con tu cruel pantalla? ¿Para seguir jugando conmigo como lo hiciste en Londres?- Harry se dio la vuelta rápidamente, molesto hasta la espina.

-¡De qué mierda estás hablando. Te vine a ver porque te extraño, porque creí que sería una linda sorpresa!- Su mano pasó por su pelo que se había alborotado aun más con su caminata rápida. –Pero la sorpresa me la llevé yo, al ver como ya estabas dispuesta a sacarme de tu cabeza.-

-¿Y qué quieres que hiciera? ¿Qué siguiera llorándote como lo hice? ¿Qué siguiera hundiéndome en ese maldito hoyo en el que me pusiste?-

-Podrías haber esperado un tiempo más.- Me dijo asesino, usando ese tono que tanto conocía.

-¿Para qué? ¿Para que encuentres otra persona con quién divertirte? ¿Otra distracción? ¿Otro buen polvo?- Las lagrimas amenazaban con invadirme, pero me las arreglé para convertirlas en una bola diminuta y esconderlas detrás de todo el enojo que sentía.

Harry lucía más confundido que nunca.

-¿De qué estás hablando?-

-No juegues al tonto conmigo por favor. No te costó nada juntarte con Ana y contarle todo. Mucho antes de que lo pudieras hablar conmigo.-

-¡Tu fuiste la que me dijo que lo hiciera!- Me gritó enojado. -¡Tu eres la que no dejaba de decirme que me juntara con ella! ¿Ahora me lo reprochas?- Pase mis manos por el rostro enojada. -¡Todos tus mensajes eran sobre ella!-

-¿De qué mensajes me estás hablando?, el único mensaje que recuerdo fue donde me dejaste bien claro tus intenciones. ¡Por un maldito mensaje de texto! ¡Ni siquiera teniendo la decencia de llamarme para decirme todas esas cosas!-

-¡Eras tu la que no quería responder mis llamados!- Ahora era yo la que estaba confundida, pero mi enojo hacía que mi mente no procesara bien lo que escuchaba.

-Te llamé hasta el cansancio Styles, todos los putos días desde que llegué, fuiste tu él que me dijiste que no quería hablar, fuiste tu él que no quiso contestar el teléfono para hablar de lo que pasó.-

Esa bola con la que había luchado para mantener al margen ahora se abría para darle espacio a pequeñas vacilaciones en mi voz.

Harry se quedó con mis palabras rondando en su cabeza, su ceño fruncido me daba a entender como intentaba ingerir lo que acababa de decir. Noté como llenaba sus pulmones de aire mientras me miraba severo, dudando, pero severo.

-¿Qué fue lo que pasó?- Estaba deshidratada, cansada, y enojada. Esto me estaba superando.

-Por favor Harry, no tengo el tiempo para que te hagas en desentendido conmigo.-

-No Carolina, te estoy preguntando que mierda fue lo qué pasó, y espero una respuesta.- Se acercó a mi con dos grandes zancadas. Ahora era yo la que tomaba un respiro profundo, no podía creer como tenía la poca decencia de venir hasta mi hogar y preguntarme como fue que partió mi corazón en miles de pedazos, pero aun así me di el tiempo para explicárselo.

-No puedo creer que esté haciendo esto.- Me dije más para mi que para él, pero no se molestó en interrumpirme para explicar a lo que me refería, así que continué.

-Cuando me escribiste que habías cambiado el numero, y me dijiste que estabas ocupado para hablar, todo cambió. No supe de ti hasta tres días después...-

-Carolina.- Me interrumpió. -He estado en contacto contigo todos los días, desde que te fuiste.-

-¿Como puedes decir eso? Me escribiste un par de veces y fue todo.- Harry movía su cabeza ofuscado. –Comportándote como un idiota.-

-¡Fuiste tu la que cambió conmigo!- Habló fuerte usando sus manos, demostrándome lo enojado que estaba. -Desde que te conté que perdí mi teléfono no hacías más que hablar estupideces y decirme que juntara con Ana.-

Qué.

Mierda.

-Nunca me contaste que perdiste tu teléfono.- Ahora era él el que suspiraba cansado.

-Sí lo hice Carolina, fue lo primero que te escribí cuando obtuve uno nuevo.- Dijo apretándose el puente de la nariz.

Mi mente comenzó a alejar la resaca que tenía y comenzaba a funcionar a mil por hora, y con cada sinapsis que hacía mi cerebro, mi respiración comenzaba a acelerarse. Algo no encajaba. Nada de esta pelea tenía sentido, era como si estuviésemos hablando de dos conversaciones distintas, de donde situaciones distintas.

-¿Cuándo fue que perdiste tu teléfono?- Harry pasó sus dedos por su cabello nuevamente.

-Después de dejarte en el aeropuerto. Lo perdí en el café con Ana.-

Imposible.

-¿Y como obtuviste mi numero entonces?- Pregunté bajo, casi como un susurro.

-Ana me lo dio.-

No, imposible.

-Desde ese momento te he estado escribiendo, no sé, cincuenta veces por día, mierda, parecía enfermo llamándote todos los días, pero me decías que no tenías tiempo de hablar, que estabas ocupada, que tu teléfono estaba malo, salías con una excusa cada vez que te mencionaba que quería escuchar tu voz, pero me respondías todos los mensajes...-

Escuchaba la voz de Harry a lo lejos, mis oídos se habían tapado y la cabeza me daba vueltas. Temía que mis piernas flaquearan ahí mismo, así que caminé hasta una silla y me senté.

La pieza encajó a la perfección y una lagrima triste salió desde el fondo de mi ser.

-Nunca terminaste conmigo.- Dije bajo. Los ojos de Harry se posaron en los míos por primera vez, o al menos eso fue lo que sentí.

-¿Por qué haría eso?- Dijo derrotado. Me paré de donde me encontraba y le tendí mi celular, con la mensajería abierta. Harry me miró extrañado, sin captar todo lo que yo había captado en los últimos segundos. Le hice un gesto con la cabeza para que leyera.

-Pero que mierda...- Su voz sonó grave y ronca. –Este no soy yo.-

-Y la que te escribió todos esos mensajes no era yo.- Dije al fin.

Sus ojos esmeraldas se posaron en los míos, confusos.

-¿Entonces quién mie...?-

-Ana.- Sentencié. 

All The Love (Harry Styles) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora