Tres días habían pasado. Tres días desde que hablé por mensaje con Harry.
Todos los días lo llamaba o le mandaba un mensaje, pero no había obtenido respuesta en ninguna oportunidad. La semana pasó como una película en cámara lenta, y yo me movía como un ente sin vida por mis clases y mi trabajo, carcomiéndome los sesos y escarbando en mi cerebro el por qué de su actuar. Pero nada parecía tener sentido.El collar que me había regalado aun colgaba en mi cuello recordándome lo mucho que lo extrañaba, pero con cada día que pasaba pesaba un poco más, quemándome la piel que tenía contacto con ella.
Mi mente había pasado por todos los escenarios posibles, por todas las posibilidades que podrían haber para su conducta, desde haberse accidentado hasta ser raptado por alienígenas, siempre dejando como ultima opción la que más dolía; No contestaba porque no quería hablar conmigo.
Ana se encontraba más normal, en su propia medida, y me había contado que había vuelto a los Estados Unidos y estaba cambiándose de casa para que Jake no la siguiera molestando. Y aunque nuestras conversaciones eran más cortantes que lo normal agradecía el hecho que se diera un tiempo en responder mis llamados y hablar de cualquier cosa que no fuera Harry, pues ninguna de las dos lo quería traer a colación.
El jueves pasó desapercibido y algunos colegas se acercaron diciendo que mañana saldrían por unas copas después del trabajo, pero me negué, no tenía ánimos de salir y sociabilidad. Nunca había sido ese tipo de chica que se esconde en su hogar esperando el llamado de otra persona, pero había una primera vez para todo ¿no? Solo quería sentarme en mi sillón y ver películas mientras me comía mi peso en golosinas.
Estaba en mi departamento, preparada para dormir cuando decidí llamar a Harry una vez más, pero después de no obtener respuesta me resigné. Mi teléfono vibró segundos después. Mi estomago se apretó por la emoción y el nombre de Harry salió a relucir. Un mensaje.
-No quería hacer esto directamente, pensé que podrías captar una indirecta, pero por lo que veo no es así.-
-¿De qué estás hablando?- Tecleé rápido. No era el mensaje que me esperaba.
-No creo que esto vaya a funcionar.-
-No entiendo.-
-Nosotros. No creo que esto de la amistad y esas cosas vayan a funcionar.-
Mi corazón dio un salto olímpico para aterrizar en mi garganta.¿De qué mierda me había perdido?
-Harry, ¿Qué está pasando? ¿Haz estado recibiendo más mensajes de ese tipo?-
-No, esto lo pensé solo, no necesito un tercero que me diga lo que ya siento. Lo lamento Carolina, la pasamos bien, pero eso fue todo.-
No podía creer lo que estaba leyendo, no le daba crédito a las palabras que brillaban en la pantalla, esas palabras tan distantes, tan repentinas. ¿Qué mierda había pasado en estos días?
Marqué el numero de teléfono pero no me contestó. Volví a abrir mi mensajería.
-Harry contesta el maldito teléfono. Tenemos que hablar de esto.- Sentencié.
-No hay nada de que hablar, la decisión está tomada. Lamento que se termine así, pero no hay nada más que se pueda hacer.- Volví a marcar su numero, pero esta vez me colgó en el primer pitazo.
-Contesta el teléfono.- Otra llamada. Nada. Volví a escribir.
-Harry, no me quedaré con esas estúpidas palabras, contesta el teléfono.-
-Si no te quieres quedar con esas palabras quédate con estas; Solo fuiste una pantalla, una distracción. Un buen polvo.-
Mi estomago se apretó, mi corazón se partió y mi alma cayó a mis pies, todo al mismo tiempo.
Movía la cabeza en negación, sin entender nada de lo que estaba pasando, sin querer entender lo que estaba pasando. No me había dado cuenta que estaba llorando hasta que una lagrima cayó hasta la pantalla de mi celular que aun ardía en mis manos, clavándome esas palabras tan profundas en mi pecho que no me dejaban respirar "Un buen polvo". ¿Quién mierda se creía este tipo? Tomé el maldito collar que me había regalado y lo jalé hasta arrebatarlo de mi cuello. Estas estúpidas alas eran nada más que un maldito recordatorio de lo desgraciado que podía ser este tipo. ¿A quién quería engañar? Lo quería hasta más no poder, lo conocí hasta que pude decir que era mi amigo, mi compañero, mi confidente. Pero por lo visto solo fue una vil mentira, "Una distracción".
Este no era el Harry del que me había enamorado, este era una versión dañada y mezquina, y aunque una gran parte de mi no quería creer que esto realmente había pasado, que esas palabras no salieron de él, la prueba estaba ahí, en mis manos, riéndose de mi, burlándose de todo el tiempo que pasamos juntos.
Sequé mis lagrimas mientras marcaba el numero de Ana.
-Carolina.- Me respondió al primer tono.
-Harry acaba de terminar conmigo.- Un silencio se hizo eterno en la línea.
-Lo lamento cariño.- Pero su respuesta sonó anticipada, sin ningún rastro de sorpresa.
-¿Sabías sobre esto?- Otro silencio. -¿Ana?-
-Lo siento. –Se disculpó contestándome la pregunta. -Me lo comentó cuando fuimos a tomarnos el café.- Me maldije por dentro. -Dijo que no quería arruinarte el viaje. Me dijo que su plan era dejar de hablarte de a poco y así seguir con sus vidas como si no se hubiesen conocido.-
-¡Y por qué mierda no me lo mencionaste!-
-Lo siento Carolina, pero me dijo que no me metiera en el asunto. Intenté persuadirlo pero estaba bastante decidido, y la ultima vez que nos juntamos me dijo...-
-Tienes que estar de puta broma.- Gruñí interrumpiéndola.
Toda la pena que sentía en su momento se había transformado en el mejor de los combustibles. Enojo.
-No pienses mal por favor, él me pidió que nos juntáramos para conversar un poco.- Me suplicó.
-No, no pienso nada. Que estés bien.- Escuché como Ana decía mi nombre al otro lado del teléfono pero no quería escucharla, no quería escuchar nada que viniera de ellos dos. Sabía que no tenía derecho a enojarme con ella, no había hecho absolutamente nada, pero no podía esconder lo herida que me encontraba en estos momentos, vulnerable, perseguida y lo peor de todo, usada. Como un maldito trapo.
Quizás ese es el plan de Harry; enamorar a mujeres para luego desecharlas, y ahora era el turno de Ana. No dejaré que esto me carcoma, dejaré que las palabras de ese maldito inglés penetren en mi ser para que me de cuenta por una vez por todas que fui yo la que tiene la culpa de todo esto. Como dice el dicho. "Me engañas una vez, la culpa es tuya, me engañas dos veces, la culpa es mía" y la culpa era mía, por darle una segunda oportunidad, para darle la oportunidad de herirme. Pero no, no dejaré que se quede con esa satisfacción, no me afectará.
Nadie se ha muerto por un corazón roto, ni ahora, ni nunca.
Y yo no seré la primera.
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All The Love (Harry Styles)
FanfictionEran sólo 9 horas de viaje para comenzar las vacaciones de Carolina. 9 horas en un avión común y corriente, con un perfecto extraño a su lado. Nada fuera de lo normal. Pero ¿Qué pasaría si ese perfecto extraño sentado a su lado es Harry Styles?