Capítulo 28: Bocina

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Me siento fatal.

No tengo la menor idea de cómo termine en el cama con Tristan de nuevo, no después de haberle hecho semejante cosa.

Oh, y eso.

Tuve la maldita pesadilla de nuevo, pero está vez desperté sola, sin ayuda; así que desde las cuatro de la madrugada que estoy despierta.

El rubio yace a mi lado boca abajo, mirando hacia mi lado. Puedo ver lo que le hice.

La sangre ya se seco pero el labio aún permanece hinchado.

Inconscientemente acaricio sus labios con la punta de mis dedos, y los ojos azules de Tris se abren de a poco.

-No fue nada...-dice con voz mañanera. Se yergue y se sienta a mi lado para luego abrazarme.

-Perdón-digo con un hilo de voz, estoy muy avergonzada.

-No debí decirte esas cosas tampoco. Si me perdonas yo te perdono-propone.

"Yo no te perdonaría"

Un escalofrío me recorre al escuchar de nuevo la voz, pensé que ya me había librado de ella.

-No me dejes sola-lo abrazo más fuerte.

-Tranquila, no lo haré-dice separándose de mi y luego besar mi frente-¿Sabes qué?-pregunta.

-¿Qué?

-Alguien se despertó y tiene hambre-dice subiendo y bajando las cejas, con una media sonrisa.

-Eres la persona más ordinaria que conocí en mi vida-digo negando con la cabeza.

-¿Qué?-suelta una risita- Por favor, ¡eres una malpensada!-me acusa para soltar una carcajada mientras apunta a los pies de la cama. Oh....

Benny.

-Sí, claro, como no...-digo dándole un golpecito en la cabeza- Levanta tu trasero y ve a comprarnos una docena de medialunas-le ordeno, y el obedece sin parar de reír.

Tristan sale del baño y soy la próxima en entrar.

-¡Tardare un poco, tengo que pasar por el departamento para terminar de traer mis cosas!-grita desde abajo.

-¡Bueno!-contesto, y luego escucho como la puerta se cierra.

Luego de cambiarme y bajar para poner el agua a hervir, me siento con Benny a ver la tele.

El sonido de una bocina hace que me sobresalte.

Espero un rato a que se calme pero no cesa, así que decido salir a ver.

Esto tiene que ser una broma de mal gusto.

Dess está apoyada sobre un auto negro con su uniforme de colegio,y a través de la ventanilla abierta toca la bocina.

-¡Hey, estúpida!-digo saliendo a la reja. Ella no me escucha, así que salo completamente a la vereda, a sólo unos metros de ella-¡Hey, decerebrada!- llamo su atención. Ella deja de tocar la maldita bocina y me fulmina con la mirada-Hay gente que quiere dormir, por si no lo sabias-comento.

-Cierto que eres una vagabunda que ni siquiera estudia...-dice desafiante.

Hasta aquí llego mi paciencia.

Me acerco a menos de un metro de ella y la enfrento.

-Repítelo-le ordeno.

-Si tienes cera en los oídos no es mi culpa-dice con su sonrisita falsa.

-Si no te quieres quedar calva en este mismo instante, retractate-la amenazo.

-Yo no empece-dice muy tranquila.

Harta, agarro fuertemente su antebrazo.

-Tu me despertaste primero, retardada. ¿Lo recuerdas?-digo entre dientes.

-Tu me mojaste primero ¿recuerdas?-replica.

-¡Porque eres una zorra!-grito ya cansada de su jueguito. Ella mira hacia otro lado y luego vuelve su vista hacia mi.

-Vamos machito, golpeame-susurra por lo bajo.

¿Qué?

-¡No me pegues, por favor!¡Yo no te hice nada!-empieza a lloriquear.

Alguien me tironéa hacia atrás y me veo obligada a soltar a Dess.

-¡Samantha, no!- grita poniéndose enfrente de la zorra.

La esta defendiendo.

-¿Q...qué?-tartamudeo.

-Brad, gracias a Dios que llegaste...-dice ella abrazándolo desde atrás.

-Tranquila-dice el castaño besando la cabeza de su novia, sin dejar acusarme con la mirada-Entra al auto, yo ya voy- Dess asiente y hace lo que le dijo.

-No irás a creer...-comienzo a decir.

-No hables-me detiene y rasca su cabeza nervioso-Te vi, vi como le gritabas... De verdad no te creía así-dice con tono decepcionado.

-¿Vas a creerle a la zorra que tienes por novia?-pregunto incrédula.

-No la llames así-me corrige.

-¡Está mintiendo!¡Yo no la iba a golpear!¡Es más, ella me dijo "golpeame"!-digo esto último agudizando mi voz.

-Es mi novia, Sam. Y tu...-hace una pausa-Ya lo dijiste. No somos ni seremos amigos nunca ¿no?

Permanezco callada.

-Eso pensé...-dice a punto de irse.

-Espera- digo antes que me de la espalda.

-¿Qué?

Ella te está engañando.

Oh, no, no puedo romper su corazón.

Tengo que aceptarlo. Está enamorado de ella.

-Deja de pensar tanto y abre los ojos-digo finalmente.

Le doy la espalda y entro nuevamente a casa.

-¿Estás bien?-Tristan entra-Te vi...

-¿Trajiste mis medialunas?-pregunto desde el sillón cambiando de tema.

-Sam, no puedes seguir evitando la conversación-dice, y se sienta a mi lado, dejando el paquete que trajo a un costado.

-A mi también me engañaron...

Las palabras salieron solas de mi boca. Y es entonces que creo entenderlo.

Lo sabía, no podía estar enamorándome de él. Fue todo por Dess. Por su engaño.

Tal vez, de alguna manera nos conectamos porque ambos estábamos siendo engañados.

-No quiero ver su corazón rompiéndose, no como se rompió el mío. Sin embargo, la estoy cubriendo-agrego triste.

-No puedes hacerle ver a una persona que está ciega, Sam-dice abriendo el paquete de medialunas y llevándose una a la boca.

-¿Qué quieres decir?

Light my fire | The Vamps |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora